Novela española: de 1975 hasta la actualidad
La falta de perspectiva histórica, el fuerte desarrollo del género novelístico y la variedad de la producción de este periodo hacen que sea muy difícil clasificar la novela de España en las últimas décadas. En este periodo es muy característico la convivencia entre obras de vanguardia y novelas que desean recuperar el placer de la narración.
- Novela intimista: La vida de los personajes es más importante que la trama. Carmen Martín Gaite descubre aspectos de la intimidad humana. Con el tiempo, fue simplificando la estructura y la trama de sus novelas. En Nubosidad variable presenta el testimonio de unas mujeres que luchan para lograr la independencia.
- Novela experimental: No renuncia a la narratividad. Eduardo Mendoza, en La verdad sobre el caso Savolta, usa las vanguardias y las características del género negro para mostrar los movimientos anarquistas de los catalanes del siglo XX.
- Novela intelectual: Prima la intertextualidad y las referencias culturales. Javier Marías, autor de Todas las almas, alcanza un gran reconocimiento internacional. En El mal de Montano, Enrique Vila-Matas muestra la historia de alguien que dice ser padre de Montano, un joven obsesionado por la literatura. Cuando la narración penetra en los secretos del novelista y muestra cómo este realiza su obra, hablamos de metanovela.
- Novela histórica: El autor se documenta para conseguir el equilibrio entre la información histórica y la calidad literaria. Almudena Grandes combina un modelo realista tradicional con personajes de gran profundidad psicológica.
- Novela de tintes cervantinos: Aborda temas de alcance universal. Luis Landero describe en Juegos de la edad tardía la tragicomedia de los sueños incumplidos de los perdedores.
- Novela negra: No presenta solo la resolución de un caso criminal, sino que realiza un retrato de las taras sociales. Antonio Muñoz Molina escribe El invierno en Lisboa, donde es capaz de unir argumentos sólidamente estructurados, tramas complejas y personajes convincentes.
- Realismo sucio: En los años 90 aparece un grupo de jóvenes etiquetados como Generación X, cuyas vidas transcurren entre las drogas, el sexo y el desafío a las normas.
- Literatura fantástica: Destaca Ana María Matute con Olvidado rey Gudú.
- Novela poemática: Prosa muy cuidada con elementos líricos que se combinan con los narrativos.
Novela española (1939-1975)
Durante dos décadas se abandonó la búsqueda de la innovación y se produjo un alejamiento de las nuevas corrientes. Entre los narradores en el exilio destaca Ramón J. Sender, cuya obra es muy variada. Crónicas del alba son nueve novelas autobiográficas donde el autor relata, a través de un personaje, sus experiencias desde su infancia hasta la Guerra Civil.
Años 40: novela existencial y tremendista
Surgen varias tendencias. Por un lado, una novela propagandística que exalta la heroicidad de los combatientes; por otro, una novela realista que aborda la angustia existencial. Carmen Laforet muestra en Nada una dura metáfora de las consecuencias de la Guerra Civil. Camilo José Cela abre camino a la novela existencial, donde los personajes se comportan de forma instintiva.
Años 50: novela social
Se inclina hacia el realismo social sin renunciar al existencialismo. Buscan la objetividad mientras intentan esquivar la censura. El protagonista pasa a ser colectivo y la acción refleja la vida cotidiana. La Colmena de Cela es una obra de personaje colectivo que refleja la vida de varios centenares de madrileños durante tres días. Delibes, en Las ratas, muestra la miseria en un pueblo de Castilla.
1960-1975: novela experimental
La narrativa se abre a las corrientes exteriores. Sin abandonar los problemas existenciales ni sociales, expresan una mayor variedad temática. Se rompe con la estructura lineal del tiempo y se vuelve a un protagonista individual. Tiempo de silencio de Luis Martín-Santos habla del ambiente de miseria económica y moral. Miguel Delibes, en Cinco horas con Mario, presenta un soliloquio de Carmen, quien pasa cinco horas velando el cadáver de su marido.
Conclusión
La dictadura franquista impuso un aislamiento cultural extremo, llevando a Cela a afirmar: “Me considero el más importante novelista español desde el 98, y me espanta el considerar lo fácil que me resultó. Pido perdón por no haberlo podido evitar”.
