Propuesta pedagógica y dimensión asistencial en la educación infantil
Una propuesta educativa adecuada considera los procesos como fundamentales. Aunque la asistencia y la preparación son aspectos importantes a tener en cuenta, en ningún caso la propuesta pedagógica puede limitarse a ellos.
Incluso las tareas de carácter asistencial no deben verse como algo tangencial y subsidiario a la práctica, sino como una dimensión importante que debe impregnarse y teñirse de sentido educativo.
Uno de los malentendidos frecuentes en la etapa 0-6 —y, más en concreto, en el ciclo 0-3— es la concepción de muchos educadores de que lo educativo se contrapone a lo asistencial. Tenemos que recordar que «lo educativo» no viene dado por las características de la tarea sino por hacerla de una manera y no de otra, incluyendo las tareas «asistenciales» (E. Lobo). «Toda situación de cuidado es una situación educativa» (I. Vila).
Aunque algunas de estas orientaciones han estado vinculadas a diferentes momentos de la historia educativa, y de las consideraciones realizadas se desprende la necesidad de sustentarse en la orientación educativa, actualmente podemos encontrar familias y maestros que, sin rechazarla, priorizan otra de las orientaciones abordadas.
La familia
La familia es el primer agente que ejerce un influjo en el pequeño. Lo verdaderamente importante, lo que define a la persona como tal, empieza en el seno de la familia: en ella se establecen los primeros vínculos afectivos, que son muy potentes, y es donde se aprenden las primeras cosas.
La vivencia próxima, originaria y personal de la familia hace que se viva con gran intensidad aquello que afecta a lo más profundo de la persona:
- Desarrollo de la afectividad
- Afirmación personal
- Desarrollo de la autonomía y de la sociabilidad
- Adquisición de valores
La familia es la primera comunidad social en la construcción de la persona. En todas las culturas y en todos los tiempos ha sido el núcleo cultural y social más significativo. En ella se llevan a cabo no sólo los primeros procesos de individualización y socialización, sino también buena parte de ellos.
La familia educa consciente e intencionadamente, lo que no significa que sólo influya en sus miembros cuando se lo propone. Es un agente educativo siempre que interactúa con los hijos e incluso cuando no lo hace.
Su influjo se ejerce de un modo continuado y permanente: de los padres hacia los hijos y a la inversa, pero también en las relaciones entre hermanos y con aquellas otras personas que conforman el contexto familiar. Es un modelo para los hijos, aunque las prácticas educativas que se llevan a cabo en el contexto familiar no sean siempre ejemplares o sean claramente rechazables.
En la familia se modulan los influjos de otros agentes educativos, porque desde ella se decide la participación de los hijos en contextos extrafamiliares: selecciona el colegio, elige los programas de educación no formal, etc.
Características de la familia
- Continua y permanente: comienza en el nacimiento y acompaña a la persona durante su vida, de tal modo que cada uno pasa por distintas situaciones familiares y asume diferentes roles.
- Fundamental: al ser el primer contexto en el que se desarrolla la educación de la persona, es el que más sentido tiene para la primera infancia y es insustituible por otros agentes educativos.
- Propositiva: la familia tiene propósitos educativos, aunque no siempre sea consciente de ello. Educa en consonancia con unos modelos, que generalmente están muy condicionados por la educación que recibió, aunque también hay familias que consideran que ese modelo ya no es valioso actualmente.
Eficacia de la acción educativa familiar
La eficacia de la acción educativa familiar está relacionada con aspectos diversos:
- La familia goza de aval social para llevar a cabo su actuación educativa. Ello la legitima para plantear sus propios principios ideológicos y recurrir a los refuerzos y sanciones que considere convenientes.
- Índole de las relaciones entre los progenitores: cuando son positivas se dan las mejores condiciones para aceptar sus enseñanzas; no es tan fácil si se caracterizan por ser problemáticas.
- Unanimidad de criterios educativos: cuando existe, los estímulos provenientes de uno refuerzan la acción de los que provienen del otro. Cuando no hay armonía, es más fácil que se neutralicen las acciones de ambos.
- Congruencia de la