Estándar 3: Las Vertientes Hidrográficas Españolas
La red fluvial peninsular se estructura en tres vertientes hídricas principales: cantábrica, atlántica y mediterránea. En los archipiélagos no encontramos auténticos ríos; la escorrentía superficial se limita a barrancos y torrentes.
1. La Vertiente Cantábrica
Agrupa a los ríos que desembocan en el mar Cantábrico, en el norte peninsular. Se caracterizan por:
- Ser ríos cortos, que nacen en la Cordillera Cantábrica.
- Excavar profundos valles para salvar los desniveles (de hasta 2000 m) entre las montañas y el mar, lo que les confiere una gran fuerza erosiva y un carácter torrencial, aprovechado para la producción de electricidad.
Las precipitaciones de esta región otorgan a estos ríos un caudal abundante y regular, con un régimen de alimentación pluvial y pluvio-nival, lo que los hace propicios para la construcción de embalses.
Los ríos vascos (Bidasoa y Nervión) son los más regulares. Los cántabros y asturianos (Pas, Deva, Sella, Nalón, Narcea, Navia, Eo) tienen gran potencia erosiva.
2. La Vertiente Atlántica
Es la más extensa de la península y agrupa a los ríos gallegos y a los de la Meseta y la depresión bética.
a) Los Ríos Gallegos
Son cortos y de caudal abundante y regular, similares a los de la vertiente cantábrica. Destacan los ríos Eume, Tambre, Ulla y Miño. La cuenca Miño-Sil es la más extensa y, en su último tramo, marca frontera con Portugal. Se asienta sobre el zócalo paleozoico, lo que la hace muy aprovechable hidráulicamente.
b) La Meseta y la Depresión Bética
Estos ríos se caracterizan por:
- Ser de gran longitud, ya que nacen en montañas alejadas de su desembocadura.
- Discurrir por extensas llanuras con una marcada aridez estival, que se traduce en un régimen irregular, aunque suavizado por el aporte de sus afluentes.
- Tener un caudal absoluto elevado.
De norte a sur, distinguimos las grandes cuencas de la Meseta (Duero, Tajo y Guadiana) y el río Guadalquivir:
Duero
Es la cuenca más extensa (100.000 km²). Drena las tierras de la submeseta norte, recogiendo las aguas de las Cordilleras Cantábrica, Ibérica y Central. Nace en los Picos de Urbión, atraviesa la meseta castellana y se encaja en los arribes del Duero. Se aprovecha para la producción de electricidad (presa de Aldeadávila). Sus afluentes principales son: Pisuerga, Esla, Arlanza, Duratón, Adaja y Tormes.
Tajo
Discurre por la submeseta sur, entre el Sistema Central, el sur del Sistema Ibérico y los Montes de Toledo. Es el río más largo de la península: nace en la Sierra de Albarracín y desemboca en Lisboa. Su régimen es pluvio-nival, y su caudal se regula mediante numerosos embalses, donde se sitúan centrales hidroeléctricas como la de Alcántara. Su caudal se ve afectado por el trasvase que se realiza al Segura. Sus afluentes son: Jarama, Alberche, Tiétar y Alagón (por la derecha) y Guadiela, Algodor y Almonte (por la izquierda).
Guadiana
Ubicado en la submeseta sur, entre los Montes de Toledo, Sierra Morena y la Cordillera Subbética. Su nacimiento se sitúa en las Lagunas de Ruidera o cerca de las Tablas de Daimiel. Desemboca en Ayamonte (Huelva), frontera entre España y Portugal. Es de caudal pobre e irregular, con acusados estiajes, y de régimen pluvial. La litología caliza favorece la circulación subterránea, de ahí la existencia de acuíferos, entre ellos el famoso Acuífero 23. Entre sus afluentes destacan: Jabalón, Zújar, Matachel. Las aguas de casi todos sus embalses (La Serena, Orellana) se destinan al riego de cultivos.
Guadalquivir
Se localiza en la depresión Bética. Recoge aguas de Sierra Morena y la Cordillera Subbética. Nace en la Sierra de Cazorla y, desde Sevilla, discurre por una llanura hasta su desembocadura en el Golfo de Cádiz, donde se forman las marismas del Guadalquivir. Su régimen es pluvial subtropical, aunque su principal afluente, el Genil, tiene influencia nival. Es el único río español navegable en su tramo final.
3. La Vertiente Mediterránea
Ocupa el 31% de la superficie peninsular, extendiéndose desde Gerona hasta Gibraltar. La divisoria de aguas se sitúa en el Sistema Ibérico y los Sistemas Béticos.
Excepto el Ebro, estos ríos son de pequeña o mediana longitud, con cuencas reducidas y pronunciadas pendientes, debido a la proximidad de los relieves montañosos a la costa. El clima mediterráneo explica la pobreza del caudal y su gran irregularidad, con frecuentes crecidas y acusados estiajes, así como una elevada evapotranspiración. Muchos son cursos intermitentes, torrentes o ramblas que solo llevan agua tras intensas precipitaciones, a menudo con consecuencias catastróficas.
Destacan:
- Los ríos catalanes (Ter, Llobregat y Fluviá): de régimen mixto, son cortos y más caudalosos.
- Los ríos levantinos (Mijares, Palancia, Turia, Júcar y Segura): cuencas de pequeñas o medianas dimensiones y régimen pluvial o pluvio-nival, caudal pobre y gran irregularidad con crecidas otoñales. Esto ha hecho necesaria la construcción de embalses para regular su caudal y suministrar agua a una zona muy poblada y con agricultura de regadío y huerta muy desarrollada.
- Los ríos meridionales (Almanzora, Guadalfeo y Guadalhorce): régimen pluvial mediterráneo subtropical. Muy cortos, de aguas rápidas e irregulares y de difícil aprovechamiento, experimentan fuertes crecidas.
- El Ebro: Es la excepción de la vertiente mediterránea. Nace en la Cordillera Cantábrica (Fontibre). Su cabecera es lluviosa, recorre la depresión del Ebro (donde la aridez se impone en su curso medio), traspasa el Sistema Costero Catalán y desemboca en el mar Mediterráneo. Es un río largo, de extensa cuenca (85.362 km²) y caudal destacado, gracias a su cabecera y al aporte de sus afluentes pirenaicos (Aragón, Gállego, Cinca y Segre). Sus afluentes ibéricos (Jalón, Guadalupe) tienen un caudal más pobre. Su régimen es pluvio-nival con estiajes cortos y menor irregularidad que el resto de los ríos mediterráneos. Las aguas del Ebro se aprovechan para la producción de energía hidroeléctrica y para un intenso regadío en su tramo riojano-navarro (embalses de Mequinenza, Canelles).
4. La Red Fluvial Insular y de Ceuta y Melilla
En las Islas Baleares hay cursos intermitentes, torrentes o torrents, similares a las ramblas levantinas. La litología de las islas favorece la circulación subterránea y la formación de acuíferos.
En las Islas Canarias, la aridez y la litología volcánica impiden la existencia de ríos, limitándose la escorrentía a una red de barrancos. Los recursos hídricos provienen de acuíferos y hace imprescindible la desalinización de agua marina para asegurar el abastecimiento.
Ceuta y Melilla reducen sus recursos hídricos a unos pocos arroyos de escasa longitud.
