La Revolución Agraria y sus Innovaciones
La agricultura fue el primer sector en experimentar una fuerte transformación. Ya a lo largo de la Edad Moderna se habían llevado a cabo ciertas mejoras, como el perfeccionamiento de la maquinaria, en algunos países de Europa. Sin embargo, fue en la Inglaterra de principios del siglo XVII donde se intensificaron los nuevos métodos:
- Se eliminó el barbecho, es decir, el método por el cual se dejaba sin cultivar una parte de la tierra para permitir que el suelo se regenerase.
- Se implantó la rotación continua de cultivos, con nuevas especies como la patata.
- Se introdujeron nuevos cultivos que renovaban la tierra y servían de forraje para el ganado. En Europa se extendieron cultivos de productos provenientes de América, como el tomate y el maíz.
- Se aprovechó el abono natural que producía el ganado.
- Se generalizaron las herramientas de hierro y aumentó el herraje de los caballos de tiro.
Nikola Tesla (1856-1943): Pionero de la Corriente Alterna
Nacido en el territorio de la actual Croacia, el científico Nikola Tesla desarrolló gran parte de su trabajo en Estados Unidos.
A finales del siglo XIX y principios del XX, Tesla desarrolló múltiples investigaciones en el campo de la corriente eléctrica. A él se deben los principales estudios sobre la corriente alterna, que contribuyó de manera decisiva al desarrollo de la Segunda Revolución Industrial.
El Ludismo: La Destrucción de Máquinas en la Industrialización
Al inicio de la industrialización, en muchos países europeos surgieron las primeras movilizaciones obreras. El ludismo consistió en acciones violentas para destruir las máquinas y evitar que estas sustituyeran el trabajo humano. El nombre de este movimiento proviene del legendario Ned Ludd, que supuestamente, desde 1810, organizó en Inglaterra varios actos de destrucción de maquinaria.
El Imperialismo y la Expansión Colonial
Causas del Imperialismo
El imperialismo estuvo motivado por mecanismos muy complejos y diversos. Entre ellos podemos destacar:
- El desarrollo industrial requería nuevas materias primas que, a veces, se encontraban en territorios muy alejados de Europa. Al mismo tiempo, el desarrollo de la producción industrial europea exigía la apertura de nuevos mercados de consumidores en todo el mundo.
- El gran aumento de la población europea estimuló la emigración a ultramar. Entre 1871 y 1911, 33 millones de europeos dejaron el continente y se instalaron en otros lugares del mundo (Estados Unidos, Canadá, Brasil, Argentina, etc.).
- Los países industrializados asumieron una rivalidad y competencia entre sí, donde se mezclaban los intereses económicos con el prestigio político y la necesidad estratégica de contar con la mayor cantidad de enclaves mundiales bajo su influencia.
- Existieron también factores ideológicos y culturales. Europa asumió el papel de civilizar al resto del mundo, en ocasiones, con un sentimiento de superioridad racista. Junto a la expansión colonial, se organizaron misiones religiosas para evangelizar a los pueblos colonizados y misiones científicas para la exploración geográfica de los nuevos territorios.
Tipos de Gobiernos Coloniales
Se pueden clasificar en tres modelos:
- Colonias: territorios donde la debilidad del poder local permitió a las metrópolis controlar el país en todos sus aspectos: económicos, políticos y culturales. Este modelo se aplicó en muchas partes de África, como en el Congo, dominado por los belgas. Francia también lo impuso en Indochina, en Asia.
- Protectorados: territorios donde la metrópoli decidió no intervenir en asuntos de política local, limitándose a dirigir la explotación económica y las relaciones exteriores. Este modelo se dio fundamentalmente en Asia; fue el caso del protectorado británico en la India. En África, Francia y España impusieron sendos protectorados en Marruecos.
- Dominios: territorios del Imperio británico ocupados casi totalmente por nueva población de origen europeo y que gozaban de amplia autonomía y de instituciones propias. Australia y Nueva Zelanda siguieron este modelo.
La Primera Guerra Mundial (1914-1918)
Las Alianzas Prebélicas
Como consecuencia de esta situación prebélica se crearon dos bloques de alianzas, en gran medida herederas de los Sistemas Bismarckianos:
- La Triple Alianza, formada por Alemania, Italia y Austria-Hungría (1882).
- La Triple Entente (1907), formada por Rusia, Francia y Gran Bretaña. Italia se separó de la Triple Alianza debido a su rivalidad con Austria y, una vez comenzada la guerra, acabaría entrando en la Triple Entente.
El Desarrollo de la Guerra
El 28 de junio de 1914, el príncipe heredero del Imperio austrohúngaro, Francisco Fernando, fue asesinado en Sarajevo a manos de un separatista serbio. En respuesta, Austria amenazó con anexionarse Serbia, en tanto Rusia salía en defensa de esta.
