Vicente Aleixandre: La destrucción o el amor — El amor, la enumeración y la naturaleza en el poema


1. ¿Qué visión del amor nos ofrece el texto y cómo se diferencia de una experiencia cotidiana? Justifica tu respuesta.

Vicente Aleixandre fue uno de los poetas más brillantes de la Generación del 27, un grupo que revolucionó la literatura al mezclar la tradición con ideas nuevas. Este poema se incluye en su obra maestra, La destrucción o el amor, donde el amor aparece como una fuerza elemental que lo invade todo: el mar, la tierra y el cuerpo.

En este contexto, Aleixandre nos ofrece una visión del amor que no tiene nada que ver con lo cotidiano; para él, amar es una energía tan poderosa que se pierde la individualidad para fundirse con el universo. Por eso, destaca una función expresiva muy intensa: el amor aparece como una fuerza salvaje que nace «debajo de la tierra» y es capaz de inundarnos por completo.

Como poeta vinculado al surrealismo, Aleixandre utiliza imágenes que no siempre siguen una lógica racional, apoyándose en la función poética para embellecer el mensaje y transmitir la idea de que el amor trasciende lo humano. El poema presenta esta energía mediante metáforas en las que los amantes dejan de ser individuos para fundirse con el paisaje, confundidos con términos como mar, luna, olas o cuerpos horizontales. Esta visión busca lo más profundo del ser humano, dejando de lado las rutinas para centrarse en una pasión eterna y sin límites.

Además, el autor utiliza la función apelativa al dirigirse al amor como algo casi sagrado y la función referencial al situar esa energía en elementos concretos como la tierra o el cuerpo, lo que hace que una experiencia tan espiritual parezca casi física.

Conclusión: el poema es un ejemplo representativo de la filosofía de Aleixandre y de la Generación del 27: mientras que en la experiencia diaria el amor es algo humano y limitado, aquí es una experiencia absoluta y trascendente que transforma al sujeto. El texto muestra que el amor verdadero supera lo cotidiano y se convierte en una energía esencial que funde al ser humano con la naturaleza, rompiendo barreras físicas y temporales, aunque esa entrega intensa pueda implicar sufrimiento.

2. ¿Qué sentido tiene la enumeración de la estrofa final del poema? Justifica tu respuesta.

Este poema pertenece a La destrucción o el amor, donde el amor se presenta como una fuerza elemental que lo invade todo. En la estrofa final, el autor utiliza una enumeración de elementos naturales para cerrar el poema con contundencia. Esta técnica no es casual: sirve para mostrar cómo esa energía salvaje que nace «debajo de la tierra» termina por inundar cada rincón del mundo físico, desde el cuerpo hasta el paisaje más lejano. La acumulación de palabras transmite la intensidad de un amor que no se puede frenar.

La enumeración refuerza la idea de que el amor es una energía universal que se funde con todo. Aleixandre emplea la función poética para crear una lista de elementos (día, noche, mar, tierra, etc.) que actúan como metáforas de la totalidad. El sentido de esta lista es demostrar que los límites se han borrado: los amantes ya no son personas aisladas, sino que están integrados en las «olas», la «luna» o los paisajes «horizontales».

Al enumerar estos elementos, el poeta subraya su visión trascendente y absoluta del amor, diferenciándola de la experiencia cotidiana. Mientras que en el día a día el amor suele limitarse a la relación entre dos personas, en esta estrofa final se convierte en algo continuo y eterno que abarca toda la naturaleza, haciendo que el sentimiento parezca casi físico mediante la función referencial.

Conclusión: la enumeración final sella la idea central del poema: amar implica una entrega total hasta integrarse con el inventario del mundo. Al terminar el poema, ya no existe una diferencia neta entre el cuerpo de los amantes y el resto del universo.

3. ¿Qué papel desempeñan las imágenes de la naturaleza en la construcción del sentimiento amoroso? Justifica tu respuesta.

En La destrucción o el amor, el sentimiento amoroso no se describe con términos convencionales, sino a través de una fuerza elemental ligada a la tierra. En este contexto, las imágenes de la naturaleza desempeñan un papel clave: no son meros adornos, sino instrumentos para expresar que el amor es una energía salvaje que «sale de debajo de la tierra» y nos inunda por completo. Gracias a una función expresiva intensa, el autor utiliza el mundo natural para reflejar una pasión que supera lo humano y lo cotidiano.

En el desarrollo del poema, estas imágenes construyen la noción de un amor que funciona como energía universal. Aleixandre, fiel al estilo surrealista, emplea la metáfora para que los amantes se confundan con el paisaje. Términos como mar, luna, olas o horizontales demuestran que el sentimiento amoroso es tan grande que rompe los límites del cuerpo. Predomina la función poética: el lenguaje une el sentimiento con elementos naturales para expresar que amar es una entrega total y, a la vez, eterna.

