Introducción
El texto propuesto pertenece a la Suma Teológica (escrita entre 1266 y 1273), la obra cumbre de Santo Tomás de Aquino. El autor, nacido en 1224 en Roccasecca y formado por los benedictinos y los dominicos, fue la figura principal de la filosofía escolástica y desarrolló su etapa más esplendorosa como docente en la Universidad de París.
Este fragmento se sitúa en el siglo XIII, un periodo de renacimiento urbano y cultural marcado por la aparición de las universidades y la recuperación de la obra de Aristóteles gracias a las traducciones del árabe. El texto aborda el problema central de la filosofía medieval: la relación entre la razón y la fe y, específicamente, la capacidad de la razón humana para demostrar la existencia de Dios.
2. a) Identifique el problema filosófico, la tesis y los argumentos
El problema filosófico
El texto responde a la cuestión de si la existencia de Dios es una verdad evidente por sí misma que no necesita demostración (postura de San Anselmo) o si, por el contrario, es una verdad que debe ser demostrada racionalmente partiendo de nuestra experiencia sensible.
Tesis del autor
Santo Tomás defiende que la existencia de Dios no es evidente para nosotros (aunque lo sea en sí misma), y por tanto es demostrable. La tesis central es que esta demostración no puede ser a priori (desde la causa), sino que debe ser quia, o a posteriori: partiendo de los efectos sensibles para llegar a Dios como causa.
Argumentos (estructura lógica)
El autor sustenta su tesis basándose en la estructura aristotélica de la causalidad:
- Principio de causalidad: Todo efecto depende de su causa; si el efecto existe, la causa debe precederle.
- Partir de lo conocido: Como conocemos los efectos sensibles con más claridad que la esencia divina, debemos partir de ellos.
- Rechazo del proceso infinito: Argumenta que no es posible una cadena infinita de causas, por lo que es necesario llegar a una causa primera (Dios).
3. b) Relación del contenido del texto con la filosofía del autor
El contenido del texto es inseparable del sistema filosófico tomista, que busca armonizar la filosofía aristotélica con el dogma cristiano.
1. Razón y fe: los preámbulos de la fe
El texto ejemplifica la solución de Tomás al problema razón-fe. Frente a la «Teoría de la Doble Verdad» del averroísmo latino, que defendía que razón y fe podían contradecirse, Tomás sostiene que ambas proceden de Dios y no pueden contradecirse.
Lo que el texto expone es un preámbulo de la fe: verdades como «Dios existe» que, aunque son necesarias para la salvación, son accesibles a la razón natural. La filosofía (razón) actúa aquí como sierva de la teología (ancilla theologiae), proporcionando bases racionales para creer.
2. La demostración de la existencia de Dios (las Vías)
La metodología descrita en el fragmento (demostración quia) es el fundamento de las Cinco Vías que Tomás desarrolla en esta misma obra. Todas comparten la estructura que justifica el texto:
- Punto de partida: Un hecho observable de la naturaleza (movimiento, causalidad, contingencia, grados de perfección u orden).
- Aplicación de la causalidad: Todo lo que sucede tiene una causa (por ejemplo, todo lo que se mueve es movido por otro).
- Imposibilidad del regreso al infinito: La serie de causas no puede ser infinita, pues no habría un primer motor o causa inicial.
- Conclusión: Se llega a una Causa Primera que «todos llaman Dios».
3. Teoría del conocimiento y metafísica
El texto refleja la gnoseología tomista de raíz aristotélica: el conocimiento humano comienza por los sentidos. Por eso rechaza el argumento ontológico de San Anselmo (mencionado implícitamente como la postura contraria), ya que este pretende probar a Dios a priori desde el concepto mental, sin pasar por la experiencia real. Para Tomás, como nuestro entendimiento es limitado, solo podemos conocer a Dios a través de sus huellas en el mundo creado.
4. Conclusión
En conclusión, este texto resume la esencia del pensamiento de Santo Tomás: la síntesis cristiana del aristotelismo. El autor legitima la autonomía de la razón para alcanzar verdades metafísicas, demostrando que es razonable creer.
Su distinción entre lo «evidente en sí mismo» y lo «evidente para nosotros» resolvió el conflicto medieval sobre el conocimiento de Dios, estableciendo una teología natural o racional sólida. Con ello, Tomás consolida una visión donde la gracia no anula la naturaleza, sino que la perfecciona, fundamentando una ética y política orientadas al Bien Común y a la Ley Eterna.
