Evolución Histórica de las Formas Políticas: Imperio, Estado y Nación


Olas de Creación de Estados y Transformación Política

La historia política moderna se ha caracterizado por distintas olas de fragmentación y surgimiento de nuevas entidades estatales, a menudo ligadas a la caída de estructuras imperiales previas. El politólogo Ferran Colomer distingue cuatro grandes periodos:

Primera Ola (1815–1910): La Emancipación Americana

  • Se produjo la disolución del Imperio Español en América.
  • Cuatro grandes virreinatos se fragmentaron en quince repúblicas latinoamericanas.
  • Estos nuevos estados nacieron débiles, con ejércitos inefectivos y administraciones frágiles, ya que copiaron el modelo europeo sin poseer las condiciones históricas que lo hicieron viable en Europa.

Segunda Ola (1913–1944): El Principio de Nacionalidades

  • Tras la Primera Guerra Mundial, cayeron tres grandes imperios: el Austrohúngaro, el Otomano y el Ruso.
  • El presidente Wilson impulsó el principio de las nacionalidades: cada pueblo tiene derecho a su propio estado.
  • Nacieron unos diez nuevos estados europeos, muchos de ellos inestables, que fueron absorbidos temporalmente por la Alemania nazi y posteriormente quedaron bajo control soviético.

Tercera Ola (1945–1986): La Descolonización

  • Los imperios europeos (británico, francés, belga, holandés, portugués) se desmantelaron.
  • Surgieron más de setenta nuevos estados, especialmente en África y Oriente Próximo.
  • Un problema persistente es que muchas fronteras fueron trazadas artificialmente por los colonizadores, sin respetar las divisiones étnicas, culturales o lingüísticas reales. Esto explica gran parte de los conflictos africanos actuales.
  • Proyectos de unidad regional como el panafricanismo o la Liga Árabe fracasaron.

Cuarta Ola (desde 1991): El Fin de la Guerra Fría

  • La caída del Muro de Berlín y la disolución de la URSS y Yugoslavia generaron unos veinte nuevos estados en Europa del Este y Asia Central.
  • Algunos se integraron en la Unión Europea (Estonia, Letonia, Lituania).
  • Otros quedaron aislados con regímenes autoritarios (Bielorrusia, algunos países centroasiáticos).
  • El caso de Ucrania es paradigmático: quedó atrapada entre la órbita europea y la rusa.

Distinción de Formas Históricas de Organización Política

Colomer distingue tres grandes formas históricas de organización política: el imperio, el estado soberano y la nación. Cada una se diferencia de las demás en función de su tamaño, su relación con la diversidad interna y su forma de organizar el poder.

El Imperio

El imperio es la forma política más amplia y antigua de la historia. Se caracteriza por:

  • Gran tamaño, abarcando múltiples territorios y poblaciones bajo un mismo sistema político.
  • Fronteras difusas que se expanden o contraen según su capacidad de poder.
  • Aceptación de la diversidad interna: pueden coexistir distintas lenguas, religiones, culturas y leyes locales sin que el poder central las suprima.
  • Organización del poder multinivel, compartiéndose entre niveles local, regional e imperial, sin autoridad absoluta para ninguno.

Es importante subrayar que Colomer usa el término «imperio» como categoría técnica, no como sinónimo de tiranía: puede haber imperios autoritarios, pero también democráticos (ej. la Unión Europea o Estados Unidos). Los imperios actuales más importantes son precisamente EE.UU., China, la UE, Japón y Rusia, que concentran el 80% de la producción económica mundial.

El Estado Soberano

El estado soberano es la forma política dominante desde el siglo XVII, cuando el Tratado de Westfalia de 1648 estableció un nuevo orden internacional basado en la soberanía territorial.

Características Clave:

  1. Fronteras fijas y claramente definidas.
  2. Soberanía: autoridad suprema sobre su territorio sin reconocer ningún poder superior.
  3. Homogeneización activa: a diferencia del imperio, el estado combate la diversidad mediante la imposición de una lengua oficial, un sistema educativo único, una moneda común y una administración uniforme. Este proceso fue históricamente largo, costoso y frecuentemente violento.

Colomer distingue entre estados consolidados (como los miembros de la OCDE) y estados frágiles o fallidos (como Somalia), que existen formalmente pero sin control real del territorio ni capacidad de proveer servicios básicos. La creación de estados se produjo en las cuatro grandes olas históricas vinculadas a la caída de imperios previos.

La Nación

La nación es la forma política más pequeña. Se caracteriza por:

  • Tamaño reducido.
  • Alta homogeneidad interna: sus ciudadanos comparten lengua, cultura, etnia o religión.

Esta homogeneidad la hace naturalmente compatible con la democracia, pues es más fácil alcanzar consensos. Colomer señala que hoy las naciones pequeñas son viables gracias a:

  1. Las alianzas militares internacionales, que les proporcionan seguridad sin necesidad de ejército propio.
  2. Los mercados transnacionales, que les permiten prosperar económicamente integradas en estructuras más amplias.

Ejemplos como Liechtenstein o Estonia ilustran cómo un estado pequeño y homogéneo puede ser muy democrático y estable.

Resumen de la Distinción Fundamental

La distinción fundamental entre las tres formas se puede resumir así:

  • El imperio: integra la diversidad sin suprimirla.
  • El estado: suprime la diversidad para crear homogeneidad.
  • La nación: ya es homogénea de partida.

Colomer añade una reflexión final relevante: en el mundo contemporáneo la soberanía absoluta ha dejado de existir, ya que incluso los estados grandes han cedido competencias a estructuras supranacionales como la Unión Europea. Lo normal hoy es el poder compartido entre niveles, lo que hace que la frontera entre estas tres formas sea cada vez más difusa.

Modelos de Organización Democrática

El régimen parlamentario y el presidencial son los dos grandes modelos democráticos modernos y se diferencian fundamentalmente en cómo se organiza la relación entre el ejecutivo y el legislativo.

Régimen Parlamentario

En este modelo existe una fusión de poderes:

  • El parlamento elige al primer ministro y ambas instituciones dependen mutuamente.
  • El parlamento puede destituir al primer ministro mediante una moción de censura.
  • El primer ministro puede disolver el parlamento y convocar elecciones.
  • El jefe del Estado (rey o presidente) tiene un papel meramente ceremonial y no gobierna realmente.

Variantes del Parlamentarismo:

Si un partido tiene mayoría absoluta hay gran concentración de poder, lo que Lord Hailsham llamó «dictadura electiva» (ej. Reino Unido). Si ningún partido tiene mayoría se forman gobiernos de coalición con el poder más repartido (ej. Alemania).

Régimen Presidencial

En este modelo existe una clara separación de poderes con un sistema de frenos y contrapesos:

  • El presidente es elegido directamente por el pueblo, de forma independiente al parlamento.
  • El presidente es simultáneamente jefe de Estado y de gobierno.
  • El ejemplo original es EE.UU.

Distinciones Cruciales:

Se distingue entre gobierno unificado, cuando el partido del presidente tiene mayoría parlamentaria y hay gran concentración de poder, y gobierno dividido, cuando no la tiene y puede producirse bloqueo institucional.

Régimen Semipresidencial

Existe además un tercer modelo intermedio que combina elementos de ambos. Posee un ejecutivo dual formado por un presidente elegido directamente y un primer ministro que depende del parlamento. El caso más estudiado es Francia, donde puede darse la cohabitación cuando presidente y mayoría parlamentaria son de partidos distintos, repartiendo así el poder de forma más equilibrada.

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