Tomás de Aquino: La vía del movimiento, la relación entre fe y razón y el reto de la inteligencia artificial


Introducción: el problema del movimiento y la existencia de Dios

El texto presenta un problema filosófico que es el siguiente: cómo demostrar la existencia de Dios a partir del movimiento que observamos en el mundo. Tomás de Aquino parte de algo evidente: todo lo que se mueve requiere de un motor que lo haga mover. La pregunta es si el movimiento puede explicarse sólo por lo que percibimos o si necesita una causa primera, que sea el origen de todo.

La vía del movimiento en Tomás de Aquino

La tesis de Tomás es que todo lo que se mueve es movido por otro, pero no puede existir una cadena infinita de motores, porque entonces nunca habría un principio del movimiento. Para justificarlo, Tomás utiliza la distinción entre potencia y acto: la potencia es lo que algo puede llegar a ser, y el acto es lo que ya es. Por ejemplo, el fuego está en acto y hace que la madera, que estaba en potencia, se convierta en caliente. Del mismo modo, ninguna cosa puede moverse a sí misma; necesita recibir el movimiento de algo que ya está en acto. Por eso, la razón muestra que debe existir un primer motor que mueve todo, pero que nadie mueve, y a este todos llaman Dios.

En el conjunto de la filosofía de Tomás, esta vía forma parte de sus cinco vías para demostrar la existencia de Dios, que buscan probar racionalmente lo que la fe revela. La vía del movimiento muestra cómo la razón puede acercarse a Dios observando la realidad sensible y el orden del mundo, sin depender únicamente de la fe. Algunos términos clave del texto son «potencia y acto», que explican cómo algo pasa de lo posible a lo real, y «primer motor inmóvil», que significa la causa primera de todo movimiento, que no depende de nada más.

Tomás de Aquino y la Edad Media: fe, razón y filosofía

En la Edad Media se intentó unir la fe cristiana con la razón. Tomás de Aquino defendió que la razón puede demostrar algunas verdades, como la existencia de Dios, sin necesidad de recurrir solo a la fe. Para ello se apoya en la filosofía de Aristóteles y en la observación del mundo.

1. La idea de una filosofía cristiana

Tomás sostiene que fe y razón no se contradicen, porque ambas vienen de Dios. La razón puede conocer verdades como que Dios existe o lo que está bien y mal, mientras que la fe trata misterios que la razón no puede explicar del todo. La filosofía ayuda a comprender mejor la fe sin perder su independencia.

2. Precedentes en la demostración de la existencia de Dios

Antes de Tomás, San Anselmo intentó demostrar la existencia de Dios a partir de una idea, pero Tomás rechaza este argumento porque el conocimiento humano parte de la experiencia sensible. Por eso sigue a Aristóteles y a filósofos árabes, que explican a Dios partiendo del mundo real.

3. Tipos de demostraciones para Tomás de Aquino

Tomás distingue entre demostraciones a priori y a posteriori. Afirma que la existencia de Dios sólo puede demostrarse a posteriori, es decir, partiendo de lo que vemos en el mundo para llegar a Dios como causa primera. Así surgen las cinco vías.

4. Las cinco vías de Tomás de Aquino

  • Vía del movimiento: Todo lo que se mueve es movido por otro. No puede haber un movimiento infinito, por lo que existe un primer motor inmóvil, Dios.
  • Vía de las causas eficientes: Todo tiene una causa. No puede haber causas infinitas, así que debe existir una causa primera, Dios.
  • Vía de la contingencia: Las cosas pueden existir o no. Si todo fuera contingente, no existiría nada. Por tanto, existe un ser necesario, Dios.
  • Vía de los grados de perfección: Hay grados de perfección en las cosas. Esto implica un ser perfecto que es el máximo de todas ellas: Dios.
  • Vía del orden del mundo: Las cosas naturales actúan con un fin. Esto solo se explica por una inteligencia ordenadora, que es Dios.

