La Constitución de 1931: Pilares de la Segunda República
La Constitución fue aprobada el 9 de diciembre de 1931. Sus características principales fueron:
- Modelo de Estado: Definía a España como una República democrática de trabajadores de los que procedía la soberanía popular, y como un “Estado Integral compatible con las autonomías de los municipios y de las Regiones”, reconociendo la diversidad territorial y cultural de España.
- Sistema electoral y organización política: El sufragio fue universal, sin distinción de sexos y para mayores de 23 años. Se establecieron Cortes unicamerales con separación de poderes: legislativo (Congreso de los Diputados), ejecutivo (presidente del Gobierno y ministros) y judicial (jueces independientes y Tribunal Supremo). Se creó un Tribunal de Garantías Constitucionales.
- Derechos y libertades: Recogía derechos individuales y colectivos: igualdad ante la ley, libre circulación, inviolabilidad del domicilio, libertad de expresión, divorcio, asistencia médica, educación laica, salario mínimo y jornada laboral con vacaciones.
- Propiedad privada: Podía ser objeto de expropiación forzosa por causa de utilidad social, tras el pago de una indemnización.
- Secularización del Estado: Separación oficial Iglesia-Estado, sin religión oficial y con libertad de culto.
Comparativa con constituciones anteriores
- Constitución de 1812: Marcó el inicio del liberalismo, pero sin sufragio universal.
- Constitución de 1869: Compartía con la de 1931 el principio de soberanía nacional y la ampliación de derechos civiles.
- Constitución de 1876: De carácter más conservador y menos democrático.
Tras 1939, la Constitución de 1931 se convirtió en un referente moral y símbolo de resistencia en el exilio republicano.
Análisis del Discurso de Juan Negrín (1939)
Se trata de un fragmento de un discurso político pronunciado por Juan Negrín López en el Council of Foreign Relations el 8 de mayo de 1939, un mes después del fin de la Guerra Civil Española.
Negrín, presidente del Gobierno durante la II República (1937-1939), destaca en su discurso:
- La referencia a los gobiernos del periodo republicano.
- La denuncia de la violencia y sabotajes por parte de sectores reaccionarios tras el triunfo del Frente Popular en 1936.
- La condena del asesinato de Calvo Sotelo como un acto terrorista.
El Bienio Conservador y el Ascenso del Frente Popular
En septiembre de 1935, el gobierno radical-cedista enfrentó graves crisis:
- Levantamientos anarquistas y huelga general de 1934.
- Proclamación del Estado Catalán por Lluís Companys.
- Escándalos de corrupción (caso Straperlo).
Tras la disolución de las Cortes por Alcalá Zamora, se formó el Frente Popular. Las elecciones de febrero de 1936 dieron la victoria a la izquierda, permitiendo a Manuel Azaña retomar reformas como la agraria y la autonomía catalana. Sin embargo, la polarización política y los atentados (como el de José del Castillo y Calvo Sotelo) precipitaron el golpe de Estado de julio de 1936, dando inicio a la Guerra Civil, conflicto que sirvió de preámbulo a la Segunda Guerra Mundial.
