Segunda parte
En la segunda parte, se narra la tercera salida de Don Quijote y su escudero. Tras ir al Toboso, donde vive Dulcinea, la dama del enamorado caballero, y tener diversas aventuras, se dirigen a Aragón. En las posesiones de unos duques, que se divierten a costa de amo y criado, ocurre la famosa aventura de Clavileño y Sancho gobierna su ínsula de Barataria.
Por último, llegan a Barcelona, donde don Quijote es vencido por el Caballero de la Blanca Luna (su amigo y paisano el bachiller Sansón Carrasco), quien le había impuesto la condición de que, en caso de salir derrotado, habría de regresar a casa. Allí vuelve y muere don Quijote, cuerdo y rodeado de su familia y amigos.
3.4 El Quijote y las novelas de caballerías
La intención inicial de Cervantes era ridiculizar tanto las novelas de caballerías como el mundo ideológico que representaban. Cervantes construyó una parodia llena de situaciones inverosímiles que deformaban los hábitos caballerescos que aparecían en las novelas.
Eligió como protagonista a uno de estos hidalgos rurales, pobre e idealista, que se vuelve loco de tanto leer novelas caballerescas. Como cree que todos los males del mundo se solucionarían con la orden de caballería, decide hacerse caballero. Elige como dama a una campesina, como caballo a un rocín flaco y procede a un cambio de nombres que resulta cómico (Quijote, Dulcinea, Rocinante). Le arman caballero en una ceremonia esperpéntica. Desde entonces, hablará como caballero y actuará como loco caballero andante en lances ridículos de los que siempre sale malparado.
En el Quijote está presente también una tenue crítica a las novelas pastoriles, pero el Quijote es más que una antinovela; es una novela de novelas: da cobijo a muchas historias.
3.5 Don Quijote y Sancho Panza
- Don Quijote: Está tocado de un género extraño de locura que solo afecta al tema de caballería. En todo lo demás, conserva el juicio y el criterio justo.
- Sancho Panza: Cervantes introduce a este rústico campesino impregnado de sabiduría popular. Sancho advierte a su amo de la locura de las empresas que acomete, pero sigue a su lado porque espera recibir el mando de alguna ínsula y casar bien a su hija.
Ambos personajes parecen necesitarse. Quijote y Sancho representan dos visiones diferentes, pero complementarias: el idealismo y fantasía del amo frente al pragmatismo y materialismo del escudero. Van evolucionando a lo largo de la novela debido a su recíproca influencia: don Quijote muestra cada vez mayor juicio, y Sancho se contagia a menudo de los ideales de su señor.
3.6 La riqueza y la interpretación
La novela no es un simple relato de aventuras. Cervantes va mucho más allá de la parodia. En la obra se tratan cuestiones de carácter literario, moral, religioso, político, social y filosófico, que hacen del libro una recopilación de problemas universales. De ahí que su interpretación sea diversa, destacando aspectos como:
- El heroísmo y la libertad.
- La lucha entre materialismo e idealismo.
- La tensión entre realidad y ficción.
- La irónica visión de una época en decadencia.
3.7 Estilo
La amplia variedad estilística de El Quijote confirma el absoluto dominio del lenguaje de Cervantes. Destaca su maestría en la narración, el uso de recursos literarios, la ironía y el humor.
Lenguaje de los personajes
Cervantes moldea el estilo según la conveniencia de la narración:
- Don Quijote: Cuando habla como caballero, utiliza un lenguaje arcaizante; cuando expone su criterio sobre otros temas, emplea un estilo culto.
- Sancho Panza: Su lenguaje no es vulgar, pero Cervantes intercala errores y lo adorna con refranes para hacer referencia a su origen popular.
Destacan por su contenido los diálogos entre ambos, que son fundamentales para perfilar sus respectivos caracteres y mostrar sus diferentes puntos de vista.
