Grupos ideológicos y apoyos sociales del franquismo en su etapa inicial
Entre el final de la Guerra Civil (1939) y la muerte de Franco (1975), el régimen franquista se fue adaptando a las circunstancias externas políticas y económicas. En sus primeras décadas (1939–1959) el franquismo se movió entre un totalitarismo de inspiración fascista y una autarquía inicial; desde 1959 hasta 1975 se produjo una etapa de apertura y reconocimiento político exterior, y existe una época de desarrollismo en la que la economía y la sociedad experimentaron una transformación radical. El régimen político, sin embargo, se negó a evolucionar hacia la democracia.
1. Creación del Estado franquista
1.1 Fundamentos ideológicos
Desde el principio, los poderes del Estado estaban subordinados a las decisiones de Franco. Hasta su muerte constituyó un Estado de carácter totalitario con un partido único, la FET y de las JONS (después llamado Movimiento Nacional). Se abolieron los antiguos sindicatos y se sustituyeron por sindicatos verticales de inspiración fascista. Hubo exaltación de la figura de Franco como Caudillo y Generalísimo; la violencia, la coacción y el miedo fueron medios para controlar a las masas.
Franco se presentó como católico, monárquico y conservador, sin una ideología plenamente sistematizada. Los fundamentos ideológicos incluyeron el anticomunismo, el antiparlamentarismo y el nacionalcatolicismo tradicionalista. No quiso prescindir de los grupos sociales que le apoyaron en el levantamiento, y trató de equilibrar su participación en el nuevo régimen.
Entre los grupos que apoyaron y colaboraron con el régimen destacan:
- Militares: colaboradores directos de Franco, subordinados mediante ascensos y privilegios.
- Falangistas: inicialmente decisivos, fueron sometidos al régimen tras la muerte de José Antonio y, con el tiempo, relegados en favor de los tecnócratas.
- Católicos: colaboraron con el régimen; en el ámbito educativo y asociativo surgieron espacios de influencia para distintos sectores vinculados a la Iglesia.
- Tecnócratas: profesionales, muchos vinculados al Opus Dei, que ganaron influencia en la gestión económica a partir de finales de los años 50.
- Monárquicos y carlistas: desempeñaron un papel más bien secundario a medida que algunos radicalizaron sus posturas.
1.2 Apoyos sociales
El Ejército y la Iglesia desempeñaron los papeles más destacados y recibieron importantes privilegios. La dictadura restituyó a la oligarquía terrateniente y a las élites financieras —así como a la Iglesia— muchas propiedades y su dominio tradicional; además, otorgó ventajas y privilegios a mandos falangistas y carlistas.
Otros apoyos provinieron de pequeños y medianos propietarios agrarios y de funcionarios beneficiados por depuraciones masivas (maestros, médicos, etc.). La represión, el miedo, la propaganda y el control de la educación facilitaron que una gran parte de la población permaneciera en silencio y aceptara el régimen.
Política económica del franquismo en sus diferentes etapas y la evolución económica del país
Entre el final de la Guerra Civil (1939) y la muerte de Franco (1975), el régimen franquista se fue adaptando a las circunstancias externas políticas y económicas. En sus primeras décadas (1939–1959) el franquismo se movió entre el totalitarismo fascista y la autarquía inicial; desde 1959 hasta 1975 se produjo una etapa de apertura y reconocimiento político exterior, y existe una época de desarrollismo en la que la economía y la sociedad tuvieron una transformación radical. El régimen político se negó a evolucionar hacia la democracia.
1. Etapas y evolución económica
1.1 La autarquía económica (1939–1959)
Tras la Guerra Civil la situación económica era desastrosa. El franquismo optó por la autarquía u autosuficiencia económica, con un importante intervencionismo estatal que intentaba aumentar la producción y controlar el mercado. Sin embargo, ese modelo fracasó y la renta per cápita se estancó. El control de mercados se ejerció mediante racionamiento y limitación de precios, lo que desembocó en corrupción y mercado negro.
En los años 50 se inició una apertura diplomática y se comenzó a abandonar la autarquía. Aumentaron las importaciones por encima de las exportaciones; el déficit exterior y la alta inflación agotaron las reservas de divisas y amenazaron con el endeudamiento exterior.
1.2 Desarrollo económico (1959–1975)
Para corregir esos problemas, los tecnócratas del Opus Dei promovieron un Plan de Estabilización en 1959 para dominar la inflación y abrir definitivamente la economía al exterior. El plan preveía eliminar los excesivos controles estatales sobre la economía y fomentar la iniciativa privada. La devaluación de la peseta tuvo consecuencias traumáticas para amplios sectores.
El periodo de desarrollo (aproximadamente 1964–1973) se basó en una planificación económica indicativa, no planificada a la manera socialista, que permitía la iniciativa privada. Se impulsaron los planes y polos de desarrollo —nuevos focos industriales— para redistribuir la industria por España. A este proceso se le denominó el “milagro económico español”, ya que con él creció la renta nacional, se modernizaron sectores económicos y mejoró la productividad agrícola; además, la coyuntura económica mundial favorable y el aporte de capital extranjero contribuyeron al crecimiento.
Entre los aspectos negativos figuraron los desequilibrios regionales, la intensa emigración interior y exterior, y la dependencia de la balanza de capital y de servicios para compensar el déficit comercial. La crisis del petróleo de 1973 provocó una depresión en la coyuntura internacional: España sufrió nuevos desequilibrios en la balanza de pagos y, con la crisis, muchos emigrantes regresaron a España, provocando un considerable aumento del paro.
Resumen
- El franquismo combinó rasgos totalitarios con políticas económicas cambiantes: autarquía, estabilización y desarrollismo.
- Los principales apoyos sociales fueron el Ejército, la Iglesia, sectores agrarios y ciertas élites financieras y empresariales.
- El periodo 1959–1975 supuso una modernización económica importante, aunque con costes sociales y desequilibrios regionales.
