La Crisis de 1973 y el Ocaso del Franquismo
La crisis final del franquismo comenzó tras el asesinato de Luis Carrero Blanco por la organización terrorista ETA en 1973. Su muerte debilitó profundamente al régimen, ya que era la figura clave designada para asegurar la continuidad de la dictadura tras el fallecimiento de Francisco Franco.
Esta etapa final estuvo marcada por diversas causas de inestabilidad:
- Ámbito político: El nuevo presidente del Gobierno, Carlos Arias Navarro, prometió una serie de reformas bajo el denominado “espíritu del 12 de febrero”, pero finalmente se impuso el continuismo. El sector más inmovilista, conocido como el “búnker” (militares y franquistas de línea dura), frenó cualquier intento de apertura democrática.
- Oposición democrática: La oposición se organizó con mayor eficacia a través de la Junta Democrática y la Plataforma de Convergencia Democrática, lo que derivó en un incremento de huelgas y manifestaciones.
- Represión: El régimen respondió con dureza, aplicando la Ley Antiterrorista de 1975 y ejecutando a miembros de ETA y del FRAP.
Política Exterior y el Conflicto del Sáhara
En el plano internacional, destacó el conflicto del Sáhara Occidental. Aunque España había aceptado la descolonización, Marruecos organizó la Marcha Verde. Mediante los Acuerdos de Madrid, España entregó el territorio a Marruecos y Mauritania sin realizar el referéndum de autodeterminación prometido. Además, tras la caída de las dictaduras en Portugal y Grecia en 1974, España quedó aislada como la última dictadura de Europa occidental.
Crisis Económica y Social
A la inestabilidad política se sumó la grave crisis económica de 1973 (crisis del petróleo). Esto provocó un aumento del paro y la inflación, una caída en el turismo y las exportaciones, y un incremento notable de la conflictividad social.
Finalmente, el franquismo perdió sus dos pilares fundamentales: el orden público y el crecimiento económico. El gobierno fue incapaz de ofrecer soluciones más allá de la represión. El 20 de noviembre de 1975 falleció Francisco Franco, dando inicio al proceso de Transición democrática hacia un sistema constitucional.
La Segunda República Española (1931-1936)
Gobierno Provisional (abril-diciembre 1931)
Tras la proclamación de la II República, se constituyó un gobierno provisional presidido por Niceto Alcalá-Zamora. Se convocaron elecciones a Cortes Constituyentes en junio de 1931, en las que triunfó la coalición de republicanos y socialistas. Aunque las mujeres todavía no tenían derecho al voto, Clara Campoamor y Victoria Kent fueron elegidas como las primeras diputadas. Posteriormente, Manuel Azaña asumió la jefatura del gobierno.
Bienio Reformista (1931-1933)
Bajo el liderazgo de Manuel Azaña, se intentó modernizar el país mediante un ambicioso programa de reformas:
- Reforma agraria: Se aprobó la Ley de Reforma Agraria (1932) para redistribuir tierras a campesinos jornaleros. Su implementación fue lenta y generó tensiones sociales, culminando en sucesos trágicos como los de Casas Viejas (1933).
- Reforma educativa: Se crearon miles de escuelas bajo un modelo de educación pública, laica y gratuita, mejorando las condiciones de los maestros y combatiendo el analfabetismo, lo que generó fricciones con la Iglesia Católica.
- Reforma militar: Se buscó reducir el exceso de oficiales y asegurar la fidelidad al régimen republicano. Se clausuró la Academia Militar de Zaragoza, dirigida por Francisco Franco. Esto provocó el rechazo de un sector del ejército, liderado por José Sanjurjo, quien intentó un golpe de Estado fallido en 1932 (la Sanjurjada).
- Reforma religiosa: Se estableció la separación entre Iglesia y Estado, se aprobó la Ley del Divorcio y se limitó la influencia de las órdenes religiosas en la enseñanza.
- Política autonómica: Se aprobó el Estatuto de Cataluña (1932) y se iniciaron los proyectos de autonomía para el País Vasco y Galicia.
- Reformas sociales: Francisco Largo Caballero impulsó la jornada laboral de 8 horas y diversas medidas de protección para los trabajadores.
Consecuencias de las Reformas
Estas medidas provocaron una fuerte oposición por parte de la Iglesia, el Ejército y los sectores conservadores. Surgieron grupos de derecha como la CEDA y formaciones de corte fascista como Falange Española, evidenciando una sociedad cada vez más polarizada.
La Constitución de 1931: Características Esenciales
Las Cortes elegidas en 1931 redactaron una carta magna de carácter democrático y progresista, fundamentada en la democracia, el regionalismo, el laicismo y la economía social.
- Modelo de Estado: España se definió como una República democrática, laica y unitaria, donde la soberanía residía en el pueblo.
- Sufragio Universal: Se reconoció el derecho al voto para mayores de 23 años, incluyendo por primera vez el voto femenino.
- Derechos y Libertades: Se incluyó una amplia declaración que garantizaba la igualdad ante la ley, la libertad de expresión, reunión y asociación, así como derechos sociales (trabajo, educación y seguros sociales). Se creó el Tribunal de Garantías Constitucionales para su protección.
- Separación de Poderes:
- Cortes unicamerales: Poder legislativo.
- Presidente de la República y Gobierno: Poder ejecutivo.
- Tribunales de justicia: Poder judicial.
- Cuestión Religiosa: Se estableció un Estado laico con libertad de culto, matrimonio civil y divorcio.
- Organización Territorial: Se reconoció el derecho a la autonomía de las regiones y se adoptó la bandera tricolor.
- Economía: Se defendió una “economía social” que permitía la intervención estatal para proteger el interés general.
Conclusión: La Constitución de 1931 representó un avance histórico en derechos, aunque su carácter avanzado generó el rechazo frontal de los sectores más tradicionales de la sociedad española.
Evolución Política y Situación Económica durante la Guerra Civil (1936-1939)
Evolución Política
En la zona republicana, el poder se fragmentó entre partidos políticos y milicias obreras tras el golpe de julio de 1936. Los gobiernos de Francisco Largo Caballero y Juan Negrín intentaron centralizar el mando, pero sufrieron graves enfrentamientos internos entre socialistas, comunistas y anarquistas. Debido al avance de las tropas sublevadas, la capitalidad se trasladó de Madrid a Valencia. Al final del conflicto, el coronel Casado lideró un golpe interno para entregar Madrid a las tropas franquistas.
En el bando sublevado, el Ejército fue el eje vertebrador. Tras la muerte de Sanjurjo, Francisco Franco fue nombrado Jefe del Estado y Generalísimo en octubre de 1936. Franco unificó todas las fuerzas políticas derechistas (Falange y Tradicionalistas) en el Movimiento Nacional mediante el Decreto de Unificación de 1937, concentrando todo el poder en su figura.
Situación Económica
La República poseía las zonas industriales y los núcleos urbanos más poblados, pero carecía de las principales regiones productoras de cereal. Esto derivó en escasez de alimentos y materias primas. Para costear la guerra, el gobierno utilizó las reservas de oro del Banco de España para adquirir armamento, principalmente de la URSS.
El bando nacional controlaba las áreas agrícolas y ganaderas, lo que facilitó su abastecimiento. Contó con el apoyo militar y económico de la Alemania nazi y la Italia fascista, además de créditos de empresas privadas internacionales. La toma del norte industrial en 1937 consolidó su superioridad económica definitiva.
