El reinado de Alfonso XIII: partidos dinásticos y oposición política hasta 1917
El reinado de Alfonso XIII comenzó en 1902 en un contexto de crisis del sistema de la Restauración tras el Desastre de 1898. El sistema político canovista, basado en el turno entre conservadores y liberales, se debilitó progresivamente al no permitir una verdadera democratización, lo que favoreció el crecimiento de la oposición política. Dentro de los partidos dinásticos se intentó una reforma del sistema influida por el regeneracionismo.
En el Partido Conservador destacó Antonio Maura (1907-1909), que defendió una «revolución desde arriba» mediante reformas políticas y sociales sin modificar las bases del régimen. Su gobierno terminó tras la Semana Trágica de Barcelona (1909), cuya dura represión provocó un gran rechazo.
En el Partido Liberal destacó José Canalejas (1910-1912), que impulsó reformas democratizadoras como la limitación del poder de la Iglesia mediante la Ley del Candado, reformas sociales y laborales, el servicio militar obligatorio y la Ley de Mancomunidades. Su asesinato en 1912 frenó el reformismo liberal.
Durante la Primera Guerra Mundial, España se mantuvo neutral, lo que benefició a la burguesía pero provocó inflación y un empeoramiento del nivel de vida de las clases trabajadoras, aumentando la conflictividad social. En 1917 estalló la triple crisis —militar, política y social— que evidenció la debilidad del sistema. Al mismo tiempo crecieron las fuerzas de oposición: el republicanismo, los nacionalismos catalán y vasco y el movimiento obrero, con el desarrollo del PSOE, la UGT y la CNT.
El aumento de la conflictividad social y el desprestigio del sistema condujeron finalmente al golpe de Estado de Primo de Rivera en 1923, que puso fin al régimen de la Restauración.
Golpe de Estado y Directorio Militar (1923-1925)
El golpe de Estado de Miguel Primo de Rivera se produjo en un contexto de crisis y desprestigio del sistema de la Restauración, incapaz de evolucionar hacia un sistema más democrático. La inestabilidad política y social, la conflictividad obrera, el Desastre de Annual (1921) y el debate sobre las responsabilidades políticas reflejado en el Expediente Picasso debilitaron gravemente al régimen y favorecieron el pronunciamiento militar del 13 de septiembre de 1923, que contó con el apoyo del rey Alfonso XIII, el ejército, la burguesía y la Iglesia.
Primo de Rivera presentó la dictadura como un régimen transitorio de carácter regeneracionista destinado a acabar con el caciquismo, el desorden social y el separatismo. La dictadura se divide en dos etapas: el Directorio Militar (1923-1925) y el posterior Directorio Civil.
Durante el Directorio Militar se adoptaron medidas excepcionales, entre las que destacaron:
- Suspensión de la Constitución de 1876.
- Disolución de las Cortes.
- Prohibición de los partidos políticos y de ciertos sindicatos.
- Establecimiento de la censura de prensa y políticas represivas contra el movimiento obrero y los nacionalismos.
- Sustitución de autoridades civiles por militares.
Asimismo, se intentó reformar la administración para acabar con el caciquismo mediante el Estatuto Municipal de 1924 y el Estatuto Provincial de 1925, aunque sin lograr una verdadera democratización. Uno de los principales éxitos militares del régimen fue la resolución del problema marroquí: en 1925 la ofensiva conjunta franco-española y el desembarco de Alhucemas permitieron derrotar a Abd el-Krim y asegurar el control del protectorado.
Tras la dimisión de Primo de Rivera en 1930, el intento de volver al sistema parlamentario fracasó, ya que la monarquía había quedado identificada con la dictadura. El desprestigio del régimen condujo a la caída de Alfonso XIII y al inicio de la Segunda República.
6.2. Directorio Civil y fin de la monarquía
El agotamiento del sistema político de la Restauración y el desprestigio de Alfonso XIII, agravados tras el Desastre de Annual y por el apoyo del rey a la dictadura, condujeron a la crisis definitiva del régimen. La dictadura de Primo de Rivera se divide en dos etapas: Directorio Militar y Directorio Civil. Tras la dimisión del dictador, el intento de retorno al parlamentarismo fracasó.
El Directorio Civil (1925-1930) sustituyó al gobierno militar por uno civil con el objetivo de institucionalizar la dictadura y consolidar un régimen autoritario inspirado en los modelos corporativos europeos, especialmente el fascismo italiano. Se creó la Unión Patriótica como partido único y una Asamblea Nacional Consultiva encargada de elaborar una nueva constitución sin carácter representativo.
La política económica fue intervencionista y proteccionista, impulsando la industria nacional, los monopolios estatales como CAMPSA y la Compañía Telefónica, así como un amplio programa de obras públicas. La conflictividad social disminuyó temporalmente gracias a la represión y al sistema corporativo basado en comités paritarios, que buscaban la mediación del Estado entre obreros y patronos.
Desde 1926 la dictadura fue perdiendo apoyos debido a la oposición de intelectuales, republicanos, nacionalistas y parte del ejército, además del impacto de la crisis económica. Sin apoyos suficientes, Primo de Rivera dimitió en enero de 1930. El rey Alfonso XIII intentó restaurar el sistema constitucional mediante el gobierno de Berenguer, pero el descrédito de la monarquía lo hizo imposible.
El Pacto de San Sebastián unió a republicanos y socialistas contra el régimen y, tras las elecciones municipales de abril de 1931, interpretadas como un plebiscito contra la monarquía, se proclamó la Segunda República el 14 de abril de 1931. Alfonso XIII abandonó el país, iniciándose una nueva etapa política marcada por las expectativas de modernización y democratización.
Consecuencias principales
- Fin del régimen de la Restauración y desprestigio de la monarquía.
- Consolidación temporal de un poder autoritario bajo Primo de Rivera.
- Reorganización política y social que desembocó en la proclamación de la Segunda República.
- Ascenso y reorganización de fuerzas políticas alternativas: republicanos, nacionalismos y movimiento obrero.
Nota: Se han mantenido los hechos y la secuencia cronológica del texto original. Se han corregido errores ortográficos y gramaticales, ajustado mayúsculas y minúsculas y destacado conceptos clave para una lectura más clara.
