Transformaciones de la cultura y de la vida cotidiana


13.3 TRANSFORMACIONES CULTURALES. CAMBIO EN LAS MENTALIDADES. LA EDUCACIÓN Y LA PRENSA

En el transito del siglo XIX al XX se produjeron avances en la modernización económica, social, política, demográfica y cultural de España. El desarrollo y las transformaciones económicas fueron evidentes, entre 1874 y 1914, la renta per cápita española crecíó un 60% y tanto la expansión industrial como la ferroviaria prosiguieron a buen ritmo.

Desde el punto de vista político, se amplió el derecho de voto con el reconocimiento del sufragio universal y se consolidó el libre ejercicio de las libertades individuales.

El aumento de las clases medias y la expansión de las ciudades -Madrid súperó los 500.000 habitantes y la población de Bilbao pasó de 30.000 a 85.000- fueron muestras del dinamismo social durante “la Restauración”. Se incrementó la intensidad de la movilización de los ciudadanos, que comenzaron a agruparse a fin de alcanzar sus reivindicaciones de carácter colectivo mediante la creación y participación en sindicatos obreros, organizaciones patronales, asociaciones feministas, ligas de agricultores, cámaras de comerciantes, clubes deportivos y organizaciones recreativas o culturales.

También se incrementó la secularización de la sociedad española, disminuyó la tasa de mortalidad, crecíó la esperanza de vida de la población, se aceleró la emigración desde el campo a los núcleos urbanos y se lograron mejoras sanitarias. Así, el número de españoles aumentó en 2 millones a lo largo del último cuarto del Siglo XIX, aunque la epidemia de cólera de 1885 ocasiónó 125.000 muertes.

El desastre del 98, desarrolló un sentimiento pesimista, que provénía de la derrota militar y el desprestigio internacional, de la incapacidad de encontrar soluciones, de la falta de credibilidad en las instituciones. El regeneracionismo y la generación del 98 vieron la necesidad de revisar el pasado, y desarrollar un nuevo futuro, era necesario modernizar y europeizar España.


El proceso de modernización presentó desequilibrios, fallos y retrasos con respecto a otros países. Los fracasos fueron muy evidentes desde el punto de vista educativo.
En 1900, el 65% de los españoles eran analfabetos y, en esa misma fecha, el dinero dedicado a la enseñanza pública por el Estado español era inferior al desembolsado para el mismo fin por el ayuntamiento de la ciudad de París. Entonces, el 35% de los niños españoles estudiaban en colegios católicos y la subvención económica estatal anual destinada al clero era cinco veces superior a los gastos educativos del Estado español (y equivalente a las inversiones totales en obras públicas). Fue necesario esperar hasta 1901 para que Romanones decidiera incluir los pagos de salarios a los maestros de escuela en los presupuestos del Estado, de manera que los gastos educativos pasaron del 1% al 4% del presupuesto público anual. A fines de siglo, solo había 18.000 alumnos universitarios en toda España y menos de 30.000 en secundaria.

Hacia 1930 se ha producido una clara diferenciación entre las zonas agrarias y las ciudades. Entre el campesinado español el analfabetismo, la dureza del trabajo y el hambre chocan con el ocio y la inquietud cultural. La incomunicación permanece. Los tendidos eléctricos sólo llegan a los núcleos medianos, y únicamente en algunos cafés de las ciudades de provincia hay a veces un teléfono o un aparato de radio.

Muy distinta es la vida de las capitales. En de 1930, Madrid y Barcelona rondan el millón de habitantes, y otras ocho ciudades superan los 100.000: Valencia, Sevilla, Málaga, Zaragoza, Bilbao, Murcia, Granada y Córdoba. El crecimiento se ha debido al desarrollo industrial, con la aparición de barrios sin condiciones de habitabilidad, y el desarrollo de los ensanches. El aumento de población es simultáneo a la difusión de la información, la multiplicación de meDios de transporte, la aceleración del ritmo de vida etc. Aparecen los tranvías eléctricos. Se inauguran las primeras líneas del Metro. Se extiende la electrificación. Al terminar la década de 1920 había ya muchas casas en las grandes ciudades que tenían agua corriente, pero pocas contaban con un cuarto de baño moderno. Otros inventos de más difusión: las máquinas de escribir, las máquinas de coser, aparecen también el termo, el colchón de muelles, etc. El teléfono adquiere gran difusión.El otro gran invento del siglo, el automóvil, tuvo una repercusión muy limitada. Más rápida fue la difusión de compañías de transporte por carretera, que usaban vehículos de más de veinte asientos.

En 1904 se fundó en Barcelona “Hispano-Suiza”. Los años de la Gran Guerra abarataron la producción y multiplicaron el número de coches.

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