El Sexenio Democrático: Historia, Revolución y Crisis (1868-1874)


El Sexenio Democrático (1868-1874)

El Sexenio Democrático o Revolucionario comprende desde el destronamiento de Isabel II en septiembre de 1868 hasta la restauración de los Borbones en diciembre de 1874. En este período, España vivió la Revolución de 1868, la monarquía de Amadeo de Saboya y la I República.

Causas y contexto político

Desde el punto de vista político, el monopolio del poder por parte de los moderados hizo que los progresistas recurrieran a los militares y a la insurrección. Los principales políticos se vieron envueltos en una especie de “relevo generacional”: Espartero se retiró y fue sustituido por generales más jóvenes como Prim, menos vinculados al isabelismo. En esa época aparecieron nuevos partidos políticos, como el Demócrata en 1849.

Factores económicos y sociales

Respecto a las causas económicas, se produjo un aumento de la inestabilidad social debido a:

  • Las malas cosechas.
  • El problema en la industria textil de Cataluña, causado por la baja capacidad de consumo del resto de España.
  • El aumento de los precios.
  • Las dificultades originadas en el tráfico internacional de algodón por la Guerra de Secesión americana.

Se desarrolló una oposición de intelectuales como Emilio Castelar y Francisco Giner de los Ríos, quienes comenzaron a difundir ideas liberales, anticlericales y federalistas. Esta oposición se acentuó tras la separación de Castelar de su cátedra y la denominada “Noche de San Daniel” (10 de abril de 1865), cuando los estudiantes universitarios fueron duramente reprimidos por el Ejército y la Guardia Civil.

La Revolución de 1868

El resultado de estos factores provocó el primer intento insurreccional de Prim en 1866, que fracasó. La oposición no cuajó hasta el Pacto de Ostende en agosto de 1866, apoyado por demócratas, moderados (Pi y Margall) y unionistas (Serrano). En él se acordó la derrota de Isabel II, la elección a Cortes por sufragio universal masculino y la ampliación de libertades civiles.

El 17 de septiembre de 1868 estalló la revolución militar en la bahía de Cádiz. Poco después, los sublevados derrotaron a las fuerzas monárquicas en la batalla de Alcolea. Isabel II marchó al exilio.

La Constitución de 1869 y el reinado de Amadeo I

La revolución se extendió con la formación de juntas revolucionarias. Se convocaron Cortes constituyentes mediante sufragio universal masculino, resultando elegida una coalición de unionistas, progresistas y demócratas. El fruto de este proceso fue la Constitución de 1869, la más democrática hasta el momento, que establecía:

  • Sufragio universal masculino y soberanía nacional.
  • División de poderes.
  • Descentralización y bicameralismo.

Tras la designación de Serrano como Regente y Prim como presidente, se buscó un nuevo rey. Finalmente, Amadeo de Saboya fue el elegido. Sin embargo, el asesinato de Prim en 1870 y la falta de apoyos llevaron a su abdicación el 11 de febrero de 1873.

La Primera República y el fin del Sexenio

Las Cortes proclamaron la República, enfrentándose a profundas divisiones internas entre unitarios y federalistas. La Constitución Republicana de 1873 (que nunca entró en vigor) preveía una organización federal. El sistema sufrió una gran inestabilidad, marcada por:

  • La guerra en Cuba.
  • La Tercera Guerra Carlista.
  • La “Deriva cantonalista” (especialmente el cantón de Cartagena).

Tras el golpe de Estado del general Pavía en 1874 y la posterior presidencia de Serrano, el pronunciamiento de Martínez Campos en Sagunto proclamó rey a Alfonso XII, dando inicio a la Restauración.

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