Por qué fracasan los países: El impacto de las instituciones extractivas en la economía


Por qué fracasan los países

La razón más común por la que fracasan los países hoy en día es porque tienen instituciones extractivas.

Los países fracasan hoy en día porque sus instituciones económicas extractivas no crean los incentivos necesarios para que la gente ahorre, invierta e innove. Las instituciones políticas extractivas apoyan a estas instituciones económicas para consolidar el poder de quienes se benefician de la extracción.

La base de estas instituciones es una élite que diseña instituciones económicas para enriquecerse y perpetuar su poder a costa de la vasta mayoría de las personas de la sociedad.

Las distintas historias y estructuras sociales de los países conducen a las diferencias en la naturaleza de las élites y en los detalles de estas instituciones extractivas. Sin embargo, la razón por la que persisten estas instituciones extractivas siempre está relacionada con el círculo vicioso, y las implicaciones de estas instituciones en términos de empobrecimiento de sus ciudadanos son similares, aunque su intensidad difiera.

Las lecciones más críticas se encuentran en la perspectiva global, que revela que, en cada caso, las instituciones políticas extractivas han creado instituciones económicas extractivas, que han transferido la riqueza y el poder hacia la élite.

La solución al fracaso político y económico de los países hoy en día es transformar sus instituciones extractivas en inclusivas.

Orígenes históricos de la extracción

  • En Colombia y Argentina: Tiene sus orígenes en las instituciones del dominio colonial español.
  • En Zimbabue y Sierra Leona: Se originó en regímenes coloniales británicos establecidos a finales del siglo XIX. En Sierra Leona, a falta de colonos blancos, estos regímenes se basaron ampliamente en estructuras extractivas precoloniales de poder político y las intensificaron. Estas estructuras en sí fueron resultado de un largo círculo vicioso en el que se carecía de centralización política y de los efectos desastrosos del tráfico de esclavos. En Zimbabue, hubo más bien una construcción de una forma nueva de instituciones extractivas, porque la British South Africa Company creó una economía dual.
  • Uzbekistán: Podía apoderarse de las instituciones extractivas de la Unión Soviética y, como Egipto, modificarlas y pasar a un capitalismo clientelar.
  • La Unión Soviética: Sus instituciones extractivas en sí eran, en muchos sentidos, una continuación de las del régimen zarista, de nuevo en un patrón contenido en la ley de hierro de la oligarquía.
  • El nuevo absolutismo del siglo XX: El comunismo. Los regímenes comunistas establecieron varios tipos de instituciones extractivas; estas recibían el apoyo de instituciones políticas extractivas, con lo que todo el poder quedaba concentrado en manos de partidos comunistas y no presentaba límites al ejercicio de su poder.

A medida que estos círculos viciosos se desarrollaron en distintas partes del mundo durante los últimos doscientos cincuenta años, apareció la desigualdad mundial, que todavía perdura.

Casos de estudio por países

Zimbabue

En la colonia existía una serie de instituciones políticas y económicas altamente extractivas. Las instituciones económicas cambiaron un poco; por ejemplo, ya no había una discriminación explícita contra los negros. Sin embargo, continuaron siendo extractivas: en lugar de hacerla los blancos, la hacían Mugabe y las élites del ZANU-PF. Con el tiempo, las instituciones se hicieron todavía más extractivas y las rentas del país se hundieron.

El fracaso político y económico de Zimbabue es otra manifestación de la Ley de Hierro de la Oligarquía.

Sierra Leona

Las instituciones extractivas concentran el poder y la riqueza en aquellos que controlan el Estado, lo que abre el camino a los disturbios, las contiendas y la guerra civil. Las instituciones extractivas también contribuyen directamente al fracaso gradual del Estado al descuidar la inversión en los servicios públicos más básicos.

El conflicto precipita el Estado fracasado. Por eso, otra razón por la que los países fracasan hoy en día es que sus Estados fracasan. Esto, a su vez, es una consecuencia de décadas de gobierno bajo instituciones políticas y económicas extractivas.

Colombia

Colombia no es un caso de Estado fracasado a punto de hundirse. Sin embargo, es un Estado sin centralización suficiente y con una autoridad lejos de ser completa sobre todo su territorio. Aunque puede proporcionar seguridad y servicios públicos en grandes áreas urbanas como Bogotá y Barranquilla, existen partes significativas del país en las que proporciona pocos servicios públicos y prácticamente ninguna ley y orden.