Mientras que en la experiencia cotidiana el amor es algo limitado, en el poema las imágenes naturales justifican que el amor lo invade todo: día y noche, mar y tierra, hasta hacer que el sentimiento se perciba como algo físico gracias a la función referencial.

Conclusión: el uso constante de la naturaleza expresa la filosofía de Aleixandre y de la Generación del 27: el sentimiento amoroso solo puede entenderse en su profundidad si se compara con el poder de la naturaleza, rompiendo la barrera entre el mundo interior y el entorno.

Propiedades textuales y recursos de cohesión y sustitución

1. La adecuación

La adecuación es la propiedad textual que indica si un texto es apropiado para la situación comunicativa en la que se emite. No hablamos igual con un amigo que con un profesor, ni escribimos igual un mensaje de WhatsApp que un examen. Un texto es adecuado cuando el emisor adapta el registro (formal o informal), el tono y el vocabulario al receptor, al canal (escrito u oral) y al propósito. Si el texto rompe las normas sociales o lingüísticas del contexto, se dice que es inadecuado.

2. La coherencia

La coherencia es la propiedad que hace que un texto se perciba como una unidad de sentido y no como una cadena de frases sueltas. Para que un texto sea coherente debe tener una estructura lógica, no presentar contradicciones internas y toda la información debe estar relacionada con un tema central. Es lo que permite que el lector comprenda de qué va el texto y que las ideas fluyan ordenadamente hacia una conclusión.

2.1 El tema y la progresión temática

Para que haya coherencia debe existir un equilibrio entre la información conocida (tema) y la nueva (rema o foco). Según cómo se encadenen estos elementos, existen tres tipos de progresión temática:

  • Progresión de tema constante: el tema principal se mantiene en todas las oraciones y se le añaden diferentes informaciones nuevas (remas). Es muy común en descripciones o biografías. Ejemplo: «Sancho es escudero. Sancho es fiel. Sancho es glotón.»

  • Progresión lineal: el concepto nuevo (rema) de una oración se convierte en el tema de la siguiente, como una cadena de ideas. Ejemplo: «Vi a un hombre. El hombre llevaba una lanza. La lanza era de madera.»

  • Progresión de temas derivados (hipertema): existe un tema general (hipertema) que se desglosa en varios subtemas. Es típico de textos expositivos o técnicos. Ejemplo: «La armadura era vieja: el casco estaba oxidado, el peto tenía grietas y el escudo estaba roto.»

3. La cohesión

La cohesión es la tercera propiedad fundamental del texto (junto a la adecuación y la coherencia). Si la coherencia es el sentido «invisible» de las ideas, la cohesión es la manifestación externa y gramatical de esa unión. Son los mecanismos lingüísticos que encadenan palabras, frases y párrafos para que el texto sea una unidad bien articulada.

– Sustitución gramatical

Pronombres personales: a partir de un elemento léxico, este se repite mediante sustitutos, que pueden ser pronombres personales de tercera persona. Ejemplo: «Juan y María prepararon bien el examen. Él aprobó, pero ella no pudo presentarse.»

Los pronombres de tercera persona funcionan como sustitutos textuales porque remiten a unidades presentes dentro del texto; los de primera y segunda persona tienen valor deíctico (señalan elementos del acto comunicativo externo al texto). También cumplen esta función demostrativos, posesivos, indefinidos, relativos y adverbios (aquí, allá, entonces…).

  • Demostrativos: «Manifestantes y policía se retiraron poco después. Aquellos, a sus casas; éste, a su cuartel.»
  • Posesivos: «Alfonso llegó tarde. Le retuvieron en su oficina.»
  • Indefinidos: «Los congresistas terminaron sus trabajos a las siete. Algunos se marcharon al teatro; otros, al hotel.»
  • Relativos: «Se sabe de memoria el libro, lo cual no quiere decir que lo haya entendido.»
  • Adverbios: «Lo encontramos en el monte. Allí estaba también Juan.»

→ Demostrativos, posesivos, adverbios de lugar y tiempo

Demostrativos (indicadores de distancia): señalan objetos según su distancia respecto del hablante: cercanía (este, esta, esto), distancia media (ese, esa, eso) y lejanía (aquel, aquella, aquello). Los neutros se usan para cosas genéricas o no nombradas.

Posesivos (indican pertenencia): hay formas átonas que van antes del sustantivo (mi, tu, su, nuestro/a, vuestro/a) y formas tónicas que van después o solas (mío, tuyo, suyo, nuestro, vuestro).

Adverbios de lugar: palabras invariables que indican dónde ocurre la acción: aquí/acá (cerca), ahí (distancia media), allí/allá (lejos), y direcciones como arriba, abajo, dentro, fuera.

Adverbios de tiempo: sitúan la acción en la línea cronológica: pasado (ayer, anoche), presente (hoy, ahora) o futuro (mañana, luego), así como frecuencia (siempre, nunca, a menudo).

