1. Complicaciones vitales de un vitalista
Si tuviéramos que encontrar una palabra para definir la relación entre la vida y la obra de Nietzsche, tendríamos que hablar necesariamente de contraste, enfrentamiento y oposición. Estos sustantivos reflejan la tensión que existe entre una persona que vive marcada desde muy joven por la enfermedad y que, sin embargo, elabora su propia filosofía como una exaltación de la vida.
- Periodo romántico: la filosofía de la noche. Coincide con su estancia como docente en Basilea y con la publicación de El nacimiento de la tragedia (1871).
- Período ilustrado: la filosofía de la mañana. Comienza con sus viajes y, aunque aparentemente trata de romper con su pensamiento anterior…
- Zaratustra como el nuevo profeta: la filosofía del mediodía. En este período, la filosofía nietzscheana alcanza su madurez y esplendor.
- Período crítico: la filosofía del atardecer. Esta vez, el punto de mira de la crítica nietzscheana se fijará en toda la civilización occidental, particularmente en algunos de sus productos culturales.
2. El arte como eje de la filosofía (Apolo y Dioniso)
Su obra central, El nacimiento de la tragedia, está inspirada en la filosofía de Schopenhauer, y Nietzsche esperaba que sus tesis sobre el arte fueran aplicadas por Wagner en sus óperas. Esta obra es, entre otras cosas, un profundo estudio filológico, artístico y filosófico centrado en el nacimiento y evolución de la tragedia griega.
3. Zaratustra, el proceso de la vida
La sustitución de Dioniso por Zaratustra responde a la necesidad teórica de romper con toda la filosofía anterior y personalizar en una nueva figura todas sus ideas.
- La voluntad de poder: Para Nietzsche, la vida es voluntad de poder, voluntad de ser más, de expandirse y de afirmarse. Tratar de encontrar una definición cerrada de este concepto en las obras nietzscheanas es imposible.
- El eterno retorno: Nietzsche aprecia dos aspectos de esta idea:
- La inocencia y la carencia de sentido del cambio, fijándose especialmente en los fragmentos heraclíteos. El cambio es solo eso: cambio, sin más valoraciones morales o metafísicas que realizar al respecto.
- La afirmación de la vida que se contrapone a toda clase de pesimismo. El eterno retorno nos garantiza que hay solo una realidad (la presente) y que no hay un desarrollo hacia “otro” mundo, sea esto interpretado en un sentido religioso.
- La transmisión de los valores: En esta ininterrumpida afirmación de la vida que es la filosofía nietzscheana, aparece ahora, como siempre, una crítica y una propuesta: derrumbemos todos los valores que niegan la vida, que se oponen a ella, y respaldemos con nuestras obras y nuestras palabras la vida, la voluntad de poder y el eterno retorno.
- El superhombre: Nietzsche explica al superhombre a través de sus famosas tres transformaciones:
- El camello: es aquella persona humilde y sumisa, que vive pendiente de obedecer.
- El león: podría representarse por el espíritu ilustrado. El ser humano se rebela (¡Yo quiero!) y se emancipa de la religión. Trata de romper con los valores tradicionales, pero vive anclado a una moral que va en contra de la vida y elimina su libertad.
- El niño: ejemplo perfecto del superhombre; el niño imagina, crea, inventa y juega con la vida.
4. Filosofía a martillazos
- El método genealógico y psicológico: intenta ir al fondo instintivo que subyace a la cultura humana.
- Un análisis común: Todo procede de la raíz irracional de la vida, y sin embargo, la cultura se empeña en negar ese origen, en camuflarlo con el manto de la racionalidad.
- Un enemigo con muchas caras: allá donde respira la razón se manifiesta la decadencia propia de la negación de la vida. Da igual que hablemos de ciencia, arte, religión o filosofía.
5. El nihilismo
Dentro de la filosofía nietzscheana, el término nihilismo tiene al menos dos significados:
- Nihilismo activo: signo de la voluntad de poder, de la persona que supera la angustia inicial que provoca la muerte de Dios.
- Nihilismo pasivo: la decadencia propia de la persona que se hunde ante la falta de referentes y que vive “desfondado”, sin llegar a abrazar los valores de la vida.