Inmediatamente se produjo una reacción de todas las alianzas: Alemania atacó a Francia a través de Bélgica, y Gran Bretaña decidió defender a Francia y la neutralidad belga.
Primera fase (1914): Guerra de Movimientos
En la primera fase, llamada guerra de movimientos, Alemania lanzó un ataque rápido sobre Francia con la intención de dominarla en poco tiempo. Al mismo tiempo, una acción combinada de alemanes y austriacos derrotó a Rusia en el frente oriental.
Segunda fase (1915-1916): Guerra de Trincheras o de Posiciones
En 1915, las tropas francesas detuvieron a las alemanas junto al río Marne, cerca de París. Comenzó una nueva fase, la guerra de trincheras o de posiciones, pues ambos ejércitos eran incapaces de avanzar. Así, la guerra se estancó, con terribles pérdidas humanas, tanto en el bando franco-británico como en el alemán.
Para protegerse del enemigo, los soldados tuvieron que cavar complejos sistemas de trincheras. Desde el Mar del Norte hasta Suiza, un frente de miles de kilómetros se convirtió en una trampa mortal. La lluvia, el frío, la nieve, el barro, las ratas, los piojos, las enfermedades… llevaron al extremo el sufrimiento humano. Los intentos de los altos mandos militares por romper los frentes provocaron sangrientas batallas.
En este tiempo, la guerra se expandió a otras partes del mundo. Las operaciones se ampliaron a territorios del vasto Imperio británico y del Imperio turco, que tomó partido a favor de los imperios centrales (Alemania y Austria-Hungría).
Tercera fase (1917-1918): El Año Decisivo
En 1917 se inició la última fase de la guerra. Este año resultaría decisivo. Tras el triunfo de la revolución en Rusia, este país firmó la paz con Alemania en términos que suponían prácticamente su rendición. Sin embargo, las potencias de la Entente superaron este traspié gracias a la intervención de los Estados Unidos, lo que a la postre desniveló las fuerzas en su favor.
Los problemas de abastecimiento y las dificultades en las condiciones de vida debilitaron el apoyo de la población civil a la guerra y la moral de los soldados mostraba signos de evidente cansancio.
Cuarta fase (1918): El Fin del Conflicto
Los contraataques aliados y la progresiva pérdida de apoyos por parte de Alemania llevaron al ejército alemán a la conclusión de que la guerra no podía ganarse. Guillermo II abdicó y se proclamó la República de Weimar.
Próximo el fin de la guerra, el presidente de Estados Unidos, Woodrow Wilson, propuso un plan de paz, conocido como los «14 puntos de Wilson». Tras la derrota de los imperios centrales se firmó el armisticio, que supuso la suspensión de las hostilidades en noviembre de 1918.
Consecuencias de la Guerra
Las consecuencias profundas y trágicas del conflicto bélico pusieron de manifiesto la masiva capacidad de destrucción de la guerra moderna:
- Las pérdidas humanas fueron enormes. A los diez millones de soldados muertos hay que añadir la enorme cantidad de heridos y mutilados, con un gran número de víctimas civiles. Los imperios austrohúngaro, alemán, británico y ruso, junto con Francia, fueron los más afectados.
- Las pérdidas económicas resultaron cuantiosas, aunque tuvieron una incidencia desigual. Francia y Bélgica fueron los países más perjudicados. Alemania tuvo que pagar un alto precio y la exigencia de las reparaciones de guerra a otros países fueron un impedimento para su despegue económico. Los numerosos problemas económicos desembocaron en la crisis de 1929.
Las Revoluciones Rusas
La Revolución de 1905
En 1905, fuerzas opositoras al zarismo intentaron conquistar el poder mediante una revolución. Sus causas profundas estuvieron en una grave crisis económica, política y social, que provocó un intenso movimiento huelguístico, y en la derrota en la guerra ruso-japonesa (1904-1905), que evidenció la debilidad del régimen zarista.
La Revolución de Febrero de 1917
El detonante de esta nueva revolución fue la imposición de cartillas de racionamiento en una situación de guerra, hambre y desmoralización general. Estas cartillas permitían a las familias adquirir una pequeña cantidad de víveres para poder subsistir en tiempos de escasez.
La Revolución de Octubre de 1917
El Gobierno provisional trató de dar un nuevo impulso a la guerra, lo que aumentó la crispación social. Durante el verano, el jefe de Gobierno —Kerenski— confió el mando supremo del ejército al general Kornilov, quien intentó dar un golpe de Estado e instaurar una dictadura militar. Este hecho se convirtió en la causa inmediata de una nueva revolución.
