Características lingüísticas, adecuación y variedades del castellano: dialectos, niveles sociales y registros


Características lingüísticas

  • Predominio de oraciones enunciativas (todo el texto).
  • Predominio de sustantivos y adjetivos calificativos (valor). Si la descripción es científica, los adjetivos serán especificativos.
  • Abundancia de complementos del nombre (maniático de la música) SP.
  • Los verbos suelen ser copulativos (ser, estar o parecer), de posesión (tener), de existencia (haber). Estos verbos estarán en presente o pretérito imperfecto.
  • Uso de metáforas y comparaciones.
  • Si la descripción es objetiva, tendrá una finalidad didáctica aclaratoria.
  • Si la descripción es subjetiva, tendrá una finalidad estética.
  • Uso de enumeraciones.
  • Si la descripción es científica, tiene tecnicismos.
  • Uso de deícticos espaciales (palabras que sirven para situar: aquí, lejos, cerca…).

La adecuación

Un texto es adecuado si tiene en cuenta y se adapta a los elementos que intervienen en la comunicación. Estos son los factores que debemos tener en cuenta para crear un texto adecuado:

  • El lugar. Hay sitios donde se puede hacer un uso más informal de la lengua, como nuestra casa o una fiesta. Otros, como una clase o el despacho donde se realiza una entrevista de trabajo, exigen un empleo más formal.
  • El destinatario. Es importante adaptar nuestra lengua a las personas con las que nos comunicamos. Hablamos con más familiaridad con aquellos con quienes tenemos confianza. Por ejemplo, un médico no se expresa igual con un compañero de profesión que con el paciente a quien atiende, porque los conocimientos médicos de ambos son muy diferentes. Por ello, según el grado de familiaridad con el receptor adoptaremos un registro formal o informal. También tendremos que tener en cuenta su grado de cooperación. Un potencial cliente en una venta a domicilio no prestará la misma colaboración inicial al vendedor que un enfermo que visita a su médico.
  • La intención comunicativa. La finalidad que perseguimos provoca la elección de unas palabras u otras. Si queremos pedir algo que necesitamos, haremos uso de las estrategias de cortesía; si corregimos la conducta de alguien, intentaremos ser considerados. De no hacerlo, posiblemente no consigamos lo que pretendemos.
  • El tema. También adaptamos nuestros mensajes al tema que se esté tratando. Hablamos de manera más informal cuando contamos una anécdota a un amigo y más formal si le explicamos un tema científico.
  • El canal. Es muy importante tener en cuenta el medio a través del que nos comunicamos. La lengua oral es más espontánea que la escrita. Además, tampoco escribimos igual al enviar mensajes con el móvil, por ejemplo, que cuando hacemos un trabajo para clase.

Variedades geográficas o dialectos

En este texto aparece representada una variedad geográfica o dialectal del castellano. Estas variedades están determinadas por el diferente uso que hacen los hablantes de la lengua en función de su procedencia geográfica. En concreto, se trata de uno de los dialectos meridionales, el andaluz / extremeño / murciano / canario, hablado en Andalucía / Extremadura / Murcia / Islas Canarias. Así, aparecen rasgos propios del mismo como:

  • Aspiración de la -s al final de la sílaba o palabra: lejo por lejos.
  • Yeísmo: pronunciación de /ll/ como /y/: yave por llave.
  • Confusión de la l/r al final de la palabra o sílaba: cardito por caldito.
  • Aspiración de la j: potae por potaje.
  • Pérdida de la d intervocálica: pesao por pesado.
  • Seseo: pronunciación de la c/z como s: paso por pazo.
  • Ceceo: pronunciación de la s como z: zomo por somos.
  • Aspiración de la f inicial latina: umar por fumar.

Variedades diastráticas o sociales

En este texto aparece representada una variedad diastrática o social del castellano. Son aquellas que están determinadas por factores como: el nivel cultural de los hablantes, la edad, la profesión, el sexo, el ámbito rural o urbano, etc. Estos factores nos permiten diferenciar distintos niveles lingüísticos dentro de una sociedad: nivel culto, estándar, popular, vulgar y específicos (jergas y argots).

Nivel culto (código elaborado)

Se caracteriza por una cuidada pronunciación, pulcritud en la ortografía, corrección morfológica y sintáctica, empleo de gran variedad de conectores, riqueza y precisión léxica, y una perfecta organización del discurso.