→ Deícticos (deíxis)

Un deíctico es una palabra cuyo significado depende del emisor y de la situación. Es una herramienta de sustitución que permite reemplazar nombres o frases enteras para evitar repeticiones.

  • Personal: sustituye a los participantes del discurso (quién habla o escucha): pronombres personales (yo, me, mí, tú, te, ti) y posesivos. Ejemplo: «Juan llegó y él trajo comida.»
  • Espacial: sustituye un lugar respecto a la posición del hablante: adverbios de lugar y demostrativos. Ejemplo: «Pon la silla allí, lejos de la mesa.»
  • Temporal: señala un momento en el tiempo mediante adverbios o locuciones adverbiales. Ejemplo: «Nos vemos mañana a la misma hora.»
  • Textual: sustituye partes del propio texto ya mencionadas o por mencionar (esto, eso, aquello, lo anterior, lo siguiente): «líneas más arriba», «como ya hemos comentado», «a continuación».

→ Elipsis

La elipsis es un recurso de sustitución gramatical que consiste en eliminar una palabra o frase que se entiende por el contexto. A diferencia de los deícticos (donde se sustituye una palabra por otra), en la elipsis la palabra desaparece porque el receptor ya sabe a qué se refiere. Su objetivo es agilizar la comunicación y evitar repeticiones innecesarias.

  • Nominal: se omite un nombre o pronombre ya mencionado. Ejemplo: «Yo tengo un coche azul y tú (—) uno rojo.» (Se elimina «coche»).
  • Verbal: se omite el verbo cuando se repite: «Juan estudia medicina y María (—) arquitectura.» (Se elimina «estudia»; en español suele ponerse una coma donde estaba el verbo).

– Sustitución léxica

→ Sinónimos de referencia

Consiste en sustituir una palabra por otra con significado equivalente o muy cercano en el contexto.

  • Definición: uso de vocablos con significado equivalente.
  • Ejemplo: «El alumno entregó la tarea; el estudiante se esforzó mucho.»

→ Hipónimos (de lo general a lo específico)

Sustituir una palabra general por otra que forma parte de su categoría.

  • Definición: palabra cuyo significado está incluido en otra más amplia.
  • Ejemplo: «Me encantan las flores; mi favorita es la margarita.» (Margarita es hipónimo de flor.)

→ Hiperónimos (de lo específico a lo general)

Proceso inverso: sustituir una palabra específica por una más amplia que la abarque.

  • Definición: palabra que nombra a un conjunto o clase de cosas.
  • Ejemplo: «Compré un sofá nuevo; el mueble es muy cómodo.» (Mueble es hiperónimo de sofá.)

→ Nominalización

Transformar un verbo o adjetivo en un sustantivo para referirse a una acción o proceso.

  • Definición: sustituir una frase que describe una acción por el nombre de esa acción.
  • Ejemplo: «Los científicos investigaron el virus; esa investigación duró años.» (El verbo «investigaron» se convierte en el sustantivo «investigación»).

– Conectores (marcadores u operadores discursivos)

1. Relaciones lógicas

Estos conectores establecen vínculos de causa y efecto o condiciones entre ideas.

  • Causa: indican la razón o el motivo. Ejemplos: porque, por eso, puesto que, ya que, dado que.

  • Consecuencia: indican el resultado. Ejemplos: por tanto, de ahí que, de modo que, entonces, así pues, en consecuencia, por consiguiente.

  • Condición: establecen requisitos para que algo se cumpla. Ejemplos: si, a menos que, a no ser que, siempre y cuando.

  • Finalidad: indican el objetivo. Ejemplos: para que, a fin de que, con la intención de que.

2. Relaciones argumentativas

Se usan para dar fuerza a lo dicho o matizar la opinión frente a otra.

  • Refuerzo: añaden información para confirmar o dar peso a una idea. Ejemplos: además, incluso, igualmente, asimismo, también, del mismo modo.

  • Ejemplificación: ilustran con casos concretos. Ejemplos: por ejemplo, a saber, en concreto.

  • Contraste: oponen ideas o muestran diferencias. Ejemplos: pero, en cambio, sin embargo, no obstante, aunque, por el contrario.

3. Organización del discurso

Conectores que estructuran el texto y guían al lector a través de sus partes.

  • Ordenación secuencial: marcan los pasos o partes del texto (inicio, desarrollo, cierre). Ejemplos: para empezar, en primer lugar, en segundo lugar, por otra parte, en suma, en conclusión.

  • Reformulación: dicen lo mismo de otra manera para clarificar. Ejemplos: o sea, es decir, en otras palabras, mejor dicho.

  • Introducción de un tema: centran la atención en un asunto concreto. Ejemplos: por lo que respecta a, en cuanto a, en lo que se refiere a.

  • Cambio de tema: permiten pasar a otro asunto de forma natural. Ejemplos: por cierto, a propósito, a todo esto.

Dejar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *