El Legado de John Locke: Fundamentos del Liberalismo y la Tolerancia Religiosa


Política de Locke

Pensamiento político de Locke, obra política que incluye dos tratados sobre el Gobierno Civil, fue publicada después de la revolución inglesa de 1688 y escrita en 1860. Esto indica que esta obra no sería una justificación de la revolución gloriosa, sino una llamada a la revolución. Los sistemas políticos en Europa durante el siglo XVII eran absolutistas y monárquicos, donde el poder del monarca era irrevocable. Esta situación cambió por primera vez en Inglaterra con la revolución de 1688, que supuso el triunfo del parlamento frente al rey y la primera quiebra del absolutismo político en Europa.

Teorías Combatidas por Locke

Locke combatió dos teorías que justificaban el absolutismo:

  • Teoría del origen divino del poder: Defendida por clérigos como R. Filmer en Inglaterra y J. Bossuet en Francia. Para Filmer, la autoridad política tiene su origen en el poder patriarcal dado a Adán por Dios, que los monarcas tienen por sucesión hereditaria. Bossuet afirmaba que toda autoridad proviene de Dios, quien, como ser todopoderoso, puede dar y quitar el poder según su voluntad.
  • Teoría absolutista de Hobbes: Sin utilizar argumentos religiosos, justifica un poder absoluto de los gobernantes en general y de los monarcas en particular. Según él, hay una física social que explica el comportamiento humano en la sociedad. La ley física social es la lucha por la supervivencia, principio que determina al ser humano a usar su poder para preservar su naturaleza y buscar la paz. En la naturaleza, el ser humano lleva una vida solitaria, pobre y salvaje, consecuencia de la guerra de todos contra todos por la supervivencia. Esta situación no es deseable, por lo que el ser humano entrega su poder de defensa a un soberano para que este logre la paz. Todos aceptan someterse al poder absoluto de un soberano para lograr paz y seguridad.

La Propuesta de Locke

Locke no está de acuerdo con estas dos teorías. En la primera parte de sus dos tratados sobre el gobierno civil, discute la teoría del origen divino del poder, afirmando que Dios no ha distinguido a nadie con el signo de una autoridad natural. De un análisis riguroso de la Biblia no puede derivarse la legitimidad de los actuales monarcas, como pretendía Filmer en su obra El patriarca. Según Locke, en la situación de naturaleza, los hombres son iguales y libres. La ley que rige en esta situación es la ley natural, inscrita en la naturaleza humana por Dios, que otorga al ser humano derechos a la vida, propiedad y libertad. Si estos derechos son violados, el ser humano tiene derecho a resarcirse. Esta situación se convierte en un estado de guerra cuando, por causa de la codicia, no se respetan los derechos individuales naturales.

Entonces, se construye una sociedad política mediante un contrato social con la finalidad de proteger los derechos individuales. Los individuos renuncian a ser intérpretes de la ley natural y a tomarse la justicia por su propia mano, sometiéndose a un poder legislativo y ejecutivo. Este poder tiene como finalidad lograr la paz y seguridad; si no lo hace, el pueblo tiene el derecho de deshacerse de quienes violen esta ley. Para Locke, el pueblo conserva el poder de revocar el poder otorgado, a diferencia de Hobbes, y disolver la legislatura si esta atenta contra la vida, propiedad y libertad.

El estado liberal en el que el poder de legislar puede entregarse a una asamblea elegida por los ciudadanos, no a un monarca o a unos pocos. Sea quien sea el que lo ejerza, debe respetar los derechos. El poder de aplicar la ley es independiente del poder de legislar. El poder ejecutivo debe integrarlo jueces imparciales. Locke también menciona un tercer tipo de poder, el federativo, que se encarga de la defensa del estado frente a otros estados.

Origen del Estado según Locke

Para Locke, el origen del estado es convencional: surge como el consentimiento interesado de los individuos (no por tendencia natural). El individuo es anterior al estado (no es parte de él). Contrariamente a Hobbes, el contrato social establece obligaciones, así como derechos, y configura un sistema político liberal donde el poder está dividido.

Importancia e Influencia de Locke

Locke es importante por iniciar el empirismo moderno y ser el fundador del liberalismo político. Su teoría del conocimiento, muy influida por el racionalismo de Descartes, conduce a la idea de que el límite de nuestro conocimiento es la experiencia; nuestro conocimiento sobre el mundo tiene carácter probable, dada la imposibilidad de llegar a conocer la esencia de las cosas. Estas ideas influyeron en Hume, quien desarrolló el neopositivismo y la filosofía analítica.

Su teoría política revolucionó el pensamiento político moderno y sirvió para justificar ideológicamente las revoluciones antiabsolutistas de Inglaterra, Francia, entre otros, durante los siglos XVII y XVIII. Locke es considerado el padre del liberalismo político y de la democracia liberal. Además de defender derechos naturales individuales, sostuvo que el pueblo es quien, en última instancia, tiene el poder de poner o quitar gobernantes. Su idea de división de poderes ha llegado hasta hoy.

Locke ha sido criticado desde posiciones marxistas, ya que su liberalismo conduce a un individualismo posesivo, ideología de la burguesía capitalista de la época moderna. Otros señalan que Locke puso límites al derecho de propiedad, vinculándolo al trabajo, y que la defensa de la propiedad privada resulta fundamental para evitar tiranías. Su idea de subordinación de la ley positiva a la ley natural sigue siendo hoy una idea influyente.

La defensa que hace Locke de la tolerancia religiosa (ningún credo religioso debe creerse a la fuerza, ya que entonces la creencia no sería auténtica) reforzó la idea de separación entre iglesia y estado, una idea hoy admitida en democracias occidentales.

Biografía

John Locke (1632-1704) es uno de los filósofos más influyentes en la historia de la filosofía. Formuló el principio del empirismo y sentó las bases del liberalismo. Muchas de sus ideas políticas, como la división de poderes o la defensa de la tolerancia religiosa, siguen vigentes en los sistemas democráticos liberales actuales.

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