Inmunidad específica
La inmunidad específica se adquiere tras un primer contacto con el microorganismo, una vez que este ha logrado superar las barreras previas. En este proceso, las células del sistema inmunitario reconocen moléculas específicas del patógeno llamadas antígenos.
A diferencia de la inmunidad innata, esta se caracteriza por:
- Especificidad: Los linfocitos reconocen moléculas determinadas (antígenos) y fabrican anticuerpos capaces de unirse a un antígeno concreto.
- Memoria: Tras el primer contacto, el sistema inmunitario “recuerda” el antígeno, permitiendo que ante una segunda infección la respuesta sea más rápida, potente y eficaz.
- Selección clonal: Existen millones de clones de linfocitos preformados, cada uno con un receptor específico para un antígeno concreto.
- Tolerancia inmunológica (autotolerancia): Capacidad de diferenciar los componentes propios de los extraños. El fallo en este mecanismo origina enfermedades autoinmunes y es clave en el rechazo a trasplantes.
Defensas específicas: Componentes principales
1. El sistema inmune
Está formado por un conjunto de órganos encargados de la formación, maduración y acumulación de las células de defensa. Es un sistema difuso que incluye células y moléculas distribuidas por todo el cuerpo.
- Sistema linfático: Contribuye activamente a formar y activar las células inmunitarias.
- Órganos linfoides primarios: Médula ósea roja (donde se originan todas las células sanguíneas y maduran los linfocitos B) y el timo (donde maduran los linfocitos T).
- Órganos linfoides secundarios: Incluyen ganglios linfáticos, bazo, amígdalas, apéndice, placas de Peyer y adenoides. Funcionan como reserva y lugar de activación de linfocitos.
2. Linfocitos y células relacionadas
Células NK
Aunque a veces se denominan linfocitos NK, pertenecen a la inmunidad innata. Se diferencian de los linfocitos T inmaduros. Poseen actividad citotóxica y eliminan células infectadas por virus o cancerosas mediante la liberación de perforinas.
Linfocitos B
Responsables de la respuesta inmune humoral. Reconocen antígenos mediante receptores de membrana y producen anticuerpos. Su activación requiere la colaboración de los linfocitos Th, diferenciándose en:
- Células plasmáticas: Linfocitos B activos que sintetizan y segregan grandes cantidades de anticuerpos.
- Células de memoria: Permiten una respuesta rápida ante futuras infecciones.
Linfocitos T
Maduran en el timo y dirigen la respuesta inmune celular:
- Citotóxicos (Tc o T8): Destruyen células propias infectadas o cancerosas mediante perforinas.
- Colaboradores (Th): Coordinan la respuesta inmunitaria, activando linfocitos B, macrófagos y linfocitos Tc mediante interleucinas. Son el objetivo principal del VIH.
- Reguladores: Atenúan la respuesta inmune cuando ya no es necesaria.
Antígenos y Anticuerpos
Antígenos
Moléculas (proteínas o monosacáridos) reconocidas como extrañas. Poseen regiones específicas llamadas epítopos. Los haptenos son moléculas pequeñas que solo provocan respuesta inmune si se unen a proteínas transportadoras.
Anticuerpos (Inmunoglobulinas)
Glucoproteínas en forma de Y fabricadas por células plasmáticas. Se unen al antígeno mediante el parátopo. Existen cinco tipos: IgG, IgA, IgM, IgD e IgE.
Complejo Mayor de Histocompatibilidad (CMH o MHC)
Conjunto de proteínas de membrana que actúan como el «carnet de identidad» celular. Existen dos tipos principales:
- MHC-I: Presente en la mayoría de células. Los linfocitos Tc reconocen fragmentos de antígenos unidos a estas proteínas en células infectadas.
- MHC-II: Presente en células presentadoras de antígenos. Los linfocitos Th reconocen fragmentos de antígenos unidos a estas proteínas.