5. Respuesta a las objeciones

Tomás responde al problema del mal diciendo que Dios permite el mal para que exista un bien mayor. Frente a la idea de que las causas naturales lo explican todo, afirma que estas son limitadas y necesitan una causa primera, que es Dios.

Tomás de Aquino y Descartes: dos modelos de filosofía

Tomás de Aquino y René Descartes representan dos formas muy distintas de hacer filosofía.

Tomás pertenece a la Edad Media y busca unir la fe y la razón, siguiendo a Aristóteles. Descartes es un filósofo moderno que da prioridad a la razón autónoma y empieza el conocimiento desde la duda. Estas diferencias muestran el cambio de mentalidad entre la Edad Media y la Modernidad en el conocimiento.

Tomás defiende que todo empieza por los sentidos: conocemos el mundo a través de la experiencia. Descartes, en cambio, desconfía de los sentidos porque pueden engañar y afirma que sólo la razón nos da un conocimiento seguro. Para él, existen ideas innatas en la mente.

Según Tomás, a partir de la experiencia sensible se produce un proceso de abstracción: el entendimiento forma ideas universales a partir de cosas concretas. Descartes no acepta este proceso, ya que el conocimiento verdadero no procede de la experiencia, sino del pensamiento racional.

En cuanto a Dios, ambos coinciden en que existe y es un ser perfecto. Sin embargo, Tomás demuestra su existencia mediante pruebas a posteriori, partiendo del mundo y de la experiencia. Descartes utiliza pruebas a priori, basadas solo en la razón y sin recurrir a los sentidos. En conclusión, Tomás de Aquino y Descartes coinciden en la existencia de Dios, pero se diferencian en el origen del conocimiento y en el papel de la razón y la experiencia.

La inteligencia artificial y la teoría del conocimiento tomista

La expansión de la inteligencia artificial en nuestra sociedad ha generado un nuevo debate sobre qué significa conocer, comprender y dar sentido a la realidad. Para Tomás de Aquino, el conocimiento humano comienza con la experiencia: observamos el mundo a través de los sentidos y, usando la razón, llegamos a verdades más profundas. Entre ellas, la idea de que existe una causa primera que explica el orden y el sentido de todo lo que existe. Conocer no es solo ver lo que ocurre, sino entender por qué ocurre.

La inteligencia artificial funciona de una manera muy distinta. Estos sistemas analizan grandes cantidades de datos y encuentran patrones que les permiten hacer predicciones o tomar decisiones. Sin embargo, lo hacen sin conciencia y sin intención. La IA no entiende lo que hace ni por qué lo hace; simplemente sigue instrucciones programadas en forma de algoritmos. No busca causas profundas, solo relaciones entre datos.

Para Tomás de Aquino, el verdadero conocimiento no consiste únicamente en obtener resultados eficaces. Conocer implica comprender la realidad y orientar ese conocimiento hacia la verdad y el bien. El ser humano puede reflexionar sobre sus actos, juzgarlos y preguntarse si son moralmente correctos. La inteligencia artificial no puede hacer esto. Aunque parezca «inteligente», no tiene voluntad, no reflexiona y no persigue fines morales. Desde este punto de vista, se puede decir que la IA no conoce realmente, sino que calcula. Su actividad carece de responsabilidad ética y de sentido moral.

Reflexión final: tecnología, finalidad y responsabilidad

El entusiasmo por la tecnología puede hacer que olvidemos preguntas importantes sobre el propósito de nuestras acciones y sobre lo que significa actuar bien. ¿Es suficiente que una máquina funcione correctamente si no entiende el valor de sus decisiones? Tomás de Aquino diría que no. La razón técnica es útil y poderosa, pero necesita estar guiada por la razón humana y por una reflexión ética. El conocimiento verdadero no se mide solo por su eficacia, sino por su orientación hacia fines superiores. Frente a la inteligencia artificial, es necesario reforzar la razón humana y su responsabilidad moral.

Profesor experto en filosofía

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