Podría ser difícil comprender cómo se puede mantener una situación así durante décadas; la situación tiene una lógica propia, un tipo de círculo vicioso.

La violencia y la falta de instituciones estatales centralizadas de este tipo inician una relación simbiótica con políticos que dirigen las partes funcionales de la sociedad. Esta relación simbiótica surge porque los políticos nacionales explotan la falta de ley de las zonas periféricas del país, mientras que el gobierno nacional deja libertad a los grupos paramilitares (caso del presidente Uribe).

Persiste con el tiempo porque parte de la élite política nacional está interesada en permitir que lo haga, pero las instituciones estatales centrales también son lo suficientemente fuertes para impedir que el desorden se convierta en un caos absoluto. De todas formas, el efecto a largo plazo es el mismo: el Estado prácticamente no existe y las instituciones son extractivas.

Argentina

Antes de 1914, experimentó alrededor de cincuenta años de desarrollo económico. Estaba dirigida por una reducida élite que invirtió decididamente en la economía de exportación agrícola. La economía creció con la exportación de carne de vacuno, pieles y cereales en medio de un boom del precio mundial de esos productos.

Como todas las experiencias de crecimiento con instituciones extractivas, esto implicó que no hubiera ni destrucción creativa ni innovación. Y no era sostenible.

La democracia que emerge en América Latina, en principio, es diametralmente opuesta al gobierno de la élite y, en retórica y acción, intenta repartir derechos y oportunidades como mínimo de un segmento de la élite, pero sus raíces están firmemente ancladas en regímenes extractivos en dos sentidos.

Corea del Norte

Representa el nuevo absolutismo del siglo XX: el comunismo. El gobierno de Corea del Norte implantó lo que los economistas denominan «reforma monetaria». Los períodos graves de inflación suelen causar dichas reformas; además, los regímenes comunistas establecieron varios tipos de instituciones extractivas.

Las instituciones económicas comunistas recibían el apoyo de instituciones políticas extractivas, con lo que todo el poder quedaba concentrado en manos de partidos comunistas y no presentaba límites al ejercicio de su poder. Aunque eran instituciones extractivas muy distintas en su forma, tuvieron efectos similares en las vidas de las personas a los de las instituciones extractivas en Zimbabue y Sierra Leona.

Uzbekistán

Durante el comunismo soviético, toda la tierra de labranza de Uzbekistán estaba bajo control del Estado. Estas fueron divididas y la tierra se repartió después de 1991. Sin embargo, eso no significó que los agricultores pudieran actuar con independencia.

Así que se introdujeron regulaciones que determinaron qué podían plantar los agricultores y exactamente por cuánto lo podrían vender. El algodón era una exportación valiosa; los agricultores recibían una pequeña fracción de los precios de mercado mundiales por su cosecha y el gobierno se quedaba el resto. Nadie habría cultivado algodón a los precios que se pagaban, así que el gobierno los obligó a hacerlo; posteriormente, a falta de maquinaria, se utilizó a los niños como labradores.

Incluso en el siglo XXI, las instituciones políticas y económicas extractivas pueden adoptar una forma extractiva atroz y descarada.

Egipto

Durante el período colonial británico, aparecieron una serie de instituciones extractivas que continuaron tras pasar a manos de los militares después de 1954. Egipto había sido dirigido como una sociedad casi socialista en la que el gobierno tenía un papel central en la economía.

Con los años, la retórica del socialismo caducó, los mercados se abrieron y el sector privado se desarrolló. Sin embargo, no se trataba de mercados inclusivos, sino de mercados controlados por el Estado y por un reducido número de hombres de negocios aliados con el partido de turno.

Los hombres de negocios principales fueron asignados a puestos clave del gobierno en áreas relacionadas estrechamente con sus intereses económicos. En muchos sectores de la economía, los hombres de negocios convencieron al gobierno para que limitara la entrada a través de la regulación estatal.

Las reformas económicas de la década de los noventa, fomentadas por economistas y por instituciones financieras internacionales, tenían como objetivo liberalizar los mercados y reducir el papel del Estado en la economía; sin embargo, la mayoría de la población tenía pocas oportunidades económicas, mientras que la nueva élite se beneficiaba de sus conexiones con el gobierno.

Después de la primavera árabe, había algunos aspectos inclusivos de las instituciones económicas y el Estado realmente abrió el sistema educativo y proporcionó oportunidades. Sin embargo, fue una combinación inestable de instituciones políticas extractivas con cierta inclusividad de instituciones económicas.

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