El Conflicto Global de 1939-1945: Causas, Ofensivas y Consecuencias


1. Las causas de la guerra

Los orígenes remotos de la Segunda Guerra Mundial remiten a las deficiencias del Tratado de Versalles, la crisis económica de 1929 y el auge del fascismo.

El proyecto racial y el expansionismo nazi

Hitler inició, en 1933, una política de fuerza al abandonar la Sociedad de Naciones.

La política exterior nazi tenía como objetivo imponer un “nuevo orden” en Europa, a partir del dominio de la raza aria. Ello comportaba la creación de su propio “espacio vital”.

Con este objetivo, Alemania inició una política internacional agresiva:

  • Practicó una política de hechos consumados con la incorporación del Sarre, la Renania, Austria y, poco después, los Sudetes (Checoslovaquia).
  • En 1936, intervino en la Guerra Civil Española en favor de los sublevados. También reforzó su alianza con Mussolini formando el Eje Berlín-Roma, y firmó el Pacto Antikomintern con Japón, Italia, Hungría y España.
  • En 1939, acrecentó su liderazgo con el Pacto de Acero con Italia y con el de No Agresión con la URSS. Este pacto establecía el reparto de Polonia.

La Alemania nazi mostraba su preeminencia en Europa.

La actitud de las democracias

La política agresiva de Hitler no encontró una oposición efectiva por parte de las democracias.

Reino Unido y Francia eran las más importantes, y en ambas la sociedad se polarizó: un sector de la población valoraba en Hitler su éxito económico, el orden social y la autoridad, mientras los sectores de izquierda se unían para frenar el ascenso del fascismo (Frentes Populares).

En este contexto, se impuso la política de apaciguamiento propugnada por el primer ministro británico Chamberlain, que buscaba preservar la paz.

La Conferencia de Múnich (1938), en que Francia, Reino Unido e Italia aceptaban la ocupación de los Sudetes si se respetaba el resto de Checoslovaquia, constituyó el último eslabón de un apaciguamiento imposible.

El fracaso del apaciguamiento quedó demostrado en la invasión de Polonia el 1 de septiembre de 1939. Dos días después, Reino Unido y Francia declaraban la guerra.

El imperialismo japonés

Japón se forjó como gran potencia imperialista en Asia con la voluntad de crear un “espacio vital”.

Este afán se había expresado con la anexión de Corea, con la ocupación de la región china de Manchuria y con la invasión del Norte de China que provocó la guerra sino-japonesa (1937-1945).

El imperio nipón se consolidó como un régimen autoritario, militarista y ultranacionalista, y reforzó sus vínculos con Alemania (Pacto Antikomintern, 1936).

Tras el inicio de la guerra, Japón procedió a la ocupación de Indochina y, en 1941, firmó el Pacto Tripartito con Alemania e Italia.

En diciembre de 1941, Japón atacó la base estadounidense de Pearl Harbor, lo que significó su entrada en la guerra.

2. La ofensiva nazi

Los inicios de la guerra relámpago o Blitzkrieg en Europa

La invasión de Polonia duró tres semanas y mostró el nuevo tipo de guerra: la guerra relámpago. Esta consistía en una acción rápida y por sorpresa. Esta estrategia se mantuvo hasta finales de 1941, cuando se vio frenada por la URSS.

La ocupación de Polonia Occidental significó su destrucción como país y el asesinato y trato brutal de la población.

El siguiente paso se dirigió al Norte. Hitler invadió Dinamarca y Noruega (abril de 1940). Chamberlain dimitió y dio paso a un nuevo gobierno de unidad nacional encabezado por Churchill.

Alemania necesitaba incorporar a Francia en el “nuevo orden” y apartarla de la guerra. Procedió a su invasión a través de Holanda, Bélgica y Luxemburgo. Los nazis entraron en París el 14 de junio de 1940. El gobierno del general Pétain capituló y firmó un armisticio, que dividió Francia en dos zonas: el Norte, bajo dominio directo alemán, y el Sur, donde se estableció un régimen presidido por Pétain, con capital en Vichy.

La formación del Eje

Mussolini entró en la guerra (10 de junio de 1940) atacando Francia, y firmó el Pacto Tripartito que constituyó el Eje Berlín-Roma-Tokio.

Hitler desplazó su atención al Este y consiguió transformar Hungría, Rumania, Eslovaquia y Bulgaria en Estados satélites, pero topó con una fuerte resistencia en Yugoslavia, por lo que procedió al bombardeo de Belgrado. Días después doblegó Grecia.

