Fundamentos Filosóficos de la Fe y Características Esenciales del Fenómeno Religioso


Las Razones de la Fe: Posturas Filosóficas y el Acto de Creer

Posturas Filosóficas Clave ante la Fe

A continuación, se presentan diversas posturas que abordan la relación entre la razón y la creencia:

  1. Racionalismo: La razón es la medida de las cosas. Rechaza todo lo sobrenatural, el Dios que se revela y el Misterio.
  2. Fideísmo: La fe no necesita de ningún presupuesto racional o lógico. No hay que atender a ningún motivo de credibilidad; basta con el testimonio interno del Espíritu Santo. Niega la racionalidad de la fe y la analogía entis.
  3. Modernismo: La fe es un ciego sentimiento religioso que brota de lo inconsciente. Niega los contenidos objetivos y la sobrenaturalidad de la fe.
  4. Materialismo: Nada existe. Niega la existencia de lo espiritual en el ser humano y toda trascendencia.
  5. Agnosticismo: Suspensión de todo juicio en torno a la existencia de Dios, debido a la incapacidad humana para alcanzar tal verdad y a las “negatividades” observables en el orden de las cosas. La realidad es opaca.

Influencias Históricas y Filosóficas

  • El Platonismo: Desconfianza en el conocimiento sensorial. La verdad auténtica está más allá de lo que los sentidos perciben.
  • El Neoplatonismo: Un revival del platonismo. Lo divino cae más allá del “Ser”.
  • El Nominalismo: Imposibilidad de los universales, porque el conocimiento es siempre de lo particular. La inteligencia no puede ir más allá de lo fenoménico. La garantía de lo existente se encuentra en la propia subjetividad. Genera una separación entre materia y espíritu.
  • Descartes: Su pensamiento puede conducir al fideísmo. La voluntad es optimista, derivando en un puro positivismo.

La Racionalidad de la Fe

  1. Punto de partida: El hombre, un ser inacabado. El ser humano es consciente de su radical precariedad, pero no solo se inserta en su medio, sino que lo objetiva y lo transforma en un “mundo humano”. Proyecta su futuro y desea sin límites. Se interroga no solo por el “cómo” de las cosas, sino también por el “porqué”: la inteligencia. El animal es solo “actor” en su existencia; el ser humano es “autor”.

La existencia de Dios no es evidente por sí misma; es precisa la búsqueda. Esta búsqueda está condicionada por la capacidad de desear. El deseo tiende a lo absoluto porque la capacidad de desear del ser humano se ha mostrado infinita. Esta capacidad se refiere a los ámbitos más humanos (conocimiento, belleza, bien).

El Acto de Creer como Fuente de Conocimiento

El verbo creer, referido a cosas o personas, cambia de significado: “creo algo” o “creo en ti”. Creer es una fuente de conocimiento, pero más aún, es el único modo de conocer determinadas realidades.

  • Solo a través de la fe podemos entrar en la subjetividad del otro, porque el ser humano es un misterio. Si me abro confiadamente al otro, accedo al conocimiento de su realidad. La pérdida de confianza en los otros supone la destrucción del sujeto.
  • Por tanto, la fe descansa en un conocimiento de la persona, cuando esta se abre al otro y muestra lo que piensa.
  • El único acceso a la realidad del otro es su propia palabra. Ahora bien, la fe en la persona es necesariamente limitada.

La Fe en Dios y el Testimonio Cristiano

La fe en Dios colma la aspiración del ser humano a fiarse sin reservas del valor de la creación, es decir, la aspiración a la felicidad definitiva. La fe en Dios es un acto de relación personal del yo humano con el Tú Divino.

Para los cristianos, el testimonio de Jesucristo es el más fiable y luminoso: Jesús es absolutamente creíble. Su testimonio de Dios como Padre viene sellado con su sangre. «Sé de quién me he fiado» (San Pablo).

El milagro moral definitivo es el Amor que vence la muerte: amor a Dios y al prójimo, incluso el amor al enemigo.


Características Esenciales del Hecho Religioso

Elementos Constitutivos de la Religión

  1. Creencia en un mundo invisible, no sujeto a la limitación espacio-temporal, en el que se reconocen poderes de orden personal.
  2. Creencia en un salvador o bienhechor sobrehumano, distinto del Ser Supremo, del que procede (puede ser un antepasado o un ser de caracteres divinos). Este trae los ritos y las enseñanzas para poder participar de lo divino.
  3. Afirmación de la posibilidad de relación con él, a través del culto, especialmente del sacrificio.
  4. Conciencia de poder participar en ese mundo trascendente tras la muerte.
  5. Distinción entre lo sagrado y lo profano.
    • Lo Sagrado: Es la irrupción del misterio en la vida del hombre. Los lugares, las personas o los tiempos en los que se hace presente son “segregados”, separados del resto.
    • Todo ello provoca en el creyente una actitud religiosa que se expresa con formas peculiares: gestos, palabras, etc.
    • En la relación con el misterio, el ser humano se ve débil, carente y necesitado.
  6. Uso ritual de elementos de la naturaleza (montes, ríos, fuentes, piedras, árboles…) en los que se manifiesta lo sagrado.
  7. Descubrimiento de algunas manifestaciones de Dios o de los dioses, a través de los fenómenos cósmicos, de la propia existencia humana o de los acontecimientos de la historia: las «Hierofanías». En las religiones muy primitivas, estas abarcan toda la vida, incluso la fisiológica, y pueden degenerar en totemismo y/o magia.

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