Historia de España: Del Sexenio Democrático a la Restauración Borbónica


El ocaso del régimen isabelino y el Sexenio Democrático

En el deterioro del régimen isabelino a partir de 1864, la oposición, compuesta por progresistas liderados por Juan Prim, demócratas, republicanos y unionistas, se unió con el objetivo de derrocar a la reina. Este descontento se intensificó debido a la crisis económica que afectó los ámbitos financiero, industrial y de subsistencia, generando una inestabilidad política.

La convergencia de fuerzas políticas en el Pacto de Ostende en 1866 impulsó la Revolución «La Gloriosa», que estalló el 18 de septiembre de 1868. Bajo el liderazgo del almirante Topete, la escuadra en la bahía de Cádiz se levantó, forzando el exilio de la reina. Este evento marcó el inicio del Sexenio Democrático (1868-1875), un periodo de seis años en el que se experimentaron diversas alternativas políticas para democratizar España.

La Constitución de 1869

La Constitución de 1869, durante este Sexenio, se destacó como un hito en la historia constitucional de España. Este texto progresista y liberal proclamó la soberanía nacional, estableció una monarquía parlamentaria y garantizó derechos fundamentales. La forma de Estado generó debates intensos entre monarquía y república, decidiéndose finalmente por una monarquía parlamentaria con una nueva dinastía. Serrano asumió la regencia y Juan Prim fue designado jefe de gobierno. Las elecciones llevaron a la elección de Amadeo I como rey de España.

No obstante, este periodo estuvo marcado por conflictos bélicos y una inestabilidad política persistente, como la Guerra de Cuba (1868-1878) y la tercera guerra carlista (1872-1876). Tras la abdicación de Amadeo de Saboya, las elecciones fueron ganadas por el Partido Federalista, que abogaba por una mayor autonomía regional, desencadenando la insurrección cantonal.

La Restauración Borbónica y el sistema canovista

Con la emisión del Manifiesto de Sandhurst, se inaugura la era de la «Restauración» en España. Aunque Antonio Cánovas del Castillo, arquitecto principal de este periodo, planeaba un retorno gradual del legítimo heredero, Alfonso XII, los acontecimientos tomaron un rumbo inesperado con el pronunciamiento de Martínez Campos en Sagunto el 29 de diciembre de 1874. Este pronunciamiento llevó a la formación de un gobierno provisional liderado por Cánovas, quien facilitó el regreso de Alfonso XII en enero de 1875.

El sistema político de Cánovas

La Restauración monárquica fue impulsada por políticos conservadores, empresarios y militares de alto rango. Cánovas, inspirado en el modelo británico, buscaba construir un sistema político estable fundamentado en tres elementos clave:

  • El Rey y las Cortes: Instituciones fundamentales del Estado.
  • Bipartidismo: Alternancia en el poder entre el Partido Liberal Conservador y el Partido Liberal-Fusionista.
  • Constitución de 1876: Marco jurídico que mantenía el sufragio censitario masculino y centralizaba el control administrativo.

No obstante, el mecanismo electoral se vio afectado por el «caciquismo», con prácticas fraudulentas que socavaron la autenticidad democrática y provocaron un profundo desencanto social.

Nacionalismos periféricos: Cataluña y el País Vasco

En el siglo XIX, frente a la centralización de la Restauración, surgieron movimientos regionalistas en Cataluña y el País Vasco. Líderes como Prat de la Riba y Sabino Arana fundaron partidos políticos para representar estas aspiraciones, dando origen a la Unión Catalanista y al Partido Nacionalista Vasco (PNV).

  • Catalanismo: Inicialmente no independentista, enfocado en la unidad cultural y la autonomía.
  • Nacionalismo vasco: Abogaba desde el principio por la independencia y una identidad política propia.

El auge del movimiento obrero

El movimiento obrero en España surgió durante «La Gloriosa» en 1868, marcando una etapa donde los trabajadores tomaron conciencia de su identidad de clase. Este periodo se caracterizó por la Revolución Industrial y un ambiente social tenso debido a las precarias condiciones laborales.

Corrientes ideológicas

  • Anarquismo: Experimentó un auge en 1881 tras la Ley de Asociaciones. Evolucionó hacia el anarcosindicalismo con la creación de la CNT, apostando por la acción directa.
  • Socialismo: Encabezado por el PSOE, fundado por Pablo Iglesias en 1879, y la UGT. Se centraba en la lucha política, las huelgas y la participación en reformas legislativas.

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