También se abrió un nuevo espacio bélico en el Norte de África.

De la batalla de Inglaterra a Stalingrado

El verano de 1940, Hitler decidió atacar al Reino Unido, al que sometió a intensos bombardeos. Los ataques se mantuvieron hasta la primavera de 1941.

Para entonces, Hitler había decidido la “Operación Barbarroja”, es decir, la invasión de la URSS. Por su lado, la URSS había invadido Polonia Oriental y procedido a la conquista de Finlandia.

La obsesión por exterminar las razas eslavas y el bolchevismo impulsaron a un ataque relámpago en tres direcciones: Leningrado, Moscú y Ucrania. A finales de 1941, el Ejército Rojo frenó a los nazis a las puertas de Moscú, y Leningrado resistió el sitio durante casi 900 días.

Hitler invadió Ucrania e inició la toma de Stalingrado, pero la derrota nazi fue un hecho sin precedentes.

Una guerra mundial

En diciembre de 1941, el gobierno japonés atacó con aviones y por sorpresa la base de los EEUU de Pearl Harbor. Esta acción provocó la entrada estadounidense en la guerra, junto a los Aliados. Por su parte, Japón se incorporó activamente al Eje.

Con Francia ocupada, el general De Gaulle había llamado a la resistencia activa contra los nazis y el régimen de Vichy.

La batalla del Pacífico se inició con el avance de Japón. A mediados de 1942, los EEUU frenaron a los japoneses en su pretensión de alcanzar Australia y Nueva Guinea.

3. La Europa nazi

El nuevo orden

Tras la conquista, los nazis organizaron jerárquicamente Europa a partir de Alemania. La ocupación fue gestionada directamente por los nazis o por gobiernos títeres supeditados a ellos.

La violencia y el terror permitieron neutralizar y aniquilar a los enemigos políticos y quebrar todo tipo de resistencia.

La explotación económica de los territorios ocupados

Millones de personas fueron expulsadas de sus hogares y desplazadas a miles de kilómetros, eliminadas directamente o trasladadas a campos de concentración. Su supervivencia se asociaba a su condición como mano de obra esclava.

En paralelo, diez millones de personas de lengua alemana que vivían fuera de las fronteras de Alemania se reasentaron en territorios ocupados y los colonizaron, haciéndose con bienes y propiedades ajenas.

Los nazis explotaron económicamente los países ocupados: robaron bienes, expropiaron y controlaron empresas. Las exigencias se acentuaron a partir de 1941, cuando el fracaso de la Blitzkrieg derivó en una guerra de desgaste.

Se aceleró la liquidación de aquellos colectivos que suponían un estorbo para la pureza racial del Reich.

5. Avance y victoria de los aliados

La liberación de Europa

Tras Stalingrado, se inició un cambio de tendencia en la guerra favorable a los aliados. Las tropas soviéticas fueron desplazando a los alemanes de Europa del Este. Por su parte, los partisanos yugoslavos y albaneses habían organizado la resistencia contra los alemanes y consiguieron la fuerza necesaria para liberar sus países.

En mayo de 1943, británicos y estadounidenses expulsaron a las tropas nazis del Norte de África, desembarcaron en Sicilia y el Sur de Italia. El gobierno de Mussolini fue incapaz de hacerles frente. Hitler acudió a su rescate e invadió el Norte y el centro. En el Sur, se formó un gobierno antifascista que declaró la guerra a Alemania. La península había quedado dividida.

Las aviaciones británica y estadounidense consiguieron imponerse a la Luftwaffe en el cielo e intensificaron los bombardeos sobre Alemania.

El ataque decisivo en Europa Occidental fue el desembarco de las tropas aliadas en Normandía el 6 de junio de 1944, con la participación de la Resistencia francesa. Los combates fueron muy duros y los nazis se vieron forzados a retirarse.

La caída de Berlín

A finales de 1944, gran parte de Europa estaba liberada, pero los nazis continuaban manteniendo una voluntad de resistir que se tradujo en una nueva contraofensiva militar en las Ardenas. Tras un mes de combates, la victoria de los EEUU se hizo efectiva.

El avance soviético por el Este continuó y permitió conocer en toda su amplitud la realidad de los campos de concentración y exterminio. En enero de 1945, llegaron a Auschwitz.

Las tropas soviéticas llegaron a una devastada Berlín (24 de abril de 1945) ante una población aterrorizada. Hitler se suicidó en el búnker donde se refugiaba (30 de abril). La guerra había terminado.

