Evolución del Pensamiento Moderno: Del Renacimiento al Surgimiento del Capitalismo


El Nacimiento de la Modernidad Europea: Renacimiento, Protestantismo y Revolución Científica

La modernidad europea comenzó entre los siglos XV y XVI con el Renacimiento, un movimiento cultural, artístico e intelectual que recuperó la Antigüedad clásica, centrando la razón, la libertad y la creatividad del ser humano. El Renacimiento promovió un enfoque más antropocéntrico y secular, cuestionando la autoridad de la Iglesia y transformando la sociedad, la ciencia y la cultura. Las crisis finales de la Edad Media (peste, guerras, crisis del conocimiento) y los cambios sociales y culturales prepararon el camino a esta época.

Se produjeron cambios sociales importantes:

  • El declive del feudalismo.
  • El fortalecimiento de la burguesía.
  • La invención de la imprenta (Gutenberg), que difundió el conocimiento y aumentó la alfabetización, creando una sociedad más dinámica e individualista.

El protestantismo supuso un cambio religioso decisivo. Las 95 tesis de Martín Lutero (1517) criticaron la corrupción de la Iglesia y promovieron la fe individual, la lectura de la Biblia y la descentralización religiosa, provocando división y tensiones políticas y sociales, pero también impulsando la secularización del Estado.

El humanismo renacentista puso al ser humano en el centro, resaltando sus capacidades intelectuales, morales y estéticas. Destacan autores como:

  • Pico della Mirandola (dignidad y libertad del hombre).
  • Maquiavelo (política separada de la moral).
  • Erasmo de Róterdam (humanismo cristiano).
  • Giordano Bruno (universo infinito).
  • Tomás Moro (crítica social y política).

La Revolución Científica cambió la comprensión del universo: Copérnico, Kepler y Galileo impulsaron el heliocentrismo y un método basado en la observación, experimentación y razonamiento, sentando las bases de la ciencia moderna y la nueva relación entre el hombre y la naturaleza.

Racionalismo y Empirismo: René Descartes y David Hume

En la Edad Moderna, el conocimiento adquirió un papel central en la filosofía. Entre los siglos XVII y XVIII surgieron dos corrientes contrapuestas: el racionalismo, liderado por René Descartes (1596-1650, Francia), y el empirismo, desarrollado principalmente por David Hume (1711-1766, Reino Unido) y también por John Locke (1632-1704, Reino Unido). A pesar de sus diferencias, ambas corrientes tienen raíces en la filosofía griega (Platón para el racionalismo, Aristóteles para el empirismo), estudian la epistemología y defienden la razón frente a la fe como vía para alcanzar la verdad.

El Racionalismo

El racionalismo parte de la búsqueda de certezas indudables. Descartes establece como punto de partida su famosa frase “Pienso, luego existo” (cogito ergo sum), afirmando la existencia del yo pensante (res cogitans), deduciendo la existencia de Dios (res infinita) y del mundo físico (res extensa). La visión humana es dualista: alma y cuerpo. Sus principales características son:

  • La existencia de ideas innatas, que permiten un conocimiento a priori.
  • La razón como único instrumento seguro para alcanzar la verdad.
  • La poca fiabilidad de los sentidos.
  • El uso de un método matemático y deductivo.

El Empirismo

El empirismo, en cambio, defiende que la única fuente de conocimiento es la experiencia sensorial. La mente es una tabula rasa, y el conocimiento se construye a posteriori a partir de la observación directa. Sus tesis principales incluyen:

  • El saber humano tiene límites.
  • El uso de un método experimental basado en la observación y prueba.
  • La idea de que la naturaleza no sigue leyes necesarias, por lo que el conocimiento es probabilístico.

Hume desarrolló estas ideas, mientras que Locke también influyó en el empirismo, defendiendo que el conocimiento parte de la experiencia.

El Debate Metafísico Moderno: La Teoría de las Sustancias y el Materialismo

El debate metafísico moderno es la respuesta al dualismo ontológico abierto por Descartes. Descartes distingue tres ámbitos en la realidad:

  1. Dios o sustancia infinita (res infinita).
  2. El yo o sustancia pensante (res cogitans).
  3. Los cuerpos o sustancia extensa (res extensa).

Esta teoría implica una separación radical entre alma y cuerpo: el alma es pensamiento y libertad, mientras que el cuerpo es materia extensa y está sometido a leyes mecánicas. El problema central es explicar cómo interactúan dos sustancias tan diferentes. Descartes situó su interacción en la glándula pineal, aunque esta solución dio lugar a nuevas propuestas racionalistas:

  • Malebranche: Combinando el cartesianismo con San Agustín, negó la influencia causal directa. Según su ontologismo, el alma contempla las ideas en Dios. Según el ocasionalismo, Dios es la única causa verdadera del movimiento.
  • Spinoza: Sostiene que cuerpo y alma son dos aspectos de una única sustancia: “Dios o la Naturaleza” (Deus sive Natura). Esto conlleva al panteísmo.
  • Leibniz: Afirma una armonía preestablecida regulada por Dios. Defiende un monismo espiritualista basado en las mónadas, sustancias simples e indivisibles. Utiliza la metáfora del relojero para explicar el universo programado.

El Utilitarismo y el Liberalismo Político: Origen de la Sociedad Capitalista

El capitalismo es un sistema económico y político que ha evolucionado desde la Edad Moderna hasta el neoliberalismo del siglo XX. Según Geoffrey Ingham, se sustenta en la creación de dinero mediante el crédito bancario, el intercambio en los mercados y la producción privada de bienes. Promueve el crecimiento continuo y la obtención de beneficios, legitimando la alianza entre Estado y capitalistas.

Liberalismo y Utilitarismo

El liberalismo político, surgido en Gran Bretaña en el siglo XVII, defiende la primacía del individuo, la propiedad privada y la competitividad. Es una corriente laica con una visión a menudo pesimista del ser humano, entendido como egoísta e individualista.

El utilitarismo, desarrollado por Bentham y Mill en el siglo XVIII, juzga la moralidad de las acciones según sus consecuencias, buscando maximizar la felicidad colectiva:

  • Bentham medía placer y dolor de forma cuantitativa.
  • Mill distinguió entre placeres físicos y psicológicos.

Adam Smith relacionó estas corrientes, defendiendo que la búsqueda del interés individual contribuye al bienestar general mediante la “mano invisible” del mercado. Sin embargo, esta visión competitiva ha sido cuestionada por autores como Kropotkin, Edward O. Wilson y Joxe Azurmendi, quienes destacan la cooperación y la solidaridad como rasgos naturales e históricos, defendiendo el altruismo como inherente a la condición humana frente al darwinismo social.

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