Servicios y prestaciones del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD)
La Ley de Dependencia regula las condiciones básicas de acceso al derecho de la promoción de la autonomía personal y la atención a personas en situación de dependencia. Para ello, crea el Sistema para la Autonomía y la Atención a la Dependencia (SAAD), cuya finalidad es:
Garantizar las condiciones básicas y el contenido común de la Ley de Dependencia.
Ser un cauce para la colaboración y participación de las Administraciones Públicas en el ejercicio de sus respectivas competencias.
Optimizar los recursos públicos y privados disponibles, contribuyendo a la mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos.
Las prestaciones del SAAD son recursos de atención garantizados por ley con los siguientes objetivos:
Promover la autonomía personal.
Mejorar la calidad de vida, atendiendo las dificultades en la realización de ABVD (Actividades Básicas de la Vida Diaria).
Facilitar una existencia autónoma en el medio habitual.
Proporcionar un trato digno en todos los ámbitos.
Las prestaciones se dividen en:
Servicios: Prevención, ayuda a domicilio, teleasistencia, centro de día y de noche, y atención residencial.
Prestaciones económicas: Vinculadas al servicio, para cuidados en el entorno familiar y de asistencia personal.
Las subvenciones son ayudas económicas destinadas a apoyar a la persona con ayudas técnicas y facilitar la accesibilidad y adaptaciones en el hogar.
Los Centros de Referencia Estatal (CRE) son centros especializados de ámbito nacional integrados en el sistema.
Acceso al sistema: Requiere el reconocimiento de la situación de dependencia mediante una valoración oficial, clasificándose en: Grado I (moderada), Grado II (severa) y Grado III (gran dependencia).
Estructura y características de los servicios
Los centros deben cumplir requisitos mínimos de recursos materiales, humanos, documentación, accesibilidad y calidad en el empleo.
Servicio de centro de día y de noche: Atención integral que promueve la autonomía y apoya a las familias. Ofrece servicios básicos, terapéuticos y complementarios.
Servicio de atención residencial: Ofrece atención integral y continuada (social y sanitaria) cuando la persona no puede permanecer en su entorno. Incluye modalidades permanente o temporal y requiere un Plan de Atención Individual (PAI).
El trabajo en equipo
Diferencias clave: Mientras que en un grupo de trabajo la responsabilidad es individual y la estructura jerárquica, en un equipo de trabajo existe coordinación, responsabilidad compartida y flexibilidad.
Condiciones básicas: Identidad, interdependencia, complementariedad, coordinación, comunicación, compromiso y confianza.
Tareas del TAPSD: Asistenciales, rehabilitadoras, socializadoras y educativas.
La intervención centrada en la persona
Factores de cambio: El nuevo modelo responde al cambio de rol de la mujer, la transformación de los modelos familiares y el aumento de la población dependiente.
Consensos internacionales: Basados en la Convención de la ONU sobre discapacidad, el envejecimiento activo de la OMS y el concepto de salud integral.
Modelo de atención centrada en la persona: Supone un cambio conceptual hacia la protección de derechos, la atención integral y la participación activa del usuario en su propio proceso.
La planificación de la intervención
Fases del proceso: Análisis de la realidad, diseño, ejecución y evaluación.
Metodología: Utiliza técnicas como la observación, entrevista y revisión documental, apoyadas por instrumentos como fichas de valoración y cronogramas.
La promoción de la vida independiente
El movimiento de vida independiente se basa en la diversidad funcional, la funcionalidad y la capacidad de elección.
Plan Individual de Vida Independiente (PIVI): Proceso elaborado por la propia persona que permite organizar la asistencia personal de forma flexible y personalizada.