11.2 INSTITUCIONALIZACIÓN DEL RÉGIMEN. RELACIONES INTERNACIONALES Y ETAPAS POLÍTICAS. Tras la Guerra Civil, Francisco Franco instauró una dictadura personalista (1939-1975) caracterizada por la concentración absoluta de poderes: fue Jefe del Estado, del Gobierno, Generalísimo del Ejército y Jefe del Movimiento. Gobernó sin control parlamentario real mediante decretos. El régimen no fue un totalitarismo puro, sino un autoritarismo que evoluciónó adaptándose al contexto internacional.
La institucionalización se llevó a cabo mediante las Leyes Fundamentales del Reino (1938-1967), que actuaban como una pseudoconstitución: el Fuero del Trabajo (1938) establecíó el sindicato único y prohibíó la huelga; la Ley de Cortes (1942) creó unas Cortes no democráticas; el Fuero de los Españoles (1945) recogía derechos teóricos; la Ley de Referéndum (1945) permitía consultas controladas; la Ley de Sucesión (1947) definía España como reino y permitía a Franco elegir sucesor; la Ley de Principios del Movimiento (1958) fijaba la ideología oficial; y la Ley Orgánica del Estado (1967) separaba formalmente los cargos de Jefe del Estado y del Gobierno.En cuanto a las relaciones internacionales, la política exterior pasó por varias fases: entre 1939 y 1945, España mostró afinidad con el Eje (Adolf Hitler), aunque sin entrar en la guerra, destacando la División Azul; entre 1945 y 1950, tras la derrota del Eje, el régimen sufríó aislamiento internacional (exclusión de la ONU y del Plan Marshall); entre 1950 y 1959, la Guerra Fría favorecíó su integración en el bloque occidental como aliado anticomunista (acuerdos con EE.UU., Concordato con el Vaticano en 1953 e ingreso en la ONU en 1955); y entre 1959 y 1975 se produjo una normalización exterior, aunque España no fue aceptada en la CEE.Las etapas políticas se dividen en dos grandes periodos. El primer franquismo (1939-1959) fue la fase más dura, con fuerte represión, predominio de la Falange, autarquía económica y aislamiento internacional tras 1945; posteriormente se produjo un giro hacia el catolicismo y la entrada de tecnócratas del Opus Dei. El segundo franquismo (1959-1975) se caracterizó por el desarrollismo económico iniciado con el Plan de Estabilización de 1959, la apertura económica al exterior y una cierta liberalización social, aunque con control político. En esta etapa crecieron la oposición (movimiento obrero, estudiantil y ETA) y las tensiones internas del régimen.En conclusión, el franquismo evoluciónó adaptándose a las circunstancias internacionales, pero su carácter autoritario y su falta de reformas políticas provocaron su crisis final tras la muerte de Franco en 1975, dando paso a la Transición democrática.
9.2 BIENIO REFORMISTA: El Bienio Reformista (1931-1933) corresponde al primer periodo de la Segunda República, con un gobierno republicano-socialista liderado por Manuel Azaña. Tras la aprobación de la Constitución de 1931, que establecía una república democrática, laica y social, se impulsó un ambicioso programa de reformas para modernizar el país y superar el atraso anterior.
Las reformas afectaron a varios ámbitos. En el plano estructural, la reforma militar buscó reducir el número de oficiales y someter el ejército al poder civil; la reforma agraria (1932) intentó acabar con el latifundismo mediante expropiaciones, aunque tuvo resultados limitados; y la reforma religiosa establecíó un Estado laico, con medidas como el divorcio, el matrimonio civil y la limitación de la enseñanza religiosa.
En política territorial, la Constitución permitíó la autonomía de las regiones: se aprobó el Estatuto de Cataluña (1932), que otorgó autogobierno, y se iniciaron los procesos en País Vasco y Galicia.
En el ámbito social y cultural, destacó la reforma educativa, con la creación de miles de escuelas públicas, laicas y mixtas, así como las Misiones Pedagógicas para difundir la cultura. También se ampliaron los derechos laborales y se reconocíó el sufragio femenino.
Las reacciones fueron muy polarizadas. La izquierda apoyó las reformas, mientras que los republicanos moderados se alejaron. La derecha (CEDA, Iglesia y monárquicos) se opuso por considerarlas un ataque a la religión y la propiedad. Por su parte, anarquistas y sectores obreros radicales las consideraron insuficientes, lo que provocó conflictos como Casas Viejas (1933) y el intento de Golpe de Estado de José Sanjurjo en 1932.
En conclusión, el Bienio Reformista fue un intento de modernización profunda de la Segunda República, pero la oposición política y social provocó su fracaso y la caída del gobierno en 1933, dando paso al bienio conservador.
