El mercado interbancario
El mercado interbancario es un mercado donde se negocian activos muy líquidos y a muy corto plazo. Son mercados mayoristas donde intervienen exclusivamente entidades de crédito. Es el mercado que utiliza el BCE para sus intervenciones, y los tipos oficiales y los de las facilidades permanentes limitan su variación. Sus operaciones se liquidan a través del TARGET2.
Funciones principales
Sus principales funciones son:
- Permitir a las entidades financieras gestionar eficazmente sus excedentes de tesorería, prestándoselos entre ellas.
- Cubrir posibles desajustes en el cumplimiento del coeficiente de caja.
- Obtener financiación para operaciones activas, es decir, apalancamiento financiero.
- Actuar como indicador de la coyuntura monetaria y financiera de un país, ya que son los primeros mercados en recibir las señales de las autoridades monetarias.
Segmentos
El mercado interbancario europeo se estructura en cinco segmentos principales: el segmento seguro (repos y repos inversos), el segmento no seguro (operaciones de préstamo y depósito), la emisión de valores a corto plazo, los swaps de divisas y los swaps de índices a un día (OIS).
Shadow banking
Shadow banking se define como la intermediación de crédito que involucra entidades y actividades total o parcialmente fuera del sistema bancario regular. La financiación no bancaria proporciona una alternativa valiosa a la financiación bancaria y ayuda a apoyar la actividad económica real.
Ventajas y desventajas
- Ventajas: las entidades no bancarias ofrecen alternativas atractivas al modelo de financiación bancaria, fomentando la competencia y la actividad económica.
- Desventajas: si estas entidades realizan actividades bancarias como la transformación de vencimientos o el apalancamiento, pueden suponer una fuente oculta de riesgo sistémico, especialmente si se hace para evadir la regulación, tanto directamente como a través de su interconexión con el sistema bancario regular.
Riesgo de crédito o insolvencia
Riesgo de crédito es el riesgo de que el emisor de un valor no pueda hacer frente a sus pagos, tanto de cupones como de reembolso del principal, o de que se produzca un retraso en los mismos. El emisor puede ser una empresa, una entidad financiera, un Estado o un organismo público.
Para un inversor es difícil conocer el posible riesgo de impago. Para facilitarle la tarea, surgen las agencias de rating, que analizan los activos y pasivos de cada entidad, el riesgo de sus operaciones, sus beneficios, su situación dentro del sector, la calidad de su dirección y sus perspectivas. Como resultado de este análisis emiten una opinión sobre la capacidad de la entidad para devolver los empréstitos en los términos acordados.
Intermediarios bancarios
Los intermediarios bancarios son instituciones que median y ponen en contacto a las unidades de gasto con superávit con las unidades de gasto con déficit, con el fin de abaratar costes y transformar los activos haciéndolos más atractivos para ambas partes. Los bancos ofrecen préstamos y aceptan depósitos de los ahorradores; por ello se denominan también entidades depositarias. Su labor social es reducir costes y crear instrumentos financieros para mejorar el funcionamiento del mercado de capitales. Se diferencian de los simples agentes mediadores en que estos últimos no generan ningún activo nuevo, sino que se limitan a la compraventa de activos ya existentes.
Funciones
Sus funciones son:
- Transformar el riesgo de los diferentes activos mediante la diversificación de la cartera.
- Transformar los plazos de los activos financieros.
- Generar y gestionar mecanismos de pago y compensación.
- Actuar como vehículos de política monetaria.
Tipos de intermediarios bancarios
En España existen tres tipos: los bancos, las cajas de ahorro (de las que actualmente solo quedan Caixa Ontinyent y Caixa Pollença, siendo el resto bancos) y las cooperativas de crédito. Las características del sistema bancario español son: alto nivel de concentración, reestructuración de las cajas de ahorro, importante internacionalización con entidades como Santander y BBVA, y un alto ratio de oficinas y cajeros por cápita, aunque actualmente se están reduciendo como consecuencia de la digitalización y las fusiones y adquisiciones.
En Estados Unidos existen tres tipos principales. Las Saving Banks son similares a las cajas de ahorro españolas. Los Commercial Banks son equivalentes a los bancos comerciales españoles. Los Investment Banks son instituciones que prestan servicios relacionados con transacciones de acciones y bonos, y que en España están integrados dentro de los bancos normales. En cuanto a su regulación, destacan tres normas: la Glass-Steagall Act de 1933, que separaba los bancos comerciales de los de inversión; la Gramm-Leach-Bliley Act de 1999, que permitió a los grupos financieros tener tanto bancos comerciales como de inversión; y la Dodd-Frank Act, aprobada tras la crisis de 2008, que introdujo una regulación financiera para todo el sector, aumentando la supervisión de los bancos de inversión.
Tipos de operaciones
Las entidades de depósito pueden realizar tres tipos de operaciones.
- Operaciones de pasivo: son aquellas mediante las que las entidades captan recursos. Incluyen los recursos propios (capital, reservas, participaciones preferentes y deuda subordinada) y los recursos ajenos, entre los que destacan los créditos del Banco de España, las operaciones interbancarias y los débitos a clientes, que constituyen la partida más importante e incluyen las cuentas corrientes, las cuentas de ahorro y los depósitos a plazo.
- Operaciones de activo: incluyen todas las actividades de inversión del banco. Se clasifican según el riesgo en operaciones de riesgo pleno, en las que el riesgo es asumido completamente por la entidad, y operaciones de riesgo condicionado, en las que el riesgo depende de un tercero como los avales. Según su naturaleza se dividen en préstamos, créditos y cartera de valores.
- Operaciones de servicio: son actividades realizadas por cuenta de terceros, tales como servicios de tesorería, gestión de patrimonios, seguros de vida, planes de pensiones, fondos de inversión, operaciones con valores mobiliarios y otros servicios como cajeros automáticos y tarjetas de crédito.
