1. ¿Qué es el ser humano?
Kant decía que la naturaleza es dinámica, está siempre en continuo devenir. Eduardo Galeano señala que nuestra condición está en un constante proceso de realización.
Lo humano y su entorno
Una manera de conocer los rasgos de la naturaleza o condición humana es a través de nuestros actos y nuestras reacciones ante los acontecimientos. Tres son los campos de acción y de relación del ser humano:
- a) Las relaciones que tiene consigo mismo: La capacidad de reflexionar, pensar, meditar, así como sentir y adquirir sensaciones que nos muestran la parte íntima y personal del ser humano.
- b) Las relaciones que el ser humano desarrolla con los demás: La sociabilidad humana y los vínculos naturales y culturales con los demás son los que permiten que nuestras independencias, autonomías e identidades personales establezcan relaciones de interdependencia y se creen identidades colectivas.
- c) Las relaciones que construimos con respecto a la naturaleza: En función de cómo la tratamos, obtenemos beneficios o perjuicios para nuestra existencia.
Cualidades del ser humano
- El ser humano como sujeto actuante: Los humanos tenemos la capacidad de construir y transformar el mundo en el que vivimos. Podemos realizarlo de muchas maneras y con muchos sentidos. Decía Schopenhauer que cualquier ser humano tiene el poder de alterar la realidad solo con utilizar la fuerza de su voluntad. Podemos intervenir en el mundo de diversas maneras; debemos actuar siempre respetando la dignidad de la naturaleza y de todos los seres humanos. El vehículo principal para realizar cualquier cambio es el trabajo.
- El ser humano como sujeto pensante: Una cualidad que nos diferencia del resto de los animales es que somos seres reflexivos; tenemos conciencia de nuestros propios actos y nos damos cuenta de nuestra condición.
- El ser humano como sujeto viviente: Camus afirmaba que el sentido de la vida es vivirla. Somos seres finitos y mortales; vivimos en un determinado espacio y tiempo dentro de un universo físico. Si no viviéramos, no existiríamos; para poder pensar y reflexionar, tenemos que vivir.
- El ser humano como sujeto sensible: Las emociones y los sentimientos son elementos imprescindibles que influyen en nuestra voluntad y nuestras acciones. La creatividad humana tiene su fuente en la capacidad de sentir y expresar las emociones; incluso podemos utilizar los sentimientos canalizándolos como fuerza motriz de rebelión, lucha y resistencia contra todo aquello que consideramos adverso e injusto.
- El ser humano como sujeto libre y plural: Los seres humanos tenemos la capacidad de trascender la realidad, de ir más allá de lo empíricamente dado. Mediante la libertad intentamos ser sujetos infinitos, ya que podemos elegir entre múltiples opciones. Asimismo, la condición sexual, étnica, social, de clase, económica, etcétera, nos permite ser diversos y diferentes. El problema surge cuando esa pluralidad no es reconocida desde la consideración de sujeto de cada uno y una, o bien cuando se potencian demasiado las diferencias con el propósito de incrementar la desigualdad.
- El ser humano como sujeto cultural e histórico: Gracias a nuestra capacidad creativa, podemos construir símbolos y relaciones con los que dotamos de sentido a nuestro mundo. El lenguaje, la ciencia, etc., representan instituciones por medio de las que se establecen determinadas relaciones humanas. Gracias a la memoria y a la tradición mantenemos una identidad tanto individual como colectiva; tenemos la oportunidad de aprender y rectificar errores cometidos en el pasado.
2.1 Lo humano en la Grecia Clásica
Lo humano en Platón y Aristóteles
Para los filósofos griegos como Platón o Aristóteles, el ser humano estaba dotado de una serie de características que lo acercaban a los dioses y lo elevaban sobre la naturaleza. En esa época no se hablaba del «ser humano» sino de «hombre» en un sentido restrictivo y excluyente; a las mujeres, niños y esclavos se les consideraba inferiores. Los varones eran el prototipo de ser hombre y destacaban por poseer como rasgos característicos la inteligencia y el lenguaje racional.
Platón parte de la idea de que el hombre y su conciencia del «yo» no se sostienen sobre el cuerpo sino sobre algo inmaterial: el alma, que es indestructible, inmortal y eterna. Platón es el creador del pensamiento dualista: lo mental y lo físico son dos clases y sistemas distintos de realidad. El alma está estructurada en tres partes: la razón, el deseo (o parte irracional) y el espíritu. Según Platón, la existencia humana se encuentra en un permanente estado de lucha entre la razón y el deseo, en la que la razón es la parte superior del hombre. La filosofía es el vehículo para la purificación del alma y la liberación de la tiranía de los sentidos.
Aristóteles, por su parte, concebía al hombre como un animal racional.
