Amor más poderoso que la muerte
El título es emblemático porque adelanta parte de los temas principales del texto y también refiere a parte del argumento, donde los personajes logran ganarle a la muerte.
Estructura del poema
Podemos dividir al poema en dos partes: antes de la muerte y después de la muerte. Es decir, la vida y la vida después de la muerte.
Ubicación temporal y elementos mágicos
El poema comienza con una ubicación temporal y espacial: la mañana del 24 de junio (Día de San Juan), que coincide con el solsticio de verano, el día más largo del año. La acción ocurre afuera, ya que se habla de un caballo. El Día de San Juan se relaciona con lo mágico; se consideraba que en ese día podían suceder eventos sobrenaturales y maravillosos que no solían ocurrir otros días del año.
En el romance se presentan muchos eventos sobrenaturales y no es casualidad que se ubique en esta fecha. También suponemos que el Conde Niño se sitúa cerca de un río o lago, en cuanto va a dar agua a su caballo.
Análisis del personaje: El Conde Niño
Por ser conde pertenece a la nobleza, y el ser «niño» le otorga inocencia y también una falta de noción de las consecuencias de sus actos. Por eso dice: «Es niño y pasó la mar». No pensó en el peligro al cual se enfrentaba; pasó la mar sin importar si se hundía y cantó sin saber que por eso lo matarían. Esto demuestra que el niño es excepcional, especial y capaz de enfrentarse a los peligros.
El conde tiene un caballo (que simboliza lo masculino, la valentía y la fuerza). Es decir, que a la vez que es niño, posee un caballo que le otorga hombría. También entona un canto dulce, un canto de amor. Este canto genera consecuencias sobrenaturales:
- Las aves se paran a escuchar.
- Los caminantes olvidan su caminar.
- El canto atrae tanto a las personas como a la naturaleza.
Así como el niño tiene características excepcionales, su canto también las tiene. Para describir los efectos del canto, el autor utiliza un paralelismo sintáctico. La organización de la frase es paralela y los efectos se dan tanto en el agua, en la tierra como en el mar; afecta a todo el universo.
La Reina y el destino
La madre confunde el canto del Conde Niño con el de la sirena. El canto de esta última tiene connotaciones mágicas: según cuenta la leyenda, cantaban tan mágicamente que los marineros se perdían.
Mientras la reina labra, la hija duerme. De alguna manera, el acto de labrar tiene que ver con el destino; por lo tanto, la reina está labrando el destino de su hija.
Albaniña: Pureza y Nobleza
Así como el nombre del Conde Niño tiene un significado especial, Albaniña también lo tiene. Hace referencia a la blancura y, por otro lado, a la niñez y la juventud de la muchacha. La idea de blancura refiere a la pureza y la bondad. Se entiende que cuando alguien hace algo malo tiene una «mancha» interior; al ser «alba», ella no es corrupta, es pura. La niñez refiere también a la inocencia, lo mismo que se aplicaba al Conde Niño.
Por otro lado, Albaniña pertenece a la realeza, es una princesa. Su condición social es mayor a la del conde. Otra característica común en ellos es la rebeldía y la valentía. Ella no duda en enfrentar a su madre a pesar de ser tan joven. Así como el Conde Niño es muy valiente, la princesa también actúa frente a su madre con una actitud de adolescente o adulto. La rebeldía de la niña no es solo frente a la madre en el ámbito personal, sino que desobedece directamente a la autoridad de la reina.
El desafío y el desenlace paralelo
La princesa desafía a la madre advirtiéndole que, si ella mata al Conde Niño, ella también morirá. A partir de allí, comienzan una serie de paralelismos sintácticos:
- Él murió a la medianoche; ella, al cantar los gallos (primero el sujeto, luego el momento).
- A ella, como hija de reyes, la entierran en el altar; a él, como hijo de conde, unos pasos más atrás.
La estructura se mantiene paralela; la organización de la frase es igual. Esta sucesión de paralelismos hace iguales a los enamorados. El autor los trata de la misma forma: mientras contrasta las ideas, a la vez iguala a los personajes. Habla de los dos en paralelo: ambos son enterrados, ambos se transforman en plantas y ambos terminan igual, como aves que vuelan «par a par».
La unión final: Más allá de la sociedad
El paralelismo expresa una igualdad en la diferencia. En toda la sucesión (la muerte, el entierro, la transformación en plantas y luego en aves), podemos ver que el paralelismo no es solo sintáctico, sino que, a medida que pasan los hechos, la igualdad entre los enamorados se acrecienta.
- Empiezan muriendo separados.
- Luego los entierran un poco más juntos, pero aún en lugares distintos.
- En la transformación en plantas, intentan tocarse pero son cortados.
- Por último, vuelan par a par.
Finalmente están unidos, sin desigualdades sociales. Entonces, el amor le gana no solo a la muerte, sino también a las imposiciones de la sociedad. A medida que pasa el tiempo, intentan estar juntos sin importar las jerarquías, y aunque la madre lo impide físicamente, al volar en el cielo ya no hay nada que venza a su amor.
Simbolismo de la transformación
Este intento de igualdad se observa claramente en la metamorfosis:
- Plantas: Se transforman en un rosal blanco y un espino albar. La rosa, una planta blanda, se asocia a lo femenino y la delicadeza (Albaniña, blanca y pura). El espino, una planta dura y brusca, comparte las características de fortaleza del Conde Niño.
- Aves: El gavilán y la garza también reflejan a los enamorados. La garza es blanca, elegante, un ave imperial, fina y femenina. El gavilán, un ave de rapiña, se asocia con lo masculino, la fuerza y lo agresivo.
