El ii reich alemán


-1.2. El II Reich alemán.
En 1870, una vez concluido el proceso de unificación política, Alemania inició la construcción del nuevo
Estado germánico y se convirtió rápidamente en una gran potencia industrial que aspiraba a dirigir la política continental europea. La Alemania del II Reich se forjó bajo la impronta del canciller Bismarck y del káiser Guillermo I (1871-1888), que organizó un gobierno férreo con tendencia a imponer la razón de Estado. _.El Reich poseía una estructura territorial federal, pero su régimen político mostraba un fuerte componente autoritario y no llegó nunca a ser verdaderamente democrático: el gobierno no era responsable de todas sus acciones ante el parlamento, y tampoco contaba con un sistema de sufragio igual para todos los ciudadanos. Existían dos cámaras, una alta o Bundesrat, especie de consejo federal, y una baja o Reichstag, compuesta por diputados elegidos mediante sufragio censitario.El káiser podía nombrar a sus ministros con independencia del parlamento, y ellos no eran responsables ante la cámara sino ante el mismo emperador. Las fuerzas políticas dominantes eran las conservadoras, representantes del viejo espíritu de Prusia, mientras las progresistas intentaban abrirse paso y el Partido Obrero Socialdemócrata Alemán se impónía entre los trabajadores. De este modo, el pangermanismo alcanzó rápidamente protagonismo, y en 1891 se fundó la Liga pangermanista, que pedía una expansión territorial que diera al pueblo alemán el espacio que necesitaba.El nuevo káiser Guillermo II, que subíó al poder en 1888, declaró su voluntad de hacer una política mundial que se apoyaría, especialmente, en el desarrollo de la marina y en la creación de una gran flota de guerra.
Así, la influencia del poder militar en el Estado, a través del Alto Estado Mayor, fue una de las causas del belicismo alemán.

-2.1.La coyuntura de la Primera Guerra Mundial.La decisión de Rusia de participar en la guerra precipitó los acontecimientos. La mayoría de las fábricas se transformaron en industrias de guerra y el reclutamiento de campesinos hizo disminuir la producción agraria. Los productos empezaron a escasear, los precios subieron y la capacidad adquisitiva de los asalariados disminuyó notablemente. La escasez y el hambre se extendieron entre amplias capas de la población. A ello se sumaron las derrotas militares ante Alemania que Rusia no pudo evitar al contar con un ejército mal equipado y peor dirigido. Esta situación produjo una gran mortandad entre los combatientes, procedentes mayoritariamente de las clases populares. Las críticas al gobierno, que había disuelto la Duma, se sumaron a las manifestaciones contra la carestía de productos y las continuas levas. La confianza en el zar se había hundido y los complots se sucedían en una corte en la que el monje Rasputín tenia cada vez mayor influencia sobre la zarina. Ante esta coyuntura, la situación revolucionaria se desató de nuevo. El desastre militar y económico condujo a una revolución de mayor envergadura que la de 1905.

-2.2. La caída del zarismo (Febrero de 1917).El primer episodio revolucionario se desencadenó en Febrero de 1917 cuando grupos populares salieron a las calles pidiendo el fin de la guerra y la mejora de las condiciones de vida. El movimiento comenzó el día 23 de Febrero con una gran manifestación en Petrogrado, que encontró eco en diversas ciudades del Imperio y que culminó el día 27 de Febrero en una huelga general, que fue seguida del amotinamiento de la guarnición militar de la capital.En todo el país fueron formándose grupos de soviets, que tuvieron desde el principio una gran importancia para  canalizar el movimiento subversivo. El zar y su gobierno se negaron a abandonar la guerra y, ante la insistencia de una buena parte del ejército y la presión de los partidos, el zar decidíó abdicar. La Duma tomó protagonismo en la crisis y, de acuerdo con el soviet de Petrogra› do, impuso un gobierno provisional presidido por el príncipe Lvov.El nuevo gobierno prometíó reformas políticas (libertad de opinión, de prensa, de reuníón…) y sociales (jornada laboral de ocho horas, derechos sindicales…), al tiempo que se comprometía a convocar una Asamblea Constituyente para decidir el destino político de Rusia. Pero al mismo tiempo pretendíó seguir fiel a las alianzas militares y mantuvo a Rusia en la Guerra Mundial.La caída del zar no puso fin a los problemas. La guerra continuaba, las condiciones de vida no mejoraban y los soviets, controlados por los comités de obreros y soldados, exigían la retirada inmediata de la guerra y no reconocían las leyes del gobierno provisional como legítimas. Empezó entonces a perfilarse la existencia de un doble poder, el del gobierno provisional y el de los soviets, sobre todo el de Petrogrado, que tenía gran influencia entre la población obrera.

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