Las Guerras de Cuba, el Conflicto con Estados Unidos y la Crisis de 1898
Tras la independencia de la mayoría de las colonias americanas durante el reinado de Fernando VII, España conservó únicamente Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Desde 1823, la Doctrina Monroe expresó el interés de Estados Unidos por América. A mediados del siglo XIX, Cuba mantenía más relaciones económicas con Estados Unidos que con España y surgieron demandas de liberalización económica y autonomía política, que desde la metrópoli se atendieron de forma insuficiente.
El Conflicto y la Guerra de Independencia
El conflicto derivó en la Guerra de los Diez Años (1868-1878), finalizada con la Paz de Zanjón, firmada por Martínez Campos. España concedió el indulto y ciertas reformas, pero no la independencia. La sociedad cubana quedó dividida entre españoles peninsulares, criollos autonomistas y sectores independentistas. El fracaso del proyecto autonomista de Maura mantuvo el conflicto latente.
En 1895 estalló la Guerra de Independencia cubana dirigida por José Martí, junto a Gómez y Maceo, mediante una guerra de guerrillas. Tras el fracaso de Martínez Campos, Valeriano Weyler aplicó una fuerte represión que debilitó la insurgencia, pero las reformas llegaron tarde. Tras el asesinato de Cánovas, Sagasta concedió la autonomía a Cuba sin frenar la tensión.
La Intervención de Estados Unidos y el Tratado de París
Estados Unidos intervino tras la explosión del acorazado Maine, culpando a España y exigiendo la entrega de la isla. Ante la negativa española, Estados Unidos declaró la guerra en 1898. La flota española fue derrotada en Santiago de Cuba mientras Estados Unidos ocupaba Cuba y Puerto Rico. En Filipinas, la escuadra española fue destruida y Manila cayó tras meses de resistencia. Por el Tratado de París (1898), España perdió Cuba, Puerto Rico y Filipinas.
Consecuencias del Desastre del 98
La derrota supuso el Desastre del 98, con importantes consecuencias:
- Plano ideológico: Surgió el Regeneracionismo y el pesimismo de la Generación del 98, críticos con la Restauración.
- Plano económico: Pese a la pérdida colonial, la repatriación de capitales favoreció el desarrollo bancario e industrial.
- Plano político: El Regeneracionismo denunció el sistema: una corriente interna, representada por Silvela y Maura, y otra externa, con Joaquín Costa, que lo rechazaba por completo.
- Otras consecuencias: El desprestigio del Ejército, el crecimiento del movimiento obrero y el impulso de los nacionalismos periféricos.
La Dictadura de Primo de Rivera y el Final del Reinado de Alfonso XIII
Desde 1917, el sistema de la Restauración estaba en crisis. El malestar del Ejército tras el desastre de Annual, el miedo al movimiento obrero y al republicanismo, el auge de los nacionalismos y el ejemplo del fascismo italiano llevaron a sectores de la burguesía, clases medias y militares a apoyar una dictadura como salida autoritaria.
En 1923, Miguel Primo de Rivera dio un golpe de Estado con el apoyo del rey Alfonso XIII. Suspendió la Constitución, disolvió las Cortes y estableció una dictadura militar, lo que supuso el fin del sistema liberal y vinculó definitivamente el destino del rey al del dictador.
Directorio Militar (1923-1925)
Se gobernó mediante militares. Se intentó acabar con el caciquismo, se creó la Unión Patriótica como partido único y se reprimieron duramente sindicatos, huelgas y prensa. Se persiguió el catalanismo, suprimiendo la Mancomunidad y prohibiendo símbolos y la lengua catalana, lo que radicalizó el nacionalismo. En Marruecos, tras el desembarco de Alhucemas y la derrota de Abd el-Krim, se logró la pacificación en 1926, principal éxito del régimen.
Directorio Civil (1925-1930)
La dictadura se institucionalizó con civiles en el Gobierno, una Asamblea Nacional Consultiva y un proyecto constitucional que fracasó. Hubo crecimiento económico basado en un fuerte intervencionismo estatal, obras públicas y monopolios, pero también endeudamiento, corrupción y beneficios concentrados en pocas manos. En lo social, se crearon los Comités Paritarios, con colaboración de la UGT, lo que dividió al socialismo.
Caída de la Dictadura y Proclamación de la República
El régimen fue perdiendo apoyos: intelectuales, obreros, nacionalistas, parte de la burguesía y del Ejército. La crisis económica y el Crack del 29 aceleraron su desgaste. Primo de Rivera dimitió en 1930 y marchó al exilio. Tras su caída, la monarquía intentó restaurar el sistema con Berenguer (la «Dictablanda») y después con Aznar, pero perdió toda credibilidad. En 1930, los republicanos firmaron el Pacto de San Sebastián. Las elecciones municipales de abril de 1931 dieron la victoria a los republicanos en las ciudades. Alfonso XIII abdicó y el 14 de abril se proclamó la Segunda República.
