1. El movimiento romántico
En las últimas décadas del siglo XVIII, surgieron en Europa corrientes de pensamiento que propugnaban principios y valores opuestos a los de la Ilustración: frente a la importancia concedida a la razón, se alzaron la emoción y el sentimiento; frente a la dimensión social, el individuo, y frente a las normas, la libertad de conducta y de creación.
El romanticismo se desarrolló en el siglo XIX como culminación de las tendencias de oposición a los presupuestos racionalistas de la Ilustración. Este movimiento nació en Gran Bretaña y Alemania y pronto se difundió por Europa; representó una nueva actitud vital basada en el afán de libertad e individualidad.
Características
- Libertad: Los autores románticos reclamaron libertad en todos los órdenes: libertad política (en defensa de un Estado liberal), libertad moral (frente a las convenciones sociales, admirando a personajes marginados) y libertad artística (en oposición a las normas que limitaban la capacidad de creación).
- Genio e inspiración: El artista romántico valoraba, ante todo, la capacidad de crear, de mostrarse original y único.
- Individualismo: El romanticismo reivindicó al ser humano como individuo concreto, y la exaltación del yo y de la subjetividad se erigió en la fuente de toda obra creativa.
La literatura se nutrió, así, de emociones y de sentimientos, y, con ellos, la contemplación de la naturaleza salvaje, que posee también su propio yo. Los románticos defendieron la individualidad de los pueblos, canciones, leyendas y tradiciones. Se reivindicaron las nacionalidades, las lenguas vernáculas y sus literaturas.
Evasión e irracionalismo
Los románticos se rebelaron contra la sociedad, que coartaba la libertad del individuo. Este rechazo los condujo a la evasión hacia el pasado, hacia lugares exóticos y hacia mundos fantásticos, misteriosos y de ultratumba.
2. El Romanticismo en España
El romanticismo llegó a España de la mano de intelectuales liberales que se habían exiliado debido a la represión sufrida durante el reinado de Fernando VII, y que retornaron poco después de 1830. El romanticismo se desarrolló en España en dos fases: una primera etapa propiamente romántica y una segunda etapa denominada posromanticismo. Ambas comparten los ideales de libertad e individualismo, pero la primera tiende a la exageración y la segunda al intimismo.
Etapas del Romanticismo en España
- El Romanticismo (a partir de 1830):
- Autores de ideología liberal: se centraron en la crítica social (José de Espronceda en poesía, el duque de Rivas en teatro y Mariano José de Larra en prosa).
- Autores de ideología tradicional: José Zorrilla, quien retomó en sus textos los personajes y las historias de la tradición española.
- El Posromanticismo: En la segunda mitad del siglo, la influencia alemana se tradujo en una poesía intimista en la que destacan Rosalía de Castro y Gustavo Adolfo Bécquer.
3. El teatro romántico
La conjuración de Venecia consagró a su autor, José Martínez de la Rosa, y sirvió para divulgar el romanticismo en España. El drama romántico pretendió conmover al público con historias melodramáticas protagonizadas por personajes sobre los que se cierne un misterio. Las obras presentan características comunes:
- El tema central es el amor entre los protagonistas, perseguido por motivos sociales. El desenlace suele ser fatal y trágico.
- Las obras combinan lo trágico con lo cómico, el verso y la prosa.
- Uso de versos de diferente medida (polimetría).
- La acción transcurre en diversos lugares y escenarios, se producen saltos temporales y puede haber acciones secundarias.
Obras destacadas
- Don Álvaro o la fuerza del sino: Obra del duque de Rivas, escrita en prosa y en verso, se estrenó en 1835 y fue el mayor éxito del teatro romántico.
- Don Juan Tenorio: Obra de José Zorrilla, se estrenó en 1844. Escrito en verso, este drama recoge la tradición literaria del donjuán, con la variante de que el protagonista, don Juan Tenorio, se redime al final por el amor de una de sus víctimas: doña Inés.
4. La poesía romántica
Las primeras manifestaciones de la poesía romántica son de carácter narrativo, recogiendo leyendas, sucesos históricos e historias imaginadas. También se cultivó la poesía lírica, con cierta predilección por el octosílabo. Sus temas son:
- El amor: opuesto a las normas sociales establecidas.
- El sentido de la vida y de la existencia del hombre en el mundo, con la presencia de elementos y personajes diabólicos.
- La crítica social, por medio de la exaltación de personajes marginales.
En la línea de la poesía narrativa se inscriben las Leyendas de José Zorrilla, y El estudiante de Salamanca y El diablo mundo de José de Espronceda.
5. La prosa romántica
La prosa narrativa alcanzó difusión con la novela histórica, que manifestaba el deseo romántico de evadirse del presente y la admiración por tiempos pasados. Este tipo de novelas estaban ambientadas en la época medieval. El modelo de estas narraciones fue Ivanhoe, del inglés Walter Scott, y entre los títulos españoles sobresale El señor de Bembibre, de Enrique Gil y Carrasco.
El prosista más destacado de este periodo fue Mariano José de Larra. Aunque es también autor de una novela histórica, El doncel de don Enrique el doliente, sus obras más valiosas —los Artículos— pertenecen al género de la prosa didáctica. Los Artículos de Larra, publicados en periódicos de la época, plantean una crítica de la sociedad con la idea de reformar las costumbres de los españoles. En sus artículos, Larra presentó los hábitos españoles (en El castellano viejo, Vuelva usted mañana —crítica a la administración— o Día de Difuntos de 1836), que encierran reflexiones pesimistas. Los hechos que presenta dan pie a la reflexión y la opinión del autor se recoge en la conclusión de los artículos.