Berlín capituló el 2 de mayo y firmó la rendición incondicional (7 y 8 de mayo). También se rindió el ejército alemán de ocupación en Italia, poco después de que Mussolini fuese detenido y ejecutado (28 de abril).

La derrota de Japón y la bomba atómica

La capitulación alemana cerraba la guerra en Europa, pero continuaba abierta en el Pacífico. Los EEUU habían frenado la expansión japonesa en 1942.

Los japoneses, convencidos de que la rendición era un deshonor, luchaban hasta el extremo; en octubre de 1944 aparecieron los kamikazes.

En noviembre de 1944 se iniciaron los bombardeos sobre más de 60 ciudades japonesas. Tokio sufrió 65 ataques hasta agosto de 1945. Todo ello sólo consiguió acentuar el furor nipón, tal como se expresó en las batallas de Iwo Jima y Okinawa, que provocaron muchas bajas entre los estadounidenses.

En esta situación, el presidente de los EEUU, Harry S. Truman, decidió hacer efectivo el lanzamiento de las dos bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki.

7. Las consecuencias de la guerra

La II Guerra Mundial fue una guerra total que afectó al conjunto de la población.

El impacto demográfico

Se calcula que hubo entre 55 y 65 millones de muertos. La población civil fue la principal afectada por los bombardeos, las deportaciones, las ejecuciones masivas y el genocidio (unos 6 millones de muertos de origen judío).

En Europa, las sociedades del Este fueron las más perjudicadas, mientras China, Japón y Corea lo fueron en Asia.

El conflicto provocó unos ingentes desplazamientos de población que continuaron tras 1945. Trabajadores forzosos y grupos étnicos retornaron a sus países. Los cambios en las fronteras obligaron a más de 20 millones de personas a desplazarse.

La devastación económica

La destrucción de ciudades, pueblos, tierras, industrias e infraestructuras se extendió a todos los países que fueron escenario bélico. Los gastos de la guerra, el déficit financiero y la inflación acentuaron las penurias de la población.

Los países que quedaron al margen de la contienda aumentaron su riqueza y los EEUU se consolidaron como potencia mundial. La URSS adquirió la condición de nuevo gigante mundial, frente a los EEUU.

La dimensión moral

La barbarie de la guerra derivó de las dimensiones que adquirieron las acciones de exterminio desarrolladas. Una de las naciones más ricas del mundo puso el desarrollo económico, técnico y científico al servicio de un proyecto racial.

Las atrocidades practicadas por los nazis llevaron a los aliados a crear, en 1943, una Comisión para juzgar lo que se calificó de crímenes contra la Humanidad. La necesidad de castigar a los responsables se materializó en la celebración de los juicios de Núremberg contra dirigentes nazis y el inicio de la justicia universal.

Las conferencias de paz

La preocupación por la paz estuvo presente en los aliados desde 1941 (creación de la Carta Atlántica) y se concretó en la celebración de conferencias impulsadas por los tres grandes (EEUU, la URSS y Reino Unido) desde 1943 en Teherán, en Yalta (febrero de 1945) y en Potsdam (julio de ese mismo año).

En ellas se acordó la desnazificación de Alemania, su reparto entre los vencedores (incorporando también a Francia), la división de la ciudad de Berlín en zonas de ocupación y las reparaciones económicas. También se pactó la creación de nuevas fronteras, que afectó básicamente a Alemania, Polonia y la URSS.

Potsdam fue la última conferencia que reunió a los aliados. Estados Unidos y la URSS se acusaron mutuamente de pretender ampliar sus influencias en Europa y de aspirar a la hegemonía mundial.

En la Conferencia de París se elaboraron los tratados de paz con Italia, Rumania, Bulgaria, Hungría y Finlandia. Hasta 1955 no se cerró el de Austria y el de Japón, que la URSS no rubricó.

La creación de la ONU

La necesidad de un organismo que sustituyese la desprestigiada Sociedad de Naciones se planteó en la Conferencia de San Francisco. En ella se aprobó la Carta de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), un organismo que debía preservar la paz, la seguridad y la democracia.

En 1948, las Naciones Unidas proclamaron la Declaración Universal de Derechos Humanos como un ideal común para todos los pueblos.

Todos los Estados miembros de la ONU están representados y tienen voto en la Asamblea General. De esta dependen diversos organismos, entre los cuales el más relevante es el Consejo de Seguridad, formado por 15 miembros de los cuales cinco (EEUU, Rusia, Reino Unido, China y Francia) son permanentes y con derecho a vetar las resoluciones.

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