Naturaleza y Contexto de los Decretos de Nueva Planta
Este texto es, por su naturaleza, una fuente histórica de contenido jurídico-político, en tanto que es una ley o decreto (Decreto de Nueva Planta) en el que se dictaron normas para la aplicación de una nueva organización político-administrativa en los reinos de Valencia y de Aragón.
El texto fue promulgado por Felipe V, como rey de España, con fecha de 29 de junio de 1707 en Madrid. Felipe de Borbón, duque de Anjou, fue proclamado rey como sucesor del rey Carlos II al morir este sin descendencia. Este nombramiento no fue reconocido por las potencias europeas, lo que provocó el estallido de la Guerra de Sucesión de la Corona española (1701-1714); es decir, una guerra europea que enfrentaba a Francia y España (partidarios de Felipe de Anjou) contra Austria, Gran Bretaña, Holanda, Saboya y, más tarde, Portugal (partidarios de Carlos de Habsburgo).
De Conflicto Europeo a Guerra Civil
La guerra europea se extendió dentro de España, convirtiéndose en una guerra civil. Castilla se mantuvo fiel a Felipe V, mientras que la Corona de Aragón, que había reconocido a Felipe en 1701, a partir de 1705 se mostró partidaria del candidato austriaco, el archiduque Carlos, oponiéndose así al centralismo de los Borbones.
Los Decretos de Nueva Planta son consecuencia de aquella guerra. Este documento se refiere al Decreto de Nueva Planta de Valencia y Aragón, ya que la Nueva Planta —es decir, la nueva organización administrativa— se impuso según el ejército de Felipe V iba conquistando los territorios en rebelión. Así, en 1707 se promulgaron los que afectaron a Valencia y Aragón; en 1715, los de Mallorca; y en 1716, los de Cataluña.
El Derecho de Conquista y el Absolutismo Monárquico
En este documento aparecen citados Aragón y Valencia con la categoría de reinos, dado que la monarquía hispánica estaba formada por un conjunto de territorios que tenían esta categoría. Los reinos de Aragón y Valencia, junto al reino de Mallorca y al Principado de Cataluña, más los territorios de Italia (Nápoles, Sicilia y Cerdeña), formaban la Corona de Aragón.
Los territorios de la Corona de Aragón habían reconocido como rey a Felipe V de Borbón en 1701, pero, dentro de la evolución de la Guerra de Sucesión, en 1705 proclamaron rey al archiduque Carlos de Habsburgo. Esta rebelión provocó que la guerra de sucesión pasara de ser una guerra europea a convertirse en una guerra civil en el interior de la monarquía. La victoria de Almansa en abril de 1707 hizo que Valencia y casi todo Aragón cayeran del lado de Borbón.
Felipe V, por derecho de conquista, impuso estos decretos. Además de este derecho de conquista, Felipe V consideraba que los fueros y privilegios que tenían estos reinos eran concesión de los reyes (tanto de él como de los anteriores reyes aragoneses) y no un derecho de los habitantes. Esta idea se justifica desde la perspectiva política del absolutismo monárquico que inspiraba a Felipe V, por influencia de su abuelo, el rey de Francia Luis XIV, y que consideraba a la monarquía una institución de origen divino que debía gobernar sin los límites que los derechos y privilegios de sus súbditos pudieran tener.
El Fin del Modelo Pactista y la Nueva Organización
Este primer Decreto de Nueva Planta supuso la aplicación del modelo centralizador de Felipe V; un modelo que pone fin al modelo político pactista que habían aplicado los reyes de la dinastía Habsburgo en España durante los siglos XVI y XVII. Este modelo pactista hacía de la monarquía hispánica una mera unión de territorios con instituciones y legislación propias.
Las instituciones de la Corona de Aragón eran un estorbo para esa política, por lo que debían ser suprimidas. Los decretos supusieron la adopción, por parte de estos territorios, del modelo político, administrativo y jurídico castellano, la adopción de sus instituciones y la eliminación de las instituciones propias, como las Cortes.
Principales Reformas Institucionales
- El Consejo de Castilla pasó a ejercer las funciones de gobierno de todo el país, con facultades legislativas y judiciales, aunque siempre dependiendo del poder del rey.
- La Audiencia (órgano de administración de justicia) se transformó en un órgano de control real.
- Las Capitanías Generales quedaron al mando de un Capitán General bajo directo mando del Rey, figura que acabará sustituyendo a la del Virrey, ya que los reinos de la monarquía se convirtieron en provincias.
Consecuencias de la Uniformización Política
No todas las medidas fueron negativas para los habitantes de estos territorios, ya que el intento uniformador tuvo también como consecuencia que desaparecieran los privilegios de extranjería que impedían que un aragonés detentase cargos en Castilla y viceversa.
Así pues, con los Decretos de Nueva Planta, desaparecen los fueros e instituciones tradicionales de la Corona de Aragón y se establece una monarquía absoluta basada en la centralización y en la uniformización política, jurídica y administrativa.
