1. El Caballo como Animal Gregario
El espíritu gregario o instinto de manada que posee este animal define su naturaleza social. En su estado salvaje y natural, los caballos vivían en grupos numerosos, lo que garantizaba su supervivencia frente a depredadores.
2. Factores que Afectan el Trato con el Caballo
Las siguientes características psicológicas y fisiológicas condicionan la interacción entre el humano y el equino:
- La inteligencia: Esta capacidad ha derivado en una especial relación con el ser humano. Además, es un animal muy curioso que relaciona cada experiencia nueva con vivencias pasadas.
- Carácter asustadizo: Un objeto distinto, un gesto imprevisto, un charco, levantar la silla o gritar pueden alarmarlo. Esto condiciona en gran medida nuestra relación con él; nunca debemos imponer nuestra voluntad con métodos agresivos, pues no obtendremos su cooperación.
- Necesidad de aprecio: Es fundamental para que confíe en nosotros. Debemos demostrarle liderazgo y mando, pero nunca de forma brusca.
- Su sistema nervioso: La parte delantera de su cuerpo es más racional. En cambio, la zona posterior está ligada a una parte más instintiva, provocada por la poca percepción que tiene el animal de esta área al no verla. Esto genera respuestas irreflexivas, como las coces, cuando se siente amenazado por detrás. Incluso la naturaleza ha dotado…
- Su capacidad de aburrimiento: Debemos intentar que su entorno se asemeje lo más posible a su estado natural de libertad. De esta forma, se evita el desequilibrio psicológico, las conductas extrañas y la posibilidad de enfermar.
3. Normas para un Trato Correcto con el Caballo
Para establecer un vínculo seguro y respetuoso, se deben seguir estas pautas:
- Hablar con tranquilidad y evitar chillar en el box.
- Tratarlo con suavidad pero con firmeza simultáneamente.
- Evitar movimientos bruscos, ya que se asustan con facilidad.
- Hablarle siempre antes de tocarlo o de acercarnos.
- Repetir frecuentemente las palabras, pues se familiariza pronto con los comandos habituales.
- Al acercarse, no hacerlo por detrás, sino por la espalda (hombro) y acariciarlo.
- No dejar nunca libre a un caballo; siempre debe estar con la cabezada correcta.
- Llevarlo del lado izquierdo (es decir, el caballo queda a nuestra derecha); también colocaremos la silla y la cabezada por la izquierda.
- Demostrar cariño al equino durante las tareas comunes.
4. Capacidades Sensoriales del Caballo
El mundo percibido por el caballo es distinto al humano debido a sus sentidos altamente especializados:
Vista
El caballo distingue bien los colores y los movimientos, pero no las sombras. No ven demasiado bien de cerca; en cambio, pueden detectar un pequeñísimo movimiento en el horizonte, identificando posibles depredadores acechando. Sus lentes no enfocan igual que las nuestras, por lo que deben cambiar la posición de la cabeza para ver de cerca o de lejos.
Oído
Es muy agudo y distingue perfectamente los tonos de voz. Tiene miedo a los ruidos fuertes (gritos, disparos), que pueden provocar una respuesta de huida difícil de controlar. Sus orejas poseen movimiento independiente con una capacidad de giro de 180º.
Tacto
Posee una gran sensibilidad en el cuello, las costillas, las extremidades y, sobre todo, en la cabeza. Por ello, hay que tener especial cuidado al cepillar y lavar. La mayor sensibilidad se encuentra en la lengua y los labios. El jinete depende de este sentido, ya que el caballo responde a la aplicación o retirada de presión. Con las piernas indicamos los cambios de aire y con la embocadura giramos o detenemos al animal. Si se aplica una presión excesiva que cause daño, el caballo puede aprender a ignorar el dolor (volviéndose «sordo» a la presión), lo que empeora su comportamiento.
Olfato y Gusto
Estos sentidos están íntimamente relacionados. Reconocen a las personas y a otros caballos por el olor y detestan cambios ligeros en el sabor. Además, son capaces de oler su hogar desde una gran distancia.
Equilibrio
Es superior al del ser humano, a pesar de tener mucho peso repartido en apoyos muy pequeños.
Navegación
Posee un gran sentido de orientación, lo que le permite volver a su recinto de forma fácil.
5. Interpretación de Actitudes y Comportamientos
Es vital saber leer las señales físicas para comprender el estado de salud y ánimo del equino:
- Cólico: El caballo se revuelca sin parar, está inquieto, se tumba y se levanta continuamente, y deja de comer. Se mira la barriga de forma constante. Si presenta los ojos apagados, es signo de enfermedad.
- Relajado: Su belfo (labio) está suelto y colgando.
- Inquieto: Se manifiesta si relincha de forma persistente.
- Según la posición de la cola:
- Levantada o en movimiento: Nerviosismo.
- Metida entre las nalgas: Miedo.
- De lado y levantada: Inquietud por insectos o moscas.
- Caída: Relajación.
- Si hace el «caballito»: Postura de ataque.
6. Reacciones según la Posición de las Orejas
Las orejas son el principal indicador del foco de atención del caballo:
- Orejas hacia delante relajadas: Caballo interesado en lo que hay frente a él.
- Orejas hacia atrás, pero relajadas: Prestando atención al jinete o a algo situado detrás.
- Orejas rígidas hacia el frente: Está nervioso y preocupado por lo que pueda haber delante.
- Orejas caídas y relajadas: Muy calmado o incluso durmiendo.
- Orejas pegadas a la nuca: ¡Violentamente enfadado y dispuesto a la pelea!
