Nietzsche: crítica a la metafísica y a la ciencia desde el lenguaje, el nihilismo y la intuición


Nietzsche: crítica a la metafísica y a la ciencia

La metafísica parte de la idea de que el mundo que vemos a través de los sentidos no es el mundo verdadero. El mundo verdadero es algo más allá del mundo físico y natural. Todo lo sujeto al cambio es, para la metafísica, una deformación de la realidad. Los metafísicos están tan obsesionados con encontrar lo verdadero que rechazan los mejores instrumentos para acceder a la realidad: los sentidos.

Sin embargo, para Nietzsche, los auténticos atributos de la realidad son el cambio y la pluralidad.

Para los metafísicos, cuanto más general sea algo, más realidad posee. Los conceptos más generales no pueden provenir de algo inferior, puesto que tienen que ser originarios y originantes.

Los conceptos más generales son los últimos en alcanzarse, puesto que se captan por un proceso de abstracción mediante los sentidos.

Para Nietzsche, este proceso de abstracción creado por los metafísicos los convierte en «tejedores de telarañas» que hacen la realidad más difícil de lo que es para huir de ella.

Otra característica de los filósofos es que confunden lo último con lo primero. Todo lo primero es creado por sí mismo; como Dios fue creado por sí mismo, éste es el primero.

Nihilismo y lenguaje

Esto conduce al nihilismo, puesto que Nietzsche piensa de manera distinta: él considera que todo está creado por algo anterior. Nietzsche sostiene que creemos en cosas y objetos por culpa del lenguaje. El lenguaje nos hace creer que existen sujetos, pero en realidad lo que existen son los predicados. Nietzsche culpa a la gramática del problema de la metafísica y considera que nunca dejaremos a un lado la metafísica (en especial la idea de que existe un dios) a no ser que tengamos conciencia de que el lenguaje nos engaña.

Para evitar este engaño causado por el lenguaje también podemos usar la metáfora, ya que nos ayudará a huir de este problema. En definitiva, para poder escapar de esta trampa podemos utilizar la metáfora, la conciencia y la intuición. Si somos astutos y las utilizamos, podremos salir de este problema.

Prejuicios de la ciencia según Nietzsche

Piensa Nietzsche que la ciencia, de manera disimulada, se asienta en fundamentos muy parecidos a los de la metafísica. Examinemos, pues, los prejuicios del científico que lo acercan tanto al metafísico:

  1. Creencia en la objetividad absoluta

    El científico cree que la ciencia está libre de presupuestos y prejuicios. Cree que todo en la ciencia está sometido a verificación racional, es decir, que en la ciencia no hay nada ajeno a la razón. Que todo sea racional, cree el científico, es garantía de la objetividad y fiabilidad de la ciencia.

    Pero Nietzsche cree que, en realidad, aquí hay un enorme presupuesto. Hay un optimismo prejuicioso, completamente irracional. Nietzsche considera que el científico, en su creencia en la verdad absoluta de la ciencia, actúa como un apóstol ajeno a la razón crítica. Nietzsche dice que el ser humano mejora gracias a la ciencia y que ésta ordena la experiencia; la ciencia es rentable para su propia conservación, pero no debe confundirse la verdad con lo que beneficia a su sistema.

  2. La ilusión de reflejar la realidad

    El científico piensa que podemos reflejar la realidad a través de la ciencia, pero Nietzsche sostiene que la ciencia funciona con conceptos, los cuales son una ilusión y una simplificación alejada de la realidad. Nietzsche considera que los conceptos de la ciencia son una falsificación lógica de la realidad y que el ser humano ha creado el sistema de conceptos y leyes de la ciencia para sentir protección y control sobre lo real.

    Para Nietzsche, la ciencia deriva del odio al cambio: la idiosincrasia del científico es huir de lo imprevisible. En resumen, el problema de la ciencia es que se olvida de que es una falsificación útil de la vida.

    Frente al científico, Nietzsche propone al hombre intuitivo. Este opta por la vida espontánea, rescata el componente irracional de la existencia y no evita enfrentarse a lo que no puede dominar. El hombre intuitivo acepta tanto lo conceptualizable como aquello que no se ata a ninguna ley científica; acepta por igual lo dominante y lo inclasificable. El hombre intuitivo no rechaza ningún componente necesario de la vida: lo bello, lo feo…

  3. La voluntad de verdad como voluntad de no ser engañado

    El científico cree que la ciencia es el camino (método) para alcanzar la verdad. Sin embargo, para Nietzsche, lo que oculta esa voluntad de verdad es en realidad una voluntad de no querer ser engañado. Lo que quiere el científico no es tanto encontrar la verdad como escapar del engaño. De ahí su consagración a la apariencia de la pura verdad.

    Luego, según Nietzsche, no se trata de una auténtica voluntad de verdad, sino de un rechazo al engaño: otro prejuicio más que acerca a la ciencia a la metafísica.

Consecuencia última

Metafísica y ciencia, afirma Nietzsche, postulan cada una a su modo un mundo distinto del de la naturaleza y la historia. Al afirmar ese otro mundo, niegan automáticamente el mundo de la vida. Tanto el metafísico como el científico, que no quieren quedarse en un mundo aparente en el que predomina el error, pretenden escapar de él mediante la razón porque son incapaces de ver en nuestro mundo la infinita y pluriforme ebullición de lo vital.

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