Resumen de la obra
La búsqueda es un libro excelentemente redactado y escrito; en él vas a encontrar, a través de un cuento, una sabiduría y crecimiento personal muy grandes. Alfonso Lara Castilla usa las frases que maneja y sus enunciaciones en esta obra para comparar metafóricamente a un águila con el ser humano. Trata de esa búsqueda de la propia identidad o de la permanente superación a nivel personal; cada parte del libro te está invitando a reflexionar en tu forma de ver los retos de la vida cotidiana y de la realización personal.
El inicio del viaje: El despertar en el corral
Esta historia comienza así: un día como cualquier otro, un granjero caminaba al pie de una montaña y se detuvo cuando encontró un huevo de águila aún caliente; lo llevó al corral. Las gallinas, al ver algo nuevo, se peleaban por empollarlo. Después de un tiempo, nació un aguilucho que poco a poco se fue acostumbrando a ser como un ave de corral. Este fue incubado por las gallinas y fue creciendo hasta convertirse en una majestuosa águila.
El aguilucho fue quedando conforme con su vida. Esta águila vivía en el gallinero, aprisionada, no conocía más allá de los límites del corral… hasta que un día el granjero tomó al águila, la sacó del lugar y le dijo: «Tú eres un águila; naciste con alas para ser LIBRE».
El águila, que no entendía, bajó la cabeza y volvió al granero para seguir comiendo. Llegada la noche, el águila despertó creyendo que todo había sido un sueño y empezó a preguntarse: «¿Quién soy? ¿Cuál es mi naturaleza?». Hasta ese momento, sin saberlo ni haber sido premeditado por el granjero, había vivido en esclavitud y se volvió a preguntar: «¿Cómo pude perder mi libertad?». En ese instante, sintió la pesada carga que significaba no tener libertad.
El vuelo hacia la libertad
El granjero volvió a intentarlo: la sacó al sol y le dijo: «Querida águila, tú eres única, sé digna». Y así, cuando el granjero regresa, encuentra a una águila erguida y en búsqueda de la realización. Inició su búsqueda; el águila levantó el vuelo.
Al comenzar con este nuevo vuelo, estaba muy temerosa ante la vida, pero posteriormente decidió enfrentarse y retar a la vida misma. Se preguntaba: «¿Por qué siento esta energía?». Había una voz interna que le decía: «Es una energía natural que no te permitirá caer al fango; es la llave».
Los encuentros en el camino
Esta águila solo tenía una interrogante: ¿Cuál es el destino de las águilas? Ella había crecido en un gallinero y entonces percibió que, hasta ahora, se había dejado maniobrar por los vientos y las corrientes. Finalmente, encontró a otra águila y le habló acerca de su duda; esta le objetó: «Comer, beber, procrear, divertirse y trabajar lo menos posible». El águila se fue haciéndose otras interrogantes: «¿Será este realmente el destino de las águilas?».
El águila, al ver a otra compañera, la encontró presurosa; le esbozó su duda y esta le dijo: «No dispongo de tiempo para pensar en esas cosas». Siguió su vuelo y encontró un gran grupo de águilas que se encontraban pacientes; las escuchó quedamente y notó que su mayor deseo era trabajar lo menos posible. Se volvió a preguntar: «¿Será este el destino de las águilas?».
Huyó velozmente para buscar algo mejor, observando a otro conjunto de águilas que se encontraban completamente robotizadas, con caras muy pálidas y molestas con la vida, mientras otra águila muy poderosa las dominaba. Otro día conoció a una águila que había estudiado y le planteó su duda; esta no le quiso responder porque no tenía tiempo. El águila pensó: «Qué poca sabiduría tiene el águila conocedora».
El hallazgo de la sabiduría y la luz
Después encontró a otra águila con la que hizo muy buena amistad. Ella le estuvo mostrando el auténtico camino y también le habló de aquellas águilas que han aprendido a esconder sus alas por temor a volar. El águila acompañante, después de algunos días de estar juntas, le dijo: «Sigue tu búsqueda si quieres volar alto».
El águila dudó entre perseguir su búsqueda e ir a la cima o desistir, pero esa voz interna le replicó: «Reflexiona, analiza la situación y busca la luz». También le resaltó: «Dejar de luchar es comenzar a morir». El águila buscaba ser única; por eso abandonó ese valle de la oscuridad y continuó su camino.
La cima de la realización
Un día, mientras volaba a una gran altura, encontró a un águila que se veía muy segura y le preguntó: «¿Cuál es el destino de las águilas?». Ella respondió: «¡La realización!». Así, las dos águilas se hicieron muy amigas y compartieron sabiduría. El Águila Segura le manifestó que esta meta se alcanza a través del crecimiento continuo del ser; al desarrollar las facultades de crear y transformar, lograrás la plenitud.
«¡Sé lo que desees ser conforme a tu naturaleza y circunstancias!»
El águila expresó en voz alta: «Acepto el compromiso». En su camino, se encontró a otra águila que le explicó: «Morir un poco es aprender a caminar, dejar algo valioso en cada paso para volver a nacer». Continuando su peregrinar, encontró a un pájaro azul alegre; se conocieron y el amor entró en su corazón.
Conclusión: El regreso y la paz interior
El águila llegó finalmente a la cima y allí halló su auténtica dicha y arrobamiento. Luego de este logro personal, bajó de la cumbre y comenzó a ayudar a las otras águilas a alcanzar su propia realización. El libro termina cuando otra águila le pregunta: «¿Dónde encuentro la libertad y la seguridad?». El águila, serena y segura de sí misma, contestó:
¡Dentro de ti!
