Los Reyes Católicos: Unión Dinástica e Instituciones de Gobierno. La Guerra de Granada
La unión dinástica de Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón (1469) no significó la fusión de sus reinos, sino la unión de dos coronas independientes, cada una con sus propias leyes e instituciones. Tras la Guerra Civil Castellana y la victoria en Toro (1476), Isabel fue reconocida como reina de Castilla, mientras Fernando heredó Aragón en 1479, consolidándose así la alianza. Los Reyes Católicos reforzaron la monarquía y sentaron las bases del Estado moderno.
Instituciones de Gobierno y Administración
- En Castilla: Impulsaron instituciones como el Consejo Real, la Real Audiencia y la Real Hacienda, reorganizada en las Cortes de Toledo (1480). El poder local quedó bajo la vigilancia de los corregidores y la Santa Hermandad garantizó la seguridad. La corte fue itinerante.
- En Aragón: Se mantuvo el sistema pactista, con sus fueros, Cortes, Generalitat y la figura del Justicia Mayor; allí la autoridad real se ejercía en gran medida a través de virreyes.
- Instituciones Comunes: Destacan la Inquisición, con competencias en todos los reinos, y el Patronato Regio, que otorgaba a los monarcas influencia sobre la Iglesia.
Política Territorial y la Guerra de Granada
En política territorial, completaron la unidad peninsular con la anexión de Granada, Navarra y Canarias. La Guerra de Granada (1481-1492), concebida como cruzada, culminó con la rendición de Boabdil y la firma de las Capitulaciones (1492), que inicialmente garantizaban el respeto a bienes y creencias musulmanas. Esta victoria cerraba la Reconquista y consolidaba la imagen de los Reyes Católicos como monarcas cristianos, título confirmado por el papa Alejandro VI en 1496.
Exploración, Conquista y Colonización de América (desde 1492 y durante el Siglo XVI)
En 1492, Cristóbal Colón, respaldado por los Reyes Católicos, partió en busca de una ruta occidental hacia las Indias, tras obtener las Capitulaciones de Santa Fe, que le otorgaban títulos de Almirante, Gobernador y el 10% de las ganancias. La expedición salió de Palos de la Frontera con las naves Santa María, Pinta y Niña, y llegó a la isla Guanahaní (San Salvador) el 12 de octubre.
Expansión y Tratados
Este descubrimiento provocó el Tratado de Tordesillas (1494), que definió las zonas de influencia de Castilla y Portugal, y el comercio europeo se desplazó del Mediterráneo al Atlántico. Tras las primeras expediciones antillanas, se inició la conquista continental: Núñez de Balboa descubrió el Pacífico (1513), Hernán Cortés conquistó el Imperio Azteca con ayuda de indígenas aliados y Pizarro sometió el Imperio Inca, fundando Lima. Posteriormente se conquistaron otras regiones como Chile, Florida y el interior de Argentina.
Organización y Consecuencias de la Colonización
La colonización se organizó mediante el Patronato Real, la encomienda y la mita, que obligaban a evangelizar y explotar a los indígenas, provocando abusos denunciados por religiosos como Bartolomé de las Casas. Las Leyes de Burgos (1512) y Leyes Nuevas (1542) intentaron proteger a los indígenas. América proporcionó metales preciosos, productos agrícolas y riquezas que financiaron la Corona, aunque la economía española apenas desarrolló su industria. La población indígena sufrió enfermedades y sometimiento, dando lugar a un mestizaje y a una colonización cultural y religiosa profunda.
Los Austrias del Siglo XVI: Política Interior y Exterior
La incapacidad de Juana llevó a su hijo Carlos I (1516–1556) a heredar un vasto imperio europeo y americano. Su llegada provocó las revueltas de los Comuneros (Castilla) y Germanías (Valencia) (1520–1523) por su política fiscal y el uso de consejeros extranjeros. Sofocadas las rebeliones, convirtió a Castilla en base del Imperio, inspirado en la Idea Imperial de una monarquía cristiana universal.
Conflictos de Carlos I y Felipe II
- Política Exterior de Carlos I: Combatió al turco (asedio de Viena, 1529), a los protestantes (Reforma de Lutero, 1517) y a Francia (victoria de Pavía, 1525). La Liga de Cognac provocó el Saqueo de Roma (1527) y la Paz de Augsburgo (1555) otorgó libertad religiosa a los príncipes alemanes.
- El Reinado de Felipe II (1556–1598): Educado en Castilla, fijó la Corte en Madrid y construyó El Escorial. Su gobierno autoritario afrontó la rebelión de los moriscos (1568) y las Alteraciones de Aragón (1591). En política exterior, venció en San Quintín (1557) y Lepanto (1571), pero fracasó con la Armada Invencible (1588). Logró la anexión de Portugal (1580), aunque su política imperial generó una profunda crisis financiera.
Los Austrias del Siglo XVII: Política Interior y Exterior
Durante el siglo XVII, la monarquía española se apoyó en la figura del valido, consejero que asumía la gestión del Estado ante la inactividad del rey.
Felipe III y Felipe IV
Bajo Felipe III (1598–1621), el Duque de Lerma dirigió la política exterior buscando la paz internacional (Tregua de los Doce Años con Holanda, acuerdos con Inglaterra y Francia) y promovió la expulsión de los moriscos (1609), lo que debilitó la economía. Con Felipe IV (1621–1665), el Conde-Duque de Olivares intentó centralizar el poder mediante la Unión de Armas, proyecto que provocó rebeliones internas, destacando la de Cataluña (1640) liderada por Pau Claris y la independencia de Portugal (1668).
Decadencia y Fin de la Dinastía
España sufrió derrotas militares en la Guerra de los Treinta Años, como Rocroi (1643), y perdió territorios con la Paz de Westfalia (1648) y la Paz de los Pirineos (1659). El reinado de Carlos II (1665–1700) reflejó la crisis final de los Austrias, con conflictos internos como los Barretines, la Segunda Germanía y el Motín de los Gatos. Su muerte sin descendencia provocó la Guerra de Sucesión (1701–1713), que puso fin a la dinastía.
Sociedad, Economía y Cultura de los Siglos XVI y XVII
Durante el siglo XVI, la riqueza llegada de América generó una aparente prosperidad que no benefició al desarrollo interno, ya que se destinó al gasto militar y al lujo cortesano. La dependencia de la plata americana provocó una fuerte inflación (revolución de los precios) y sucesivas bancarrotas.
Crisis Demográfica y Económica
La expulsión de los moriscos (1609–1613) y las epidemias redujeron la población, provocando falta de mano de obra y caída de la agricultura. El monopolio comercial americano disminuyó ante el contrabando inglés y holandés. La sociedad se polarizó: la nobleza y el clero vivían de rentas, mientras que la burguesía despreciaba el trabajo manual, extendiendo la mendicidad y el bandolerismo. Los arbitristas denunciaron esta pérdida de valores laborales y propusieron reformas.
El Siglo de Oro
Paradójicamente, en este contexto de decadencia surgió el Siglo de Oro, con un brillante florecimiento cultural en la literatura (Cervantes, Lope de Vega, Quevedo, Calderón) y en las artes (Velázquez, Murillo, Zurbarán), que reflejaron la crisis del imperio y la grandeza espiritual de España.
La Guerra de Sucesión, la Paz de Utrecht y los Pactos de Familia
La muerte de Carlos II (1700) originó la Guerra de Sucesión Española (1701–1713). En su testamento designó heredero a Felipe de Anjou (Felipe V), nieto de Luis XIV de Francia. Frente a él, el Archiduque Carlos de Habsburgo fue apoyado por Inglaterra, Holanda y Austria. Castilla respaldó a Felipe (modelo centralista) y la Corona de Aragón al archiduque (modelo foralista).
El Tratado de Utrecht y el Nuevo Orden
El conflicto terminó con la Paz de Utrecht (1713). España perdió sus posesiones en Flandes e Italia, e Inglaterra obtuvo Gibraltar, Menorca, el Navío de Permiso y el Asiento de Negros. Tras esto, se firmaron los Pactos de Familia con Francia:
- Primer y Segundo Pacto: Firmados por Felipe V, permitieron recuperar territorios en Italia (Nápoles y Sicilia).
- Tercer Pacto: Firmado por Carlos III, implicó a España en la Guerra de los Siete Años y en la Guerra de Independencia Americana, con resultados diversos para la corona.
