Núcleo temático 1: Potencia y límites de la razón
Llamamos Ilustración al movimiento cultural e intelectual que se desarrolla en Europa y que abarca el siglo comprendido entre la Revolución inglesa (1688) y la Revolución francesa (1789). El lema de la Ilustración se resume en «Sapere Aude», que supone tener el valor para servirnos de nuestra propia razón.
A esta época nos podemos referir también como «siglo de las luces», las luces de la razón, por su propósito de alcanzar y difundir el saber que iluminará a una sociedad sumida en la ignorancia, la superstición y el fanatismo religioso.
Otra metáfora que define a la Ilustración es la del filósofo Immanuel Kant: «salir de la minoría de edad», que hace referencia al movimiento ilustrado como un ejercicio de autonomía, de pensar por uno mismo, con la propia razón, libre de cualquier tutela.
Los límites del conocimiento kantiano
Sin embargo, aunque la razón se erige como la gran herramienta para el conocimiento y el progreso, no todos los ámbitos de la vida humana pueden ser abordados únicamente desde ella. Kant logró legitimar el uso de las categorías, resolviendo así el problema planteado por Hume, aunque su aplicación se limita al ámbito de la experiencia posible. De este modo, Kant intentará responder si la metafísica puede seguir un camino similar al de la ciencia.
Los términos con los que pensamos los objetos suprasensibles no son las categorías, sino las ideas de la razón (Dios, alma y mundo). El origen de estas ideas es subjetivo, pues nacen del impulso de tratar de encontrar una explicación para la realidad (dicho impulso se considera algo connatural a la razón, no un error). Sería un gran error para la fundamentación del conocimiento postular su correspondencia con objetos metafísicos; a esto es a lo que Kant llama ilusión trascendental. Es por ello que no podemos alcanzar un conocimiento metafísico mediante las ideas de la razón, pues cuando las utilizamos en el conocimiento se producen antinomias, que son contradicciones o paradojas de la razón.
El fracaso del proyecto ilustrado y la crítica de Marcuse
Tanto Kant como la gran mayoría de los pensadores ilustrados confiaban en las potencialidades de la razón: esperaban que la técnica (desarrollo industrial) nos liberaría del esfuerzo físico y nos permitiría el uso contemplativo de la razón. Sin embargo, estos buenos propósitos no se cumplieron. Es por ello que algunas «voces de la sospecha» se alzaron advirtiendo del fracaso del proyecto ilustrado. Uno destacado fue Herbert Marcuse.
En su obra El hombre unidimensional (1964), Marcuse enmarca su pensamiento en la Teoría Crítica. Argumenta que la sociedad industrial avanzada crea falsas necesidades que integran al individuo en el sistema de producción y consumo, dando lugar a un universo unidimensional donde los sujetos pierden su capacidad crítica.
Núcleo temático 2: La lucha por los derechos. Mary Wollstonecraft y Olympe de Gouges
Los movimientos feministas fueron fenómenos constitutivos de la Ilustración y de la Revolución francesa. Las mujeres del siglo XVIII se valieron de la razón ilustrada y de su capacidad crítica para denunciar la irracionalidad del poder patriarcal.
El feminismo ilustrado
Aunque el feminismo de la igualdad no se limitó únicamente a exigir derechos, también denunció situaciones cotidianas de dominación. La polémica sobre las mujeres oscilaba entre explicaciones que señalaban la importancia de la educación y explicaciones biologicistas, que se apoyaban en diferencias fisiológicas para justificar la división de géneros. Rousseau, por ejemplo, defendió en su obra Emilio o De la educación la desigualdad física y racional entre los dos sexos.
Exponentes clave
- Olympe de Gouges: Autora de la Declaración de los derechos de la mujer y de la ciudadana (1791). Estableció que la mujer nace libre e igual al hombre en derechos. Fue ejecutada en 1793 tras criticar a Robespierre.
- Mary Wollstonecraft: Autora de la Vindicación de los derechos de la mujer (1792). Defendió que la libertad, la igualdad y la capacidad de raciocinio deben ser extensibles a la mujer y que la educación es la herramienta fundamental para la emancipación.
Núcleo temático 3: Filosofía de la sospecha: Marx, Nietzsche y Freud
Paul Ricoeur identificó como los «maestros de la sospecha» a tres pensadores del siglo XIX: Karl Marx, Friedrich Nietzsche y Sigmund Freud. Su trabajo nos muestra que la confianza ilustrada en la razón acabó por derrumbarse: la razón no solo ha estado al servicio de la verdad, sino que a menudo ha sido usada para ocultarla.
Los tres pilares de la sospecha
- Sigmund Freud: Inauguró el psicoanálisis. En su modelo de la psique, el yo es solo la punta del iceberg, mientras que el ello (inconsciente) es una matriz de deseos reprimidos. El objetivo del psicoanálisis es hacer consciente lo inconsciente.
- Karl Marx: Desarrolló la teoría de la alienación. Sostuvo que la economía determina el pensamiento y que la historia avanza a través de la lucha de clases. Criticó la religión como «opio del pueblo».
- Friedrich Nietzsche: Criticó la moral occidental (especialmente la cristiana) como una «moral de esclavos». Proclamó la «muerte de Dios» y propuso el nihilismo activo para crear nuevos valores a través de la voluntad de poder.
En la sociedad actual, saturada de fake news y discursos manipuladores, la reflexión filosófica como sospecha nos permite desenmascarar falsas verdades y no aceptar pasivamente lo establecido.