Nivel estándar (código medio)

Se sitúa en un nivel medio de competencia lingüística. En él se neutralizan las diferencias entre el nivel culto y el vulgar:

  • Economía en el uso de los medios lingüísticos: oraciones inacabadas o suspendidas, falta de precisión léxica, uso de un léxico más sencillo que incluye palabras baúl o comodín, frases cortas y muy expresivas, muletillas, deícticos, frases hechas, etc. Ej.: ¡Bueno, pues… ¡como te iba diciendo!

Nivel popular

Se caracteriza por su expresividad y espontaneidad.

  • La subjetividad del hablante. Uso frecuente de interjecciones, expresiones irónicas e interpelaciones al oyente. Ej: ¡Mujer, eso sí que no se hace, te lo digo yo!
  • Continuas apelaciones al oyente: ¡Ya me dirás! ¡Tú tienes la última palabra!
  • Uso de lenguaje proverbial o refranes. Ej: En boca cerrada no entran moscas.
  • Oraciones inacabadas.
  • Léxico coloquial. Ej: mogollón.
  • Uso de diminutivos o aumentativos con valor afectivo o peyorativo. Ej: suavito.

Nivel vulgar

En general, un uso correcto de la lengua, aunque a veces algunos incorporan incorrecciones léxicas y gramaticales que se generalizan: se confunde carecer con adolecer, se usa el infinitivo por el imperativo (callaros ya por callaos ya), etc.

Jergas

Está basada en un vocabulario específico de una profesión (científicos, abogados, jardineros, carpinteros, etc.) o actividad que el resto de personas no emplea ni entiende. Sirve para cohesionar y unir al grupo.

  • Jerga juvenil: utilizada por los jóvenes. Ej: vacilar, colega, pringao, tronco, enrollarse, no me renta, en plan, me da palo, dar cringe.
  • Acortar las palabras (depre, finde, por fa).
  • Usar diminutivos y aumentativos (superguay, -ísimo, -orro/a, calentorro, buenorro; -eras, guaperas, -ada, gozada, pasada).
  • Expresiones intensificadoras. Ej.: Había cantidad de gente…
  • Uso de vocativos: tío, tronco, colega, capullo.
  • Creaciones léxicas por derivación: alucine, vacile, chute, cague; -ata (caminata); -eta (fumeta); -eto (bareto); -ata (bocata); -da (gozada).
  • Uso de palabras baúl: rollo, fuerte, chungo.
  • Uso de extranjerismos. Ej: “plis”, “look”, “chat”.

Argots

Es un vocabulario inventado, o de diversas procedencias, usado por un grupo de personas que tienen la intención de hacerlo ininteligible a las personas ajenas al círculo social en el que lo emplean: el militar, el cheli, el pasota, el hampa…

  • Creación de neologismos: chapar con el significado de “cerrar”.
  • Cambio de significado de palabras ya existentes. Ej: loro por radiocasete.
  • Uso de extranjerismos: Esto es muy heavy.
  • Apocopar las palabras: poli.
  • Uso de tacos.

Variedades situacionales o diafásicas

En este texto aparece representada una variedad situacional o diafásica del castellano. Llamamos variedades situacionales a los diferentes usos de la lengua de un mismo hablante dependiendo de la situación comunicativa o ámbito de la interacción social. En concreto, se trata de un registro formal/informal porque…

Registro formal

Se da porque la situación pertenece al ámbito público, lo que provoca la necesidad de planificar el mensaje. Se caracteriza por:

  • Se emplea en ámbitos especializados: literario, científico-técnico, jurídico, periodístico, etc. Predomina en el lenguaje escrito, pero también puede usarse oralmente.
  • El lenguaje es totalmente correcto.
  • Los interlocutores utilizan formas de tratamiento (usted frente a tú) y otros principios de cortesía y esquemas formalizados.
  • Destaca por la escasez de expresiones familiares y dialectales.
  • Predomina el empleo de la función referencial o representativa.

Registro informal

Aparece en situaciones comunicativas de confianza que permiten un tono relajado y espontáneo. Se caracteriza por:

  • Articulación relajada. Ej: enfao, comprao.
  • Acortamiento de palabras. Ej: cole, seño.
  • Alargamientos silábicos. Ej: bueeenooo.
  • Pronunciaciones enfáticas. Ej: QUE-VEN-GAS-YA.
  • Desorden sintáctico. Ej: a mi me lo van a decir.
  • Oraciones inacabadas o cortas. Ej: si me hubieras avisado…
  • Empleo de refranes. Ej: pero tampoco hay que dar mucho el cante.
  • Escasez de marcadores. Ej: entonces, bueno, total.
  • Uso de deícticos. Ej: allí, aquellos…
  • Uso de palabras baúl. Ej: casa, eso, hacer, rollo, chisme.
  • Empleo de muletillas. Ej: o sea, bueno, vamos.