6. Crítica a la filosofía
Los grandes referentes de la filosofía occidental han sido, para Nietzsche, sus grandes traidores, responsables de la corrupción que provoca el predominio de la razón sobre la vida. Sus críticas se dirigen contra Sócrates y Platón: Sócrates fue el encargado de que Apolo se impusiera sobre Dioniso, con lo que la razón dominó sobre la vida.
7. Crítica a la moral
Si las críticas a la ciencia y la religión siguen la estela abierta por la crítica a la filosofía, la crítica a la moral aporta nuevos enfoques sobre los que merece la pena detenerse. Así, La genealogía de la moral es un ejemplo paradigmático de la aplicación del método genealógico: Nietzsche indaga en el origen y evolución de los conceptos morales, descubriendo que su significado no siempre ha sido el que la moral suele recoger.
8. Balance final: vivir y pensar después de Nietzsche
La contundencia y radicalidad de la filosofía de Nietzsche revolucionaron la evolución posterior del pensamiento occidental. Su crítica a la filosofía y la moral es, en el fondo, un ataque a toda la modernidad: si el racionalismo trata de fundar el conocimiento en la razón, y la Ilustración aspira a realizar en el terreno moral y político algunos de sus ideales prácticos, Nietzsche viene a decirnos que todo este proyecto moderno es en realidad decadente, que niega la vida y que debemos abandonarlo.
9. Anexo
- Vitalismo: Término ambiguo que puede designar cualquier corriente que considere la vida como realidad radical.
- Historicismo: Afirma el carácter histórico (no absoluto) de toda realidad, especialmente de la realidad humana (verdades y valores solo tienen sentido enmarcados en el “organismo” de la propia historia).
- Pragmatismo: Destacan los filósofos norteamericanos (Charles S. Peirce, William James).
- Espiritualismo: En Francia, la reacción contra el positivismo supuso la vuelta hacia una tradición filosófica que puede remontarse a Descartes.
- Idealismo: El idealismo alemán se prolonga en Inglaterra (Francis Bradley, Alfred Taylor); destaca el italiano Giovanni Gentile.
10. Anexo: El origen de la tragedia
En El nacimiento de la tragedia a partir del espíritu de la música (influido por Schopenhauer), realiza un estudio filosófico y filológico de la tragedia griega. En ella encuentra dos elementos que la articulan, dos elementos que se contraponen: Apolo y Dioniso.
11. Crítica de Nietzsche a la metafísica moral
La filosofía de Nietzsche tiene dos fases:
- Fase destructiva o negativa: (cómo se filosofa a martillazos) donde derriba el edificio de la moral occidental hasta dejar un solar vacío, hasta no dejar nada (nihilismo).
- Fase constructiva o positiva: Sobre el solar vacío debemos construir una nueva moral: la moral de la vida.
12. La voluntad de poder
Entiende la voluntad de poder como el carácter más esencial de la vida (la vida es voluntad de poder). Entiende la voluntad de poder no como voluntad de vivir (Schopenhauer), pues lo que ya está vivo no quiere vivir, sino que quiere más, quiere lo que aún no es, quiere poder.
13. El superhombre
Explica metafóricamente el paso del hombre al superhombre:
- El camello (primera fase): Hombre adocenado, con una moral de esclavos, moral del rebaño. Carga a su espalda con la moral judeocristiana que elimina los valores de la vida.
- El león (segunda fase): Individuo que se rebela contra la religión. Quiere saber y quiere hacer. Pero aún sigue ligado a la moral tradicional que va en contra de la vida.
- El niño (tercera fase): Es el nacimiento del superhombre, que al igual que el niño, juega con la vida y crea los nuevos valores.
14. El eterno retorno de lo mismo
- Concepción ontológica:
- Aspecto fundamental (pero oscuro) de la filosofía de Nietzsche.
- Si eliminamos la hipótesis de la creación, entonces el mundo es eterno; no tiene principio ni fin temporal.
- Concepción axiológica:
- Creemos que el interés primordial de Nietzsche es fundamentalmente moral. Asumir el eterno retorno obliga a adoptar una nueva actitud a la hora de valorar; hemos de actuar como si lo que realizamos deseásemos volverlo a realizar eternamente (amor fati: amor a lo hecho).
