Obras maestras del Renacimiento: El Juicio Final, la cúpula de Santa María, Isabel de Valois y los David


I. El Juicio Final — Miguel Ángel (siglo XVI)

La obra representada es El Juicio Final, pintada por Miguel Ángel en el siglo XVI en el muro del altar de la Capilla Sixtina. Se trata de un claro ejemplo de la pintura renacentista, que presenta diversas características propias de la época.

Características principales

  • Antropocentrismo: destaca la centralidad del ser humano como referencia estética y conceptual.
  • Influencia de la Antigüedad clásica: visible en la idealización de los cuerpos, la belleza física, las proporciones y la representación de figuras musculosas y equilibradas, propias del canon clásico.
  • Búsqueda del realismo y del volumen: lograda mediante un dominio excepcional del dibujo, el modelado de las figuras y el uso del claroscuro, que aporta sensación de tridimensionalidad.
  • Composición compleja y dinámica: la obra presenta figuras en distintas posturas y escorzos, lo que refleja el interés renacentista por el movimiento y la expresividad. Aunque esta complejidad anuncia el manierismo, mantiene los principios renacentistas del estudio anatómico y la perfección formal.
  • Tema religioso: uno de los más frecuentes en la pintura renacentista, tratado desde una perspectiva humanizada. Cristo aparece como juez con una presencia poderosa y corporal, y no solo simbólica.

II. Cúpula de la Catedral de Santa María (Florencia) — Filippo Brunelleschi (Quattrocento)

Descripción y datos técnicos

Obra arquitectónica de función religiosa, perteneciente al Renacimiento (Quattrocento), realizada entre 1420 y 1436 por Filippo Brunelleschi. Está situada en la Catedral de Santa María de Florencia (Italia) y construida en ladrillo, piedra y mármol. Sus dimensiones y cifras técnicas que se citan son: 100 m de altura interior, 19,05 m de altura exterior, 41 m de diámetro interior y 45,5 m de diámetro exterior. Aunque la catedral es gótica, la cúpula es renacentista y surge tras el concurso de 1419 para cubrir el crucero sobre el tambor.

Innovaciones y técnica

Brunelleschi ganó el concurso gracias a innovaciones técnicas inspiradas en la arquitectura romana, en el opus spicatum y en la tradición gótica, superada mediante la unificación y centralización del espacio. Es la primera gran cúpula europea desde el fin del Imperio romano y se resuelve mediante un sistema de doble cúpula: una exterior apuntada y otra interior semiesférica, levantadas sobre un tambor octogonal de piedra revestido de mármol blanco, verde y rosado.

  • La cúpula alcanza 45,6 m de altura y está recorrida por ocho nervios de mármol que convergen en una linterna con forma apuntada.
  • El exterior presenta un aparejo de ladrillo rojizo en espina de pez.
  • Brunelleschi empleó un sistema novedoso al construir sin cimbra la cúpula interior, uniendo ambas mediante ganchos de hierro y formando un doble cascarón octogonal con espacio vacío que aligera los empujes de la bóveda interior.
  • Los empujes de la bóveda interior, más pesada, se contrarrestan mediante nervios de mármol y semicúpulas de descarga.

Decoración e historia

El interior se decora con frescos de Vasari que representan la visión de la Gloria. La catedral fue iniciada en 1296 por Arnolfo di Cambio; en 1420 se encargó a Brunelleschi la finalización, logrando levantar una estructura de casi 27.000 toneladas que se convirtió en símbolo de Florencia, del Renacimiento y del poder de los Médicis. La cúpula supuso superar el gótico, dominar el espacio urbano y sirvió de modelo para la cúpula del Vaticano de Miguel Ángel, la de San Pablo de Londres y la del Capitolio de Washington.

III. Retrato de Isabel de Valois — Sofonisba Anguissola (Cinquecento)

Retrato de Isabel de Valois, pintura de retrato de Estado del Renacimiento (Cinquecento), realizada entre 1561 y 1565 por Sofonisba Anguissola, al óleo sobre lienzo, conservada en el Museo del Prado. Representa a la reina Isabel de Valois de cuerpo entero, vestida de negro según la moda de la corte castellana.

Descripción y detalles iconográficos

La reina aparece con saya negra de mangas en punta adornadas con botones de rubíes y diamantes, manguillas de plata y oro forradas en blanco, larga cola trasera enrollada, apliques de terciopelo con distintas texturas y tonalidades de negro y cierre frontal con alamares de perlas heredados por la III duquesa de Alba. Luce joyas entrelazadas en el cabello: diadema de perlas y piedras preciosas, collar y cinturón de diamantes y perlas, tratados con minuciosidad italiana junto al cabello y la puntilla del cuello, reflejo de la alta calidad técnica de la pintora, quien no fue reconocida por ser mujer.

La reina apoya la mano derecha con actitud majestuosa sobre una columna típica del retrato de Estado y sostiene una miniatura de Felipe II, guarnecida con oro y esmaltes, donde el rey aparece con ropilla negra, botones y el Toisón al cuello, como en sus retratos como rey de Inglaterra. Junto a la figura se alza una columna de jaspes polícromos y posiblemente existieron una ventana y una cortina al fondo; se conservan restos del marco fingido en trompe l’oeil que emparejaba esta obra con el retrato de Felipe II en la jornada de San Quintín, pintado por Antonio Moro en 1557.

Autoría y trayectoria

Sofonisba Anguissola, pintora, recibió igual formación que sus hermanos, destacó pronto y entró en 1560 en la corte española como maestra de dibujo y dama de compañía de la reina, siendo ya conocida en el milanesado. La obra fue atribuida durante siglos a Alonso Sánchez Coello. El matrimonio entre Felipe II e Isabel de Valois fue concertado con fines políticos entre Francia y España y, tras la muerte del rey en 1598, el cuadro pasó por el Guardajoyas del Alcázar, Valladolid; el Buen Retiro (inventario de 1794); sufrió un recorte en el siglo XIX y en 1857 ingresó en el Museo del Prado. La miniatura se relaciona con la Conferencia de Bayona de 1565 y el retrato tiene un valor excepcional por ser la imagen de una mujer pintada por otra mujer.

IV. David de Donatello y David de Miguel Ángel

Esculturas bíblicas que se convirtieron en símbolo en la Florencia renacentista del patriotismo y la lucha por la libertad, representando a David tras vencer a Goliat (Donatello) y antes del combate (Miguel Ángel).

David de Donatello

El David de Donatello es una escultura en bronce de 1,58 m, realizada hacia 1430–1440 por Donatello, principal escultor del Quattrocento italiano. Probablemente fue encargada por Cosme el Viejo para el patio del Palacio Médici y hoy se conserva en el Museo del Bargello. Es el primer desnudo a tamaño natural del Renacimiento, concebido para visión múltiple. Representa a un adolescente en marcado contrapposto clásico tras la victoria, con la cabeza de Goliat bajo los pies y un sombrero florentino de posible significado alegórico.

David de Miguel Ángel

El David de Miguel Ángel es una escultura en mármol de 5,17 m, realizada en 1504 por Miguel Ángel para el gobierno de Florencia; hoy se exhibe en la Galería de la Academia. Fue pensada para la catedral y situada ante el Palacio de la Signoria como símbolo político de la República tras la expulsión de los Médicis. Tallada a partir de un bloque de mármol de Carrara abandonado por Agostino di Duccio y condicionada por su gran altura y estrechez, muestra a un David colosal, desnudo y anatómicamente perfecto, en contrapposto, con fuerte tensión previa al combate. Destacan las manos desproporcionadas y el gesto expectante, simbolizando virtud, belleza ideal y superioridad espiritual.

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