Contexto histórico y religioso
1. Autoridades en la Tierra Prometida
Durante el siglo I d.C., la Tierra Prometida (Judea, Galilea y zonas aledañas) vivía bajo un sistema geopolítico de gobierno dual:
Autoridad suprema (Imperio Romano)
Emperador romano: Máxima autoridad imperial. Durante el nacimiento de Jesús gobernaba César Augusto; durante su ministerio público, pasión y muerte, gobernó Tiberio.
Gobernador / Prefecto romano: Administraba directamente las provincias más convulsas (como Judea) para garantizar la recaudación fiscal y el orden militar. Tenía en exclusiva el ius gladii (poder de ejecución de la pena capital). Poncio Pilato fue el prefecto de Judea (26–36 d.C.) que juzgó y condenó a muerte a Jesús.
Autoridades locales (vasallas de Roma)
Herodes el Grande: Rey de Judea (37 a.C. – 4 a.C.) designado por el Senado romano. Su reinado destacó por la eliminación de opositores, grandes construcciones y descontento popular.
Los tetrarcas: Hijos de Herodes el Grande a quienes se repartió el territorio a su muerte.
Autoridades religiosas judías
Sumo sacerdote: Máximo líder religioso del Templo de Jerusalén y presidente del Sanedrín. Destacan Anás y su yerno Caifás.
El Sanedrín: Consejo supremo judío compuesto por 71 sabios (saduceos y fariseos) que juzgaba delitos y violaciones contra la Ley mosaica.
2. División del reino entre los hijos de Herodes
A la muerte de Herodes el Grande (4 a.C.), Augusto dividió el reino entre sus tres hijos:
Herodes Arquelao: Etnarca de Judea, Samaria e Idumea (4 a.C. – 6 d.C.). Gobernó con tal crueldad que fue destituido; su territorio pasó a ser provincia romana directa (Mt 2,22).
Herodes Antipas: Tetrarca de Galilea y Perea (4 a.C. – 39 d.C.). Gobernó la región donde creció Jesús, mandó ejecutar a Juan el Bautista y juzgó a Jesús en la pasión (Lc 3,1; Lc 23,7; Mc 6,14).
Herodes Filipo II: Tetrarca de Iturea y Traconítide (4 a.C. – 34 d.C.). Fundador de Cesarea de Filipo (Mt 16,13).
3. Panorama religioso por regiones
Galilea (el norte): Población judía, campesina y pesquera, con alta presencia de comerciantes gentiles («Galilea de los gentiles»). Su práctica religiosa era profundamente devota, de carácter popular, centrada en las sinagogas locales. Tuvo la mayor receptividad hacia Jesús.
Samaria (el centro): Población descendiente de israelitas mezclados con asirios. Aceptaban exclusivamente el Pentateuco samaritano. Su centro sagrado era el monte Gerizim. Mantenían hostilidad histórica con los judíos.
Judea (el sur): Población judía tradicionalista y fuertemente ortodoxa. Su práctica estaba totalmente articulada en torno al Templo de Jerusalén, dominada por saduceos y fariseos. Mostró gran hostilidad hacia Jesús.
Perea y Decápolis (oriente y noreste): Perea era una zona rural judía transjordana (movimientos ascéticos, ritos de purificación). La Decápolis era una confederación de diez ciudades de cultura eminentemente helenística y pagana.
4. La violencia que se vivía y la respuesta de Jesús
Violencia de la opresión romana: Imposición militar, masacres en el Templo y crucifixiones masivas como terror psicológico.
Violencia revolucionaria y terrorismo: Zelotes y sicarios (guerrillas urbanas, asesinatos políticos).
Inseguridad en los caminos: Bandolerismo en el desierto.
Violencia estructural: Explotación económica (publicanos) y exclusión o segregación de enfermos y leprosos.
Respuesta de Jesús: Rechazó la vía armada, enseñó el amor a los enemigos, rompió barreras sociales acogiendo a pecadores y leprosos, y se entregó en la cruz como Mesías sufriente para otorgar una verdadera paz.
Encarnación y redención
1. La revelación según santo Tomás de Aquino
Santo Tomás sostiene que la verdad es una, pero el ser humano dispone de dos vías para acceder a ella: la razón natural y la revelación sobrenatural.
Necesidad estricta de la revelación
Superación de los límites humanos: El fin último del hombre es la salvación. Misterios como la Trinidad o la Encarnación superan la razón y requieren ser revelados.
Accesibilidad universal: Sin ella, solo unos pocos llegarían al conocimiento de Dios, con riesgo de error. La revelación la pone al alcance de todos.
Esquema: Razón (opera mediante la experiencia sensible) frente a fe (asentimiento del entendimiento impulsado por la voluntad bajo la gracia). No hay contradicción, porque ambas provienen de Dios.
2. El Verbo se hizo carne (Jn 1,14): cristología tomista
El Verbo (Logos): Segunda Persona de la Trinidad, la Inteligencia divina.
Se hizo carne (Sarx): Asumió lo humano en su estado más frágil, mortal y débil. No fue un disfraz.
Habitó entre nosotros (Eskenosen): Plantó su tienda; el cuerpo de Jesús es el nuevo Tabernáculo.
Esquema de santo Tomás
Unión hipostática: La naturaleza divina y la humana, completas, se unen en la única Persona del Verbo.
Cuatro principios: Unidas sin confusión, sin cambio, sin división y sin separación.
Conveniencia: Era sumamente conveniente encarnarse para reparar la naturaleza humana.
Integridad: Cristo asumió cuerpo real y alma racional completa.
3. La redención
Concepto teológico: Del latín redemptio («rescate»). Acto supremo mediante el cual Jesucristo liberó a la humanidad de la esclavitud del pecado y de la muerte eterna, reconciliándola con el Padre. Máxima manifestación del amor trinitario.
Contexto: Suplicio de la crucifixión romana y juicio ante el Sanedrín. Concepto cultural de «pago de rescate» para liberar esclavos (Mc 10,45).
Modelos soteriológicos (teólogos)
San Ireneo de Lyon (recapitulación): Cristo es el Nuevo Adán. Recorre inversamente la vida humana, reuniendo a la humanidad en sí mismo. Con su obediencia deshace la desobediencia de Adán.
San Agustín de Hipona (victoria y humildad): Por el pecado, el hombre quedó bajo el demonio. Al matar a Cristo inocente, el demonio abusó de su poder y perdió el derecho sobre la humanidad. La humillación de la Encarnación es la medicina que sana la soberbia original.
San Anselmo de Canterbury (satisfacción vicaria): El pecado infligió una ofensa infinita a Dios. El hombre, finito, no podía pagarla, pero debía hacerlo. El Hombre-Dios era indispensable: como hombre ofrece la satisfacción, y como Dios su sacrificio posee valor infinito.
Efectos: Dimensión sacrificial y expiatoria, liberadora, reconciliadora (adopción filial), en unidad indisoluble con la Resurrección.
Jesucristo, sacramento del Padre (la Eucaristía)
1. El sacramento de la Eucaristía
Es la fuente y cima de toda la vida cristiana. Jesucristo se halla verdadera, real y substancialmente presente. Tiene una doble dimensión: sacrificio (cuando se ofrece) y sacramento (cuando se recibe).
2. Institución y prefiguraciones
Prefiguraciones (Antiguo Testamento): El maná, el sacrificio de Melquisedec, el sacrificio de Isaac y el cordero pascual en Egipto.
Institución: Anunciada en Cafarnaúm (Jn 6) y verdaderamente instituida en la Última Cena (Jueves Santo).
3. Signo sacramental: materia y forma
Materia: Validez: pan exclusivo de trigo puro cocido al fuego y vino natural de la vid. Licitud: pan ázimo y vino con unas gotas de agua.
Forma: Palabras consagratorias: «Esto es mi Cuerpo… Esta es mi Sangre».
4. Efectos de la Eucaristía
Acrecienta la gracia santificante, otorga la gracia sacramental nutritiva, perdona los pecados veniales, preserva de los mortales y produce la unión íntima con Cristo.
5. Ministro y sujeto
Ministro: Sacerdote u obispo válidamente ordenado (in persona Christi).
Sujeto: Persona bautizada, con uso de razón, en estado de gracia (sin pecado mortal), habiendo guardado ayuno y con recta intención.
6. La transustanciación y presencia real
Es la conversión de toda la sustancia del pan en el Cuerpo y de toda la sustancia del vino en la Sangre de Cristo, permaneciendo inalterados los accidentes (apariencia, olor, sabor). La presencia real se percibe únicamente por la fe. Santo Tomás condena herejías como el simbolismo o la consustanciación.
7. El sacrificio de la Misa
No es una repetición distinta, sino la actualización sacramental e incruenta del único Sacrificio de la Cruz. Cristo es Sacerdote principal, Víctima y Altar.
