El Nacionalismo Musical: Búsqueda de Identidad en el Siglo XIX
1. El Folklore y su Integración en la Música Culta
Uno de los planteamientos fundamentales del Romanticismo fue la búsqueda de las raíces propias de cada pueblo. En el siglo XIX, se intensificaron los estudios sobre el folklore (del inglés: Folk = pueblo; lore = saber). El nacionalismo musical surge al aplicar la música popular al ámbito de la música culta.
Este fenómeno se desarrolló principalmente en Europa, en las áreas que rodeaban el entorno germánico. Se basó en aspectos distintivos relacionados con:
- Historia
- Idioma
- Geografía
- Leyendas y recuerdos
- Música y ritmos propios
- Instrumentación autóctona
Este movimiento se consolidó durante la segunda mitad del siglo XIX.
2. El Nacionalismo Musical Ruso: El «Grupo de los Cinco»
Hasta el siglo XVIII, la música rusa estuvo fuertemente influenciada por la música religiosa ortodoxa y la ópera italiana. Con la invasión napoleónica, se despertó un sentimiento nacionalista ruso.
2.1. Mijaíl Glinka: El Precursor
Musicalmente, destacó Mijaíl Glinka, a quien se le considera el “padre del nacionalismo ruso” por marcar la pauta que seguirían “Los Cinco”. Glinka creó un modelo de ópera rusa distintiva.
2.2. El «Grupo de los Cinco» (o «El Poderoso Puñado»)
Este grupo adoptó el planteamiento nacionalista y se dedicó a renovar la música instrumental y la ópera rusa, buscando eliminar las influencias extranjeras. Abandonaron el género sinfónico “puro” y se enfocaron en la música programática y la música vocal dramática (ópera).
El grupo estaba formado por:
- Mily Balakirev
- César Cui
- Alexandre Borodin
- Modesto Mússorgski
- Nikolái Rimski-Kórsakov
La mayoría de sus miembros no tenían la música como primera profesión. Aunque admiraban la música occidental, rechazaban el academicismo y el dogmatismo “germánico” del conservatorio de San Petersburgo, liderado por Anton Rubinstein.
Compositores del Grupo de los Cinco
Mily Balakirev (1837-1910)
Su labor se centró en coleccionar canciones populares y dirigir coros y orquestas. Posteriormente compuso canciones, oberturas y poemas sinfónicos como Rusia y Tamara. Es considerado el más profesional del grupo.
César Cui (1835-1918)
Escribía artículos muy agresivos y, aunque su base musical no era muy sólida, su labor compositiva fue escasa, limitándose a piezas breves para piano y alguna ópera.
Alexandre Borodin (1833-1887)
Sin estudios académicos formales, recibió influencia italiana en sus óperas y alemana en sus tres sinfonías y cuartetos. Más tarde se inspiró en el folklore ruso, destacando la ópera El príncipe Igor y la obra sinfónica Las estepas del Asia Central.
Modesto Mússorgski (1839-1881)
Se orientó hacia la composición, aportando elementos del folklore ruso y de la música litúrgica. Sus óperas, como Jovánschina o Borís Godunov, calaron profundamente en el sentir popular. Entre sus obras para piano, sobresale Cuadros de una exposición.
Nikolái Rimski-Kórsakov (1844-1908)
Fue profesor del Conservatorio de San Petersburgo y director de la orquesta de Rusia. Es el mejor preparado musicalmente del grupo, un buen orquestador con influencias de Wagner y Berlioz. Escribió el tratado de orquestación “Principios de orquestación”. Entre sus óperas sobresalen Iván el Terrible y El gallo de oro; y obras orquestales como La Gran Pascua Rusa, Capricho español y Scheherazade.
2.3. Compositores Afines al Conservatorio
Paralelamente al “Grupo de los Cinco”, existían compositores vinculados al Conservatorio de San Petersburgo y al de Moscú, donde predominaba la música occidental germana posromántica.
Piotr Ilich Tchaikovsky (1840-1893)
Realizó viajes por Italia, Suiza y Alemania, países que aportaron elementos a su música. Escribió 10 óperas y varios ballets, como El lago de los cisnes, La bella durmiente y El cascanueces. Por influencia de la música programática, compuso fantasías, oberturas y poemas sinfónicos, como Romeo y Julieta. También cultivó música sinfónica más tradicional (6 sinfonías, cuartetos, obras para piano y canciones). Es reconocido como un buen orquestador y compositor de melodías.
Serguéi Rachmaninov (1873-1943)
Viajó extensamente y salió de Rusia tras la Revolución de 1917. Compuso dos sinfonías, canciones y el poema sinfónico La isla de los muertos.
3. El Nacionalismo en los Países Nórdicos: Grieg y Sibelius
Compositores que se formaron en ciudades del norte de Alemania. Al regresar, se dedicaron a recopilar música popular, lo que impulsó sus composiciones basadas en elementos “nacionales” como melodías y modalidad. Entre ellos se encuentran Niels Gade, August Nielsen, Edward Grieg y Jean Sibelius.
Jean Sibelius
Finlandia fue el país escandinavo que menos influencia europea recibió, por lo que su música se basó más en la tradición popular. La mayor parte de su producción recibió influencia nacionalista, como se evidencia en sus poemas sinfónicos, destacando Finlandia.
4. El Nacionalismo Centroeuropeo: Smetana, Dvořák, Janáček
Los músicos nacionalistas checos fusionaron la influencia romántica (de Liszt, Brahms…) con rasgos derivados de la música popular, aplicados a la elección de temas para música programática, óperas y elementos rítmicos y melódicos.
Bedřich Smetana (1824-1884)
Se formó como pianista en Alemania. Su ópera cómica La novia vendida fue considerada el símbolo del nacionalismo checo. Otros ejemplos notables son sus dos cuartetos de cuerda, las Danzas bohemias para piano y el ciclo de seis poemas sinfónicos titulado Mi patria.
Antonín Dvořák
Leoš Janáček
5. La Escuela Nacionalista Española
En el “nacionalismo musical español” influyeron varios factores:
- Corrientes sinfónicas europeas y el wagnerianismo que se introducía en España.
- Música “hispanizante” compuesta por músicos extranjeros: Liszt, Bizet, Glinka, Rimski-Kórsakov, Chabrier, Debussy, Ravel, entre otros.
- El éxito de varios músicos españoles formados en el extranjero.
Se distinguen dos etapas: una de asimilación de elementos populares (representada por Albéniz, Granados, Sarasate…) y otra de madurez en el siglo XX (con Falla, Turina, Guridi…).
Felipe Pedrell (1841-1922)
Desempeñó el papel de teórico de este movimiento musical. Su manifiesto se tituló Por nuestra música. Recopiló música popular y creó el Cancionero popular. También escribió la Antología de organistas españoles. Es considerado el “Padre de la Musicología española”.
Isaac Albéniz (1860-1909)
Fue un “niño prodigio” del piano. Estudió con Pedrell y se estableció finalmente en París. Lo más representativo es su música para piano, incluyendo piezas breves y danzas que enlazan con el pianismo de Chopin y Liszt. Sus composiciones destacan por su gran fuerza expresiva, lirismo y colorido.
