Antropología: El Hilemorfismo de Aristóteles
Aristóteles concibe al ser humano como una sustancia natural, por tanto, compuesta de materia y forma, y de potencia y acto. Se identifica la potencia y la materia con el cuerpo, y el acto y la forma (o esencia) con el alma.
El cuerpo es un conjunto de órganos que posee la potencialidad o capacidad de vivir, y el alma actualiza esa potencialidad; por ello, el alma es principio de vida para el cuerpo. Ni el alma es una sustancia por sí misma, ni el cuerpo tampoco; por tanto, no pueden existir separadamente: solo es real la unión de ambos elementos. Por ello, para Aristóteles la unión de alma y cuerpo, a diferencia de Platón, es una unión esencial o sustancial, no accidental.
Esto significa también que Aristóteles, a diferencia de Platón, niega la inmortalidad del alma. El alma, como principio de vida, muere con el cuerpo. Por otro lado, si el alma es principio de vida, entonces todo ser vivo posee alma, si bien se trata de almas con funciones distintas. Las funciones superiores incluyen las inferiores, pero no al revés. Aristóteles distingue tres tipos de alma:
- Alma vegetativa: Propia de las plantas.
- Alma sensitiva: Propia de los animales.
- Alma racional: Exclusiva del ser humano.
Teología: La Existencia de Dios según San Agustín
Para San Agustín, la razón puede demostrar la existencia de Dios mediante ciertas pruebas o argumentos:
- Argumento histórico: Todos los pueblos han creído en la existencia de un Ser Supremo.
- Argumento psicológico: El ser humano descubre con absoluta evidencia a Dios en su alma, prueba segura y firme de su existencia.
- Argumento cosmológico: El orden interno del Universo es la prueba palpable de la existencia de su creador.
- Argumento epistemológico: Solo es posible explicar las ideas permanentes y eternas en mi alma a través de una fuente divina.
La Naturaleza de Dios en el Pensamiento Agustiniano
Sobre cómo es Dios, San Agustín afirma:
- Nunca podremos alcanzar un conocimiento pleno de Dios, siendo Él infinito y nuestro entendimiento finito.
- Dios es el creador de todo, ya que crea a partir de la nada siguiendo como modelo las ideas o esencias de todas las cosas presentes en su mente desde la eternidad. En el caso de San Agustín, Dios no tiene ningún condicionamiento, pues las ideas se encuentran en Él y la materia es también creada por Él.
- Dios es inmutable, Uno, Perfecto y es el Sumo Bien.
Teoría del Conocimiento: El Racionalismo de Descartes
Descartes se ocupó del problema del conocimiento. Su objetivo fue encontrar un método que nos permitiera dirigir bien la razón para distinguir lo verdadero de lo falso, que garantizara la seguridad de nuestros conocimientos, aumentara gradualmente nuestro saber y nos permitiera ver claro y andar seguros por la vida.
Las Cuatro Reglas del Método Cartesiano
El método que él elaboró consta de cuatro reglas fundamentales:
- Evidencia: Aceptar como verdadero únicamente aquello que la razón capta en un acto de intuición como absolutamente evidente o que se deduzca de lo evidente.
- Análisis: Dividir o descomponer el problema en partes para buscar los elementos más simples, que pueden ser intuidos mediante ideas claras y distintas.
- Síntesis: Reconstruir la cuestión ordenando deductivamente los distintos elementos simples a los que hemos llegado en el paso anterior, encadenándolos.
- Enumeración: Hacer frecuentes revisiones de los procesos de análisis y síntesis para asegurarnos de que no olvidamos nada.
La Duda Metódica y el Cogito
Descartes aplicó este método a la filosofía para intentar construir todo el edificio del conocimiento. Para ello, aplicó la primera regla buscando una verdad absolutamente evidente a partir de la cual deducir el resto de nuestros conocimientos. El procedimiento que Descartes utiliza para obtener esa primera verdad evidente es la duda metódica.
La duda en Descartes es metódica, provisional y radical; se diferencia de la duda escéptica, que sería real, permanente y moderada. La duda se aplica siguiendo los siguientes niveles:
- Puesta en duda del conocimiento sensible.
- Puesta en duda de la realidad extramental.
- Puesta en duda de la verdad de nuestros razonamientos.
Una vez aplicada la duda, llegamos a la primera certeza que Descartes estaba buscando: mientras dudo, estoy seguro de que estoy dudando, pensando y, por tanto, existiendo, al menos como un ser que piensa. Afirmar “Pienso, luego existo” (Cogito ergo sum) significa el reconocimiento del Yo como una cosa o sustancia pensante (res cogitans) que duda, quiere, afirma, niega, entiende, imagina, siente… y que tiene existencia independiente del cuerpo.
Una vez hallada la primera verdad, Descartes se encuentra con el problema de que únicamente está convencido de su propia existencia. Podemos decir que está encerrado en su propia subjetividad. Es lo que se conoce como el problema del Solipsismo.
