La Estética y el Lenguaje Poético de Antonio Machado: Símbolos, Filosofía y Recursos Expresivos


Lenguaje Poético de Antonio Machado

En el «Retrato» de Campos de Castilla, Machado se declaraba enemigo de la **artificiosidad** de la nueva poesía. Se preguntaba si era clásico o romántico para responder «no sé», expresando que aspiraba a una poesía de **fuerza**, no de exquisiteces. En cuanto a las características concretas de su lenguaje poético, destaca su gusto por la **sencillez**, la **naturalidad**, la **expresión directa** y no alambicada, observándose una clara voluntad **antirretórica**. En el exordio de su proyecto de discurso de ingreso en la Academia, afirmaba:

Poesía y Filosofía

Machado siempre vio una estrecha relación entre lo **poético** y lo **filosófico**. Los poetas podían aprender de los filósofos el arte de las grandes **metáforas**. El pensamiento del poeta se da entre **intuiciones**, no entre conceptos. Lo que Machado pretende intemporalizar es su **tiempo vital**. En poesía, lo intemporal se logra acentuando y reforzando los elementos temporales del poema.

La naturaleza de la lírica se sustenta en la expresión de lo **temporal psíquico**, de lo **subjetivo individual**. En el sentimiento siempre hay una colaboración del *tú*, de otros sujetos. «Mi sentimiento es nuestro, en mi sentimiento vibran otros sentires». El poeta, al adentrarse en las honduras de su alma, «vislumbra los **universales del sentimiento**».

El Símbolo en la Poesía Machadiana

Machado es uno de los primeros poetas en introducir el empleo del **símbolo** en la lírica española moderna. Sus símbolos pueden tener un solo significado (monosémicos), como:

  • La vida como **viaje** hacia la muerte.
  • El **camino** como símbolo del vivir, que tiene vigencia en toda su obra.
  • Las **galerías**: esos laberintos interiores de su alma y de su mente, en los que le cuesta encontrarse a sí mismo.

Pero, por lo general, en su poesía predomina el **símbolo disémico**, que tiene dos significaciones: la lógica y la irracional. En los versos de Machado, las palabras actúan como conjunto de asociaciones que contribuyen a crear un clima emocional. Podemos percibir a la vez una impresión de realidad; pero, al mismo tiempo, el tema poético es el símbolo de una diferente realidad afectiva: un **estado de ánimo**.

La función del tema aparente es allí secundaria, sirve de medio o mero soporte de las emociones, las cuales protagonizan, de forma racionalmente imperceptible, la obra. La obra de Machado significa un primer paso hacia el **destronamiento del tema y del concepto** en la poesía. El conjunto de los símbolos constituye un cosmos.

Su poesía es **enigmática**, especialmente en la época intimista inicial y en la metafórica de su edad madura. En ambas es donde más constantemente se ofrecen los símbolos, escasos en Campos de Castilla y en su poesía política. Su lírica se centró primero en el misterio interior: «el alma del poeta / se orienta hacia el misterio».

De la introspección inicial pasa a la crítica reformista de Campos de Castilla, que cobra gran importancia entre 1913-1925 y reaparece durante la Guerra Civil. Sin embargo, muchas fórmulas expresivas de Soledades (1903) y de Soledades y galerías (1907) llegan hasta las Canciones a Guiomar y a la Muerte de Abel Martín, fundamentalmente los símbolos. Su lenguaje de símbolos poéticos es, así, **polisémico**. Machado se sirve de imágenes y metáforas para suplir la falta de nombres propios y de conceptos únicos que requiere la expresión de lo intuitivo. No le interesan las imágenes que expresan conceptos, sino las que expresan **intuiciones** y cuyo valor es **emotivo**.

Otros Recursos Expresivos y Poéticos

El Léxico

Machado tiene, evidentemente, un vocabulario predilecto. Puede agruparse en torno a algunos temas, sentimientos y percepciones:

  • El sentimiento de la **vejez**, de la melancolía, de la muerte; la intuición aguda, y jamás desmentida, de que todo se rompe, todo se marchita y todo se destruye, incitan a la repetición incesante.
  • Pero el universo poético de Machado no se reduce a estos tonos de desesperación. Hay en él una sensibilidad muy viva para la **luz del día** en sus distintas tonalidades y momentos. Machado es simultáneamente el poeta de la sombra y el poeta de la luz.
  • Además, los colores son en extremo diversos y matizados, como en la paleta de un pintor, incluyendo colores resplandecientes y chillones: el oro, la púrpura, el fuego, alejándose totalmente del estilo de la escuela parnasiana y modernista.
  • Esta agudeza con que el poeta percibe el fluir del tiempo, esta inquietud radical, no son ajenas, sin duda, a la manera de percibir Machado el mundo: entre **el ensueño y la realidad**.
  • Toda una parte de la atención de Machado se dirige al alma, a **lo sobrenatural**, atraída por un mundo espiritual maravilloso o fantástico. Todo un léxico obsesivo, y nunca totalmente abandonado, da cuenta de esto; tres palabras, sobre todo, son reveladoras.

Figuras Retóricas y Estilísticas

  • Frecuente **humanización (personificación)** de las cosas, en su deseo de comunión con lo que le rodea: el agua clara que reía, la fuente cantaba; o en su visión hermanada de los paisajes, las gentes y la historia.
  • Uso también frecuente de la **interrogación retórica**, relacionada con diversos aspectos: existenciales, satíricos o como reflejo de sentimientos de añoranza.
  • Algunos **procedimientos estilísticos**, a los que el poeta recurre con frecuencia, atestiguan el mismo deseo de encantar a su lector, o bien de sorprenderlo, intrigarlo o fascinarlo. Machado emplea generalmente con mesura, sin abuso, procedimientos estilísticos o retóricos que libran a sus poemas de toda impresión de monotonía.

La Métrica

La **métrica** merece también una atención especial en la caracterización del lenguaje poético de Machado: variedad extraordinaria de metros y estrofas y, al mismo tiempo, natural y espontánea; armonía intensa de los poemas, acentuada a veces por rimas internas; armonías vocálicas; mezcla, muy sorprendente, de **tradición y modernidad**, de ecos clásicos y populares.

Conclusión

En definitiva, una conclusión parece imponerse: la de la **complejidad**, **diversidad** y **originalidad profunda**, y frecuentemente mal percibida, del lenguaje poético de Antonio Machado, donde confluyen a la vez diversas corrientes estéticas y emociones o intuiciones agudas que expresan una experiencia vital llevada hasta la pasión.

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