Karl Marx: Alienación e Ideología
La concepción marxista del ser humano puede encontrarse en sus primeros escritos y se concreta en que al hombre debe primar la actividad; defiende que no existe una esencia del ser humano, sino que el hombre es trabajo y actividad.
Marx retoma también la alienación, heredada de Hegel y Feuerbach, definida como: «proceso o situación social por la cual el hombre se convierte en algo distinto, ajeno o extraño a lo que debería ser».
Marx entiende que esta alienación se da en el trabajo: aquello que debe realizar el hombre es lo que le termina cosificando, lo que lo convierte en algo inhumano. En la medida en que el trabajo no humanice al ser humano, será un trabajo alienante.
Sin embargo, no hay una única alienación en el ser humano; esta se produce en todas las facetas de la vida. La alienación económica da como resultado la alienación socio-política, que a su vez conlleva una ideología, que simplemente es la expresión de dos nuevas alienaciones: la filosófica y la religiosa.
La religión como opio del pueblo
En la religión, el creyente adormece sus desgracias, ya que sus ilusorias promesas evitan cambiar las condiciones reales de la miseria. Por tanto, su defecto es impedir que el ser humano cambie las condiciones que lo hacen infeliz por la supuesta felicidad en el venidero.
Marx lo denomina «el opio del pueblo», ya que se trata de un efecto sedante respecto al sufrimiento que produce la miseria causada por la explotación económica.
Para Marx, las ideas son el reflejo producido en la mente por la situación material concreta, y su función esencial es justificar los intereses de la clase dominante que la mantiene y se beneficia de ella. Lo mismo ocurre con la filosofía y con toda estructura que produce una «superestructura» (política, Estado, religión, justicia, filosofía).
La superestructura es, pues, el montaje jurídico-religioso-ideológico que justifica determinada estructura económica. Por tanto, no son las ideologías las que producen una correcta organización política y socioeconómica, sino que es esta la que produce aquellas.
Materialismo Histórico y Comunismo
El nombre universalmente aceptado es «materialismo histórico». Surge de la noción marxista de la relación del hombre con la naturaleza: el hombre, para satisfacer sus necesidades, entra en una relación dialéctica con ella, cuya expresión es el trabajo.
Para Marx, el sentido de la historia es el progreso de la humanidad, y es posible distinguir varias épocas:
- Sociedad tribal
- Sociedad asiática
- Sociedad antigua o clásica
- Sociedad feudal
- Sociedad capitalista
La esclavización en la sociedad capitalista se debe a un tipo particular de explotación del hombre por el hombre, que consiste en la retribución imperfecta del esfuerzo humano a cambio de salario, combinado con la posesión privada de los bienes de producción.
Si el trabajo humano se puede comprar y vender, es una mercancía; y, por otra parte, al ser inseparable del hombre, este mismo se habrá convertido en mercancía. Es decir, su naturaleza habrá sido alienada a través de la explotación que produce la plusvalía.
Esto lleva a la división entre un pequeño grupo de capitalistas, la burguesía, y un estado de asalariados, el proletariado. La burguesía ha impuesto al mundo su forma de vida. El proletariado, por su parte, impondrá un orden sin clases. La ascensión final del proletariado será de forma revolucionaria, es decir, dialéctica.
Para que tenga lugar, será necesaria la toma general de conciencia del proletariado, organizada por los comunistas, la vanguardia del proletariado. Esta élite debería derrocar el poder establecido, dando un golpe de Estado e instaurando una dictadura del proletariado. En ese momento, se acabará con la alienación y será posible la realización plena del ser humano mediante la desaparición de la propiedad privada.
Los totalitarismos: Hannah Arendt
Hannah Arendt es una de las pensadoras más destacadas del siglo XX. Discípula de Heidegger, realizó importantes contribuciones a la filosofía política.
Los orígenes del totalitarismo, publicado en EE. UU., critica los regímenes políticos totalitarios en el contexto de la Guerra Fría. Su trabajo es un profundo estudio fenomenológico sobre la esencia del totalitarismo, considerándolo una experiencia histórica novedosa.
El hombre-masa y la política
¿Cómo afecta esto al ser humano? Para Arendt, da lugar a la experiencia del hombre-masa, que renuncia y entrega su poder al falso poder ejercido por el dictador totalitario. En el totalitarismo, la política invade todas las dimensiones de la vida y los individuos quedan vacíos. Para ella, el ser humano es persona y solo puede encontrar su plenitud libre con las demás personas.
¿Por qué surgen los totalitarismos? Según Arendt, las deficiencias de los sistemas democráticos generan un descontento que deriva en sociedades consumistas. Estos regímenes se basan en una ideología que subordina completamente al individuo al destino de la colectividad.
En conclusión, el progreso moral del hombre exige su participación política. Solo si los hombres y mujeres participan simultáneamente de lo público, pueden sentirse dueños de su destino histórico, dejando de percibir el poder político como una fuerza coercitiva.
Nietzsche: Crítica a la cultura occidental
Nietzsche entiende por cultura occidental aquella desarrollada sobre los cimientos de la cultura griega, en concreto sobre el racionalismo y el intelectualismo moral de Sócrates y Platón, y las religiones judeocristianas.
Sócrates fue el primero que cometió un grave error al renunciar voluntariamente a la vida; además, se le atribuye la invención de la ética como moral racional de pretensión universal. Esto se consolida con Platón, quien divide el mundo en dos, falseando la vida. La filosofía platónica deriva en un rechazo al cambio y en una momificación de la vida.
Posteriormente, la moral judeocristiana niega la vida; esta moral nace del resentimiento, es «contranaturaleza» y va contra los instintos vitales. Esta es la crítica más profunda de Nietzsche a los valores morales tradicionales.
La muerte de Dios y el lenguaje
Dios es para Nietzsche el gran obstáculo. Su crítica también ataca a la Ilustración, el idealismo y las ciencias positivas. Dios agoniza desde el Renacimiento, pero la Ilustración, aunque ataca los dogmas de la Iglesia, deja intacto el dualismo cristiano sustituyendo a Dios por la razón.
Respecto a la ciencia, no la ataca en sí, pero sí a la metodología mecanicista de la época y su obsesión por reducir los fenómenos a lo cuantificable. Los errores de la razón tienen su origen en el lenguaje, que interpreta conceptos como si fueran entidades reales, sacrificando las particularidades.
En conclusión, la crítica a la cultura no es el principal objetivo de Nietzsche, sino la creación de nuevos valores a partir de nuevos principios. De esto se encargará el superhombre.