Evolución de la Población y las Ciudades: De la Sociedad Estamental a la de Clases
Las transformaciones políticas del siglo XIX supusieron el paso del Antiguo al Nuevo Régimen y la sustitución de la sociedad estamental por una sociedad de clases, basada en la igualdad jurídica y la desaparición de los privilegios.
Demografía y Urbanización
Durante el siglo XIX, la población española creció de forma continuada, aunque más lentamente que en otros países europeos, debido a un bajo crecimiento vegetativo, causado por la elevada mortalidad asociada a malas condiciones sanitarias, epidemias y pobreza. A ello se sumaron importantes emigraciones, sobre todo hacia América, motivadas por las crisis agrarias.
El proceso de urbanización fue limitado. Aunque aumentó la población urbana gracias a factores administrativos (capitales de provincia) y al desarrollo industrial, la industrialización lenta y la escasa modernización agrícola retrasaron el éxodo rural hasta finales del siglo XIX. La mayor parte de la población siguió siendo rural, destacando únicamente Madrid y Barcelona como grandes núcleos urbanos. Desde mediados de siglo, el crecimiento urbano se aceleró, impulsado principalmente por la industria.
Movimientos Migratorios y Estructura Social
Los movimientos migratorios fueron exteriores e interiores. Las migraciones exteriores se dirigieron al norte de África, ultramar y algunos países europeos. Las interiores respondieron a una distribución desigual de la población, con desplazamientos desde el interior y la Meseta hacia las zonas costeras y mejor comunicadas, especialmente el litoral mediterráneo.
En el plano social, desapareció la sociedad estamental y se consolidó una sociedad de clases, en la que la posición social dependía de la riqueza y el trabajo. Pese a la igualdad legal, aumentaron las desigualdades entre una minoría rica y una mayoría pobre:
- Nobleza y Clero: La nobleza perdió sus privilegios legales, pero mantuvo su influencia al integrarse en la alta burguesía. El clero perdió poder económico tras las desamortizaciones, aunque conservó una fuerte influencia social.
- Burguesía: La alta burguesía (banqueros, industriales, grandes propietarios) se convirtió en el grupo dominante. Existió también una burguesía media y pequeña (funcionarios y profesionales liberales), favorable a reformas moderadas.
- Clase Trabajadora: Integrada por proletarios industriales, jornaleros y campesinos pobres, vivía en condiciones muy precarias, con bajos salarios y largas jornadas, lo que intensificó los conflictos sociales.
La Crisis de la Restauración: Intentos Regeneradores y Oposición
La crisis del 98 tuvo un fuerte impacto psicológico y político, dando lugar al Regeneracionismo, una corriente que denunciaba la corrupción y el caciquismo del sistema de la Restauración. Hubo regeneracionistas que defendían reformar el sistema desde dentro, como Maura o Canalejas, y otros que lo rechazaban por completo, como Joaquín Costa.
Inestabilidad Política y Revisionismo
Con la mayoría de edad de Alfonso XIII, el sistema canovista entró en una crisis permanente. La desaparición de Cánovas y Sagasta provocó luchas internas en los partidos del turno, debilitándolos y favoreciendo el crecimiento de socialistas, republicanos y nacionalistas. A ello se sumaron la conflictividad social, la violencia entre obreros y patronal, y el malestar del Ejército tras el desastre del 98 y la guerra de Marruecos.
Los primeros intentos de revisionismo político pretendieron reformar el sistema «desde arriba». Antonio Maura impulsó medidas contra el caciquismo y reformas sociales como la creación del Instituto Nacional de Previsión. Sin embargo, su autoritarismo y la represión de la Semana Trágica de Barcelona (1909) provocaron su caída. El liberal José Canalejas impulsó un nuevo programa con reformas que afectaron a la Iglesia y al Ejército, pero su asesinato en 1912 agravó la inestabilidad. Tras la crisis general de 1917, el sistema quedó bloqueado.
El Fortalecimiento de la Oposición
La oposición política se fortaleció durante este periodo:
- Republicanos: Se organizaron en partidos como el Partido Radical de Lerroux y el Partido Reformista de Melquiades Álvarez.
- Movimiento Obrero: El PSOE aumentó su presencia parlamentaria y sindical a través de la UGT, mientras que el anarquismo evolucionó hacia el anarcosindicalismo con la creación de la CNT en 1910.
- Nacionalismos Periféricos: En Cataluña convivieron la Lliga Regionalista (conservadora) y el catalanismo de izquierdas. En el País Vasco, el PNV avanzó hacia posturas más autonomistas.
