La Revelación de Dios: ¿Qué nos ha comunicado el Creador?
El Conocimiento de Dios y el Amor
Para poder conocer a Dios mejor y, al comprender su grandeza, bondad y amor, amarlo con mayor felicidad, es fundamental entender su Revelación. Sucede así en las relaciones humanas: cuanto más convives con una persona, más la conoces y solo así crece una amistad real. No se puede amar lo que no se conoce.
La Identidad Humana según Dios
Solo Dios, nuestro Creador, sabe con profundidad quién es el hombre y para qué existe. El inventor de una máquina es quien mejor sabe para qué sirve y cómo funciona. Así, Dios nos ha revelado lo que el ser humano es: nos ha creado por amor, para darnos su vida y hacernos hijos suyos.
¿Cómo se ha revelado Dios?
Dios se nos ha comunicado igual que los hombres nos comunicamos entre nosotros: con obras y con palabras. La Revelación no fue un evento único; no nos lo ha dicho todo de golpe, sino que ha sido progresiva, desarrollada en diversas etapas.
El Origen del Mal: Pecado Original y Plan de Salvación
El Primer Pecado y sus Consecuencias
Dios creó a los primeros hombres y les ofreció su amistad. Sin embargo, Adán y Eva, tentados por el demonio, desconfiaron del amor de Dios y le desobedecieron. Entonces, el pecado entró en el mundo.
La Respuesta Divina: El Pueblo de Israel
Frente al pecado del hombre, Dios decide establecer un plan de salvación. Para ello, elige a un hombre, a Abraham, para que forme un pueblo: el pueblo de Israel.
La Prueba de Fe de Abraham
Dios le pidió a Abraham que saliera de Ur de Caldea, su ciudad natal, y que se encaminara hacia la tierra de Canaán. Dios le prometió que sería padre de un gran pueblo.
- La Prueba: Dios quiso poner a prueba la fe de Abraham y le pidió que sacrificara a su hijo, Isaac.
- La Obediencia: Abraham se dispuso a obedecer el mandato de Dios, pero un ángel le impidió matar a Isaac.
Así, Abraham se convirtió en padre de los creyentes: él es un modelo de fe, de obediencia y de confianza en Dios.
La Historia de José y la Liberación de Egipto
La Historia de José
Jacob tuvo doce hijos. Uno de ellos, José, fue vendido por sus hermanos a unos mercaderes, quienes lo llevaron a Egipto como esclavo. José poseía el don de interpretar los sueños, lo que le permitió ganarse la confianza del faraón.
Cuando, años después, hubo hambre y escasez en Canaán, Jacob y sus hijos acudieron a Egipto. José los perdonó, les dio alimentos e hizo que se instalaran en Egipto con sus familias y rebaños. Inicialmente, los israelitas gozaron de una situación favorable y se convirtieron en un pueblo numeroso. No obstante, al cabo de unos años, fueron esclavizados por los faraones. En esta penosa situación vivieron cerca de cuatrocientos años.
La Liberación de la Esclavitud
Dios eligió a Moisés para salvar a su pueblo de la esclavitud de Egipto. Le dio la misión de conducir a los israelitas hacia la tierra prometida.
Moisés se presentó ante el faraón, pero como este no quería dejar marchar al pueblo, Dios envió diez plagas que consiguieron que el faraón accediera a su petición.
Los Diez Mandamientos Explicados
Estos diez preceptos constituyen la Ley fundamental dada por Dios para vivir en rectitud y amor.
Mandamientos sobre el Amor a Dios
- Amarás a Dios sobre todas las cosas: Dios es el mismo Amor. Las demás cosas o personas pueden faltarnos, fallarnos o acabarse, pero el Amor de Dios nunca se acabará. Él no puede ni quiere fallarnos.
- No tomarás el nombre de Dios en vano: No es lícito atentar contra su nombre usándolo de manera despectiva o banal.
- Santificarás las fiestas: El cristiano debe acudir a la «cita» semanal con Dios, que está presente en la Eucaristía todos los domingos, donde celebramos el sacrificio de Cristo en la cruz por nuestra salvación.
Mandamientos sobre el Amor al Prójimo
- Honrarás a tu padre y a tu madre: Nuestros padres se merecen por parte nuestra respeto y obediencia porque ellos son quienes nos han traído al mundo, quienes nos cuidan y nos quieren a pesar de nuestros errores.
- No matarás: La vida es un don que hemos recibido; por lo tanto, no somos dueños de ella. No tenemos derecho ni a darla ni a quitarla.
- No cometerás actos impuros: Nuestro cuerpo es un templo sagrado donde Dios habita, por lo tanto, debemos cuidarlo como Dios quiere. El uso del cuerpo de manera impura provoca en nuestro interior suciedad y vacío.
- No robarás: No es lícito coger lo que no es nuestro. La Iglesia pone de relieve en este sentido la recta gestión económica; el derecho y el deber del trabajo humano y la justicia y la solidaridad entre las naciones y el amor a los pobres.
- No dirás falsos testimonios ni mentirás: Este mandamiento nos enseña que la mentira nos destruye, pues tras ella escondemos nuestras vergüenzas y nuestros miedos. El Señor, que es la Verdad, nos conoce y nos ama tal y como somos.
- No consentirás pensamientos ni deseos impuros: La dignidad de la persona es sagrada, pues hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios.
- No codiciarás los bienes ajenos: Esto implica dar gracias a Dios por todo lo que tenemos y no desear de manera avariciosa lo que poseen los demás.
Resumen de la Ley
Estos 10 mandamientos se resumen en 2 principios fundamentales: amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo.
