Espacios Escénicos
La Casa
Es el espacio en el que se desarrolla toda la obra. Se trata de un lugar cerrado y sin comunicación con el exterior para sus habitantes, por lo que solo podrán estar por las distintas estancias que la conforman. La casa es un lugar cerrado; sus anchos muros la protegen de las malas lenguas y «el qué dirán». Se la identifica a lo largo de la obra como «infierno», «presidio» o «convento», por la falta de libertad que sufren las hijas de Bernarda, que actúa como carcelera. Es un lugar habitado solo por mujeres; por tanto, a la falta de libertad se suma la falta de amor, la soledad y la frustración.
Hay en la casa un espacio que comunica con el mundo exterior: el corral. En el corral está encerrado el caballo garañón, símbolo de macho, y es donde se producen los encuentros amorosos de Adela y Pepe el Romano. Otro aspecto que destaca de este lugar es el color blanco de sus paredes, que va cambiando de la pureza inicial («blanquísimas») al oscurecimiento del último acto, a medida que el orden «inmaculado» de Bernarda se resquebraja y las tensiones van ensombreciendo la vida doméstica.
El Mundo Exterior
Representa la libertad y el deseo frente a la realidad de la cárcel en la que viven recluidas las mujeres. Se representa en la obra como la orilla del mar a la que quiere escapar María Josefa, o los campos a los que esta quiere huir, o donde en varias ocasiones desearían estar Adela o Magdalena. También representa la libertad de amar, como el olivar al que llevan a Paca la Roseta o el campo adonde acuden los segadores con la mujer de lentejuelas. Para Adela, el exterior son los «juncos de la orilla» donde la lleva metafóricamente a beber Pepe el Romano. Se trata de un mundo de hombres que trabajan, de hombres que aman y de mujeres que los acompañan; es un mundo más natural e idílico.
El Pueblo
Es la otra cara del mundo exterior, la que se liga no a la libertad y al deseo, sino a las convenciones morales y «el qué dirán». Es el pueblo que desprecia Bernarda, pero a la vez es el pueblo al que ella misma pertenece; el que rechaza a quien no sigue sus normas y el que llega incluso a tomarse la justicia por su mano si alguien transgrede las reglas.
Personajes Principales
- Bernarda: Su nombre significa «fuerte como un oso». Es la cabeza de familia y simboliza la autoridad y la represión. Bernarda es quien impone las reglas en su casa, empezando por el luto de ocho años. Además, es símbolo de la tradición y la moral más conservadora. Para ella, lo importante es que en su casa haya «buena fachada y armonía familiar», pues le importa mucho la honra y «el qué dirán». En ella, la honra está ligada al orgullo de casta. Representa la autoridad, lo que se refuerza con el símbolo del bastón y con un uso del lenguaje prescriptivo.
- María Josefa: Es la madre de Bernarda. Tiene 80 años y es un personaje muy especial, pues en ella se mezclan genialmente la demencia con la verdad absoluta, haciendo uso de un lenguaje cargado de fuerza y lirismo. Sus dos apariciones en escena ponen de manifiesto el conflicto dramático y los deseos de las hijas: salir y ser libres. A la vez, es un oráculo de la verdad que anuncia proféticamente todo lo que va a suceder.
- Los Hombres: Destacan los segadores, cuyas voces aparecen en el acto I y despiertan vivamente el deseo de las hijas de Bernarda. Los mozos jóvenes son un símbolo de un deseo genérico que se individualiza en Pepe el Romano, prometido de Angustias y pretendido por Adela y Martirio. Es descrito como un hombre atractivo y representa el deseo, aunque se dice que se mueve por interés económico.
Las Hijas de Bernarda
- Angustias: Es la hija mayor (39 años), fruto de un primer matrimonio. Es consciente de su condición física, pero también de que es la hermana que tiene más dinero, gracias a la herencia de su padre. Su matrimonio con Pepe el Romano es una vía para escapar de la casa, aunque no se manifiesta como una muchacha ilusionada.
- Magdalena: Es la primera hija del segundo matrimonio (30 años). Su nombre tiene relación con la Magdalena evangélica. Es la única que quería al padre y actúa como la hermana mayor. A diferencia de sus hermanas, muestra un carácter menos apasionado y añora la infancia, vinculándola con la libertad.
- Amelia: Mujer de 27 años, cuyo nombre podría significar «sin miel». Es el personaje menos marcado; sus intervenciones buscan apaciguar los ánimos. Es confidente de Martirio, pero su inocencia le impide entender las intenciones ocultas.
- Martirio: Tiene 24 años y, como su nombre indica, encarna el sufrimiento. Es «enamoradiza», pero al no haber podido casarse, su frustración se transforma en dolor, resentimiento y envidia.
