La justicia distributiva (W. Damon)
La justicia distributiva, según W. Damon, hace referencia a cómo dividir de forma justa las recompensas o los recursos. Damon trabajó desde una perspectiva global con problemas referentes a la justicia y a la autoridad, planteando situaciones tanto hipotéticas como reales.
Por franjas de edad
- Entre 3 y 4 años: dificultades para saber si es justo aquello que desean para sí mismos.
- 5 y 6 años: predomina la idea de igualdad. La justicia implica una distribución de recursos sin tener en cuenta el mérito de cada persona.
- 6 y 7 años: la justicia se basa en el mérito; quienes se han esforzado más obtendrán mayores recompensas.
- Alrededor de 8 años: aparece el concepto de bondad hacia quienes más lo necesitan.
- En torno a los 10 años: comienzan a adoptar perspectivas diferentes según las personas y la situación.
El autocontrol en la infancia
Autocontrol moral se puede definir como la inhibición de cualquier impulso que pueda inducir a una persona a actuar en contra de las normas y valores morales. Este concepto está ligado al desarrollo cognitivo, ya que, conforme crecen, los niños son más conscientes de la necesidad de responsabilizarse de sus acciones.
Con la adquisición del lenguaje aparece el habla privada (autoinstrucciones), comienzan a darse órdenes internas e imitan el comportamiento de los adultos. Para fomentar el autocontrol moral, es recomendable realizar actividades que enseñen a esperar, a inhibir impulsos y a autorregularse.
La educación en valores en la escuela
El desarrollo moral está muy relacionado con la educación en valores y debe llevarse a cabo por las personas adultas, principalmente la familia y la escuela. Se debe entender en primer lugar desde el entorno familiar:
- Los valores no se enseñan, se viven; por ello los niños deben percibir en el hogar una conducta moral adecuada.
- Debe existir una relación fluida y de calidad entre adultos y niños, ejerciendo los adultos como modelos.
La escuela y la educación en valores
La escuela ha asumido responsabilidad en lo que respecta a la educación en valores, desempeñando un papel:
- Compensador: compensa aquello que la familia no realiza.
- Colaborador: ayuda y trabaja de forma conjunta con la familia.
Interiorización de normas
El objetivo de una educación en valores es que los niños interioricen las normas. Es preferible intervenir con estrategias dialogantes y negociadas, ya que ayudan a:
- Tomar conciencia de la actuación inadecuada y de las consecuencias que se han provocado.
- Participar en la elaboración de una conducta adecuada.
Requisitos para la educación en valores en la escuela
- Comunicación con el niño: el educador debe ser consciente de que la manera en que se dicen las cosas ya transmite valores y normas; por ello debe tener precaución y asegurarse de transmitir lo que realmente desea.
- Coherencia entre los contenidos y las actuaciones: los valores no se adquieren mediante instrucciones únicamente, sino a través de lo que muestran las personas de referencia.
- Acumular experiencias y tener buenos modelos: que permitan a los niños observar en las educadoras conductas que acabarán elaborando y haciendo suyas.
- Coordinación con la familia: escuela y familia deben remar al mismo compás y en la misma dirección; esta cooperación permite al menor tener orientaciones y actuaciones más claras.
Actividades para la educación moral
La educación en valores se considera un contenido transversal, lo cual significa que debe trabajarse en todas las etapas educativas.
Asamblea
La asamblea es muy conocida en infantil. Es un momento de encuentro donde se genera un espacio de diálogo, participación, debate y reflexión. Se puede convocar en muchos momentos del día (llegada, cierre). Es un espacio para reforzar las normas sociales y los valores, ya sea de forma explícita o a través de una situación real. En la asamblea se trabajan los conflictos ocurridos para que los niños aprendan a resolverlos; el educador no debe adoptar el rol de juez.
Cuentos
Los cuentos son una buena herramienta para trabajar aspectos morales como la solidaridad, el respeto, la cooperación, la sinceridad y la interculturalidad, así como para abordar comportamientos relacionados con la mentira o el uso de lenguaje inapropiado. Desde los 2 años se pueden contar historias que presentan dilemas ajustados a la edad. También se pueden utilizar marionetas. Los cuentos generan un clima de participación y cooperación y permiten responder a preguntas relacionadas con la historia. A través de ellos, los niños encuentran vías para estructurar el pensamiento, emitir juicios y ensayar razonamientos; en definitiva, desarrollan la moral autónoma. Los cuentos han sido y son un elemento importante y de gran ayuda para abordar situaciones difíciles: ayudan a los adultos a explicarlas y a los niños a entenderlas. En las aulas suele haber un espacio habilitado para mirar y leer cuentos y se programan partes del horario dedicadas a esta actividad.
Dramatizaciones y juegos de rol
Los juegos de rol o role-playing son actividades interpretativas en las que el alumno debe asumir el papel de un personaje, ficticio o real, dentro de una historia o trama, interpretando sus diálogos y reacciones.
Propuesta de estructuración:
- Preparación: buscar un espacio amplio y silencioso y un momento donde los niños estén más atentos.
- Presentación: se presenta la actividad y el caso que se va a simular, explicando la escena y los personajes; se asignan los personajes y los accesorios.
- Dramatización: los actores realizan la escena bajo la mirada de sus compañeros e intentan llegar a acuerdos.
- Valoración y discusión: finalizada la dramatización, se genera un clima de diálogo en el que cada participante manifiesta su punto de vista.
La evaluación de la educación en valores
La evaluación del desarrollo moral sigue pautas similares a las del desarrollo social. No obstante, dado que los aspectos asociados a la moralidad son menos precisos y más complejos de identificar, no suele establecerse un único procedimiento específico para valorar este desarrollo. En la evaluación es importante definir indicadores que permitan valorar aspectos morales concretos:
- Muestra interés por colaborar con los demás.
- Muestra preocupación por lo que les sucede a sus compañeros.
- Interioriza las pautas de convivencia y las asume como propias.
- Muestra sensibilidad hacia las necesidades de los demás.
- Defiende sus intereses de forma adecuada.
- Tiende a imponer siempre sus criterios (indicador a identificar y trabajar).
- Muestra propensión a cuidar el entorno.