Lo humano en el pensamiento hebreo y cristiano
- a) La religión monoteísta y mosaica: Parte de la creencia de que existe un solo Dios todopoderoso, omnisciente y omnipresente que es el creador del universo y del ser humano. El hombre es el dominador del mundo y es tanto responsable como culpable de sus actos.
- b) Filosofía cristiana: Para los filósofos cristianos, el ser humano está compuesto de alma y cuerpo; uno es finito y el otro infinito. Agustín de Hipona, representante de la patrística durante el siglo V, desarrolla un pensamiento centrado en las ideas de Dios y el hombre, cuya alma es considerada verdadera. Las ideas están en Dios como modelo; el hombre incurre y tiende al pecado.
Lo humano en Immanuel Kant
Kant defiende la dimensión racional del ser humano, pero reconociendo la alianza necesaria existente entre razón y experiencia. El filósofo alemán afirma la existencia de una naturaleza propia y exclusiva de la razón; por medio de la razón, el hombre se hace libre. Es muy importante analizar y conocer aquello que priva el desarrollo de la libertad humana, como los prejuicios.
Kant diferencia entre el concepto de persona y el de ser humano en un sentido biológico. A partir de la cualidad que tenemos de ser autoconscientes de todo lo que hacemos, somos personas solo cuando razonamos y nos damos cuenta de quiénes somos, cómo actuamos y por qué. La característica principal de la persona es su racionalidad y su capacidad para decidir por ella misma en todo lo relacionado con su existencia. Esto le da un valor único e intrínseco y, por este motivo, debemos tratar siempre a las personas como sujetos, fines en sí mismas, nunca como medios para lograr algún fin.
Filosofía de la sospecha (Karl Marx)
Bajo la denominada filosofía de la sospecha, Karl Marx, Nietzsche y Freud subrayan la impotencia y los condicionantes en los que tanto el ser humano como su racionalidad se encuentran, debido a una serie de límites morales, materiales y psíquicos. Nuestra capacidad para pensar y construir ideas no es tan poderosa y consistente como se creía desde el pensamiento racionalista. Buscan una mejor comprensión del ser humano en otras dimensiones:
- Marx: En las relaciones sociales y económicas. Marx dice que el trabajo constituye la esencia del ser humano, ya que le permite producir sus medios de vida.
- Nietzsche: En las relaciones de poder.
- Freud: En la parte irracional de la mente.
Más que humano: Friedrich Nietzsche
El ser humano debe hacerse a sí mismo sin confiar en dioses, instituciones o leyes externas; tiene como objetivo la transmutación de los valores. Para él, las ideas auspiciadas por filósofos como Sócrates y Platón, tomadas posteriormente por el cristianismo y el judaísmo, fueron el origen de todos los problemas que se dieron en Occidente.
La psique humana y Freud
Es uno de los autores que nos ilustra sobre la doble condición del ser humano de decantarse por lo bueno o de tender hacia lo malo. Freud piensa que en las personas existe una lucha interna constante, dentro de la psique, por controlar los deseos. La identidad humana (el Yo) se edifica sobre tres pilares:
- El Ego (Yo racional): Actúa externamente siendo consciente de la realidad que observa.
- El Superego (Conciencia moral): Una serie de normas que se nos inculcan y enseñan desde pequeños.
- El Ello: Referido a los impulsos instintivos que reclaman o exigen una inmediata satisfacción.
La Escuela de Frankfurt y Marcuse
Fue un colectivo de pensadores que tuvieron gran influencia en la filosofía de posguerra. Hubo dos generaciones: la primera creada en 1922, de la que forman parte autores como Adorno o Horkheimer, y otra a partir de 1973, cuyo máximo representante es Habermas. Entre estos filósofos destaca Marcuse.
Su pensamiento retoma la teoría freudiana exponiendo que la civilización se apoya en la represión permanente de los instintos humanos. El capitalismo, para él, es el causante de que el ser humano tenga una tensión irreconciliable entre el instinto del placer y el principio de realidad y de vida. Reconoce que el progreso tecnológico puede ser una vía que facilite al ser humano la posibilidad de autodesarrollo de su personalidad.
Lo humano en el Renacimiento y la Ilustración
«El hombre es la medida de todas las cosas». Con la Ilustración y el pensamiento de la Enciclopedia se culmina el racionalismo del Renacimiento. Se le denomina el «Siglo de las Luces» porque se suponía que la inteligencia, conducida por la razón, debía iluminar todo lo que había sido oscurecido por la superstición y el sometimiento a la tradición.
Lo humano en Descartes
Como consecuencia de su famosa duda metódica, «Cogito ergo sum» (pienso, luego existo), el sujeto pasó a constituirse como realidad última a partir de la cual se explicaba el mundo. Descartes describe lo mental y lo físico como dos realidades distintas: el cuerpo es solo extensión física que responde a las leyes de la mecánica. Cuerpo y mente son sustancias absolutamente antagónicas.
