Crisis del Antiguo Régimen y Revolución Liberal en España (1788-1874)


El reinado de Carlos IV y la Guerra de la Independencia

En diciembre de 1788 fallecía Carlos III y le sucedía su hijo Carlos IV (1788-1808). Los acontecimientos de su reinado conducirían a la Guerra de la Independencia contra la invasión napoleónica y a la crisis del Antiguo Régimen en España, cuestionando la monarquía absoluta e iniciando el camino hacia un modelo liberal.

La política de Godoy y la influencia francesa

El reinado comenzó con la continuidad de los ministros de Carlos III (Floridablanca, conde de Aranda), pero cambió con el ascenso de Manuel Godoy. La política exterior estuvo marcada por dos fases ante la Francia revolucionaria:

  • Hostilidad (1793-1795): Intento fallido de salvar a Luis XVI y derrota en la Paz de Basilea.
  • Alianza (1796-1808): Tratados con Napoleón que llevaron a desastres como la derrota en Trafalgar (1805).

El Tratado de Fontainebleau (1807) permitió la entrada de tropas francesas, derivando en una ocupación encubierta. La crisis culminó en el Motín de Aranjuez (1808), que provocó la caída de Godoy y la abdicación de Carlos IV en su hijo Fernando VII. Finalmente, las Abdicaciones de Bayona entregaron el trono a José Bonaparte.

La Guerra de la Independencia (1808-1814)

El 2 de mayo de 1808 estalló el levantamiento popular en Madrid. El conflicto fue una guerra de liberación nacional con un trasfondo ideológico entre absolutistas y liberales. Fases destacadas:

  • 1808: Resistencia inicial y victoria española en Bailén.
  • 1809-1812: Guerra de guerrillas y asedios (Zaragoza, Gerona).
  • 1812-1813: Ofensiva anglo-española (Duque de Wellington) y victorias en Arapiles y Vitoria.

Las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812

Ante el vacío de poder, se formaron Juntas que culminaron en la Junta Suprema Central. En 1810 se reunieron las Cortes de Cádiz, donde predominaron los diputados liberales. Su obra legislativa supuso el fin del Antiguo Régimen:

  • Soberanía Nacional y división de poderes.
  • Abolición de los señoríos y de la Inquisición.
  • Libertad de imprenta.

La Constitución de 1812, la primera española, estableció el sufragio universal masculino indirecto y garantizó derechos fundamentales, marcando el inicio del constitucionalismo español.

El reinado de Fernando VII (1814-1833)

Etapas del reinado

  1. Sexenio Absolutista (1814-1820): Restauración del absolutismo tras el Manifiesto de los Persas y represión de liberales.
  2. Trienio Liberal (1820-1823): Pronunciamiento de Rafael de Riego. El rey jura la Constitución, pero conspira contra ella hasta la intervención de los Cien Mil Hijos de San Luis.
  3. Década Ominosa (1823-1833): Retorno al absolutismo y crisis sucesoria. La Pragmática Sanción permitió reinar a Isabel II, provocando el conflicto con los partidarios de Carlos María Isidro (carlistas).

Independencia de las colonias americanas

El proceso (1808-1824) fue impulsado por el descontento criollo, la influencia de las ideas liberales y la crisis de la metrópoli. Líderes como Simón Bolívar y José de San Martín lideraron la emancipación, culminando en la batalla de Ayacucho. España perdió sus posesiones continentales, lo que agravó la crisis económica y la deuda pública.

El reinado de Isabel II (1833-1868)

Marcado por la consolidación del Estado liberal y las Guerras Carlistas. Se distinguieron dos grandes partidos: Moderados (Narváez) y Progresistas (Espartero).

  • Regencia de Mª Cristina: Estatuto Real y desamortización de Mendizábal.
  • Bienio Progresista (1854-1856): Desamortización de Madoz y Ley de Ferrocarriles.
  • Crisis final: El Pacto de Ostende (1866) unió a la oposición contra la reina, culminando en la revolución La Gloriosa (1868).

Sexenio Democrático (1868-1874)

Tras el exilio de Isabel II, se promulgó la Constitución de 1869, democrática y monárquica. El reinado de Amadeo I de Saboya fracasó por la falta de apoyos y la inestabilidad. La Primera República (1873) intentó una estructura federal, pero se vio desbordada por el cantonalismo, las guerras carlistas y la crisis económica, finalizando con el golpe de Pavía y la posterior Restauración Borbónica en 1874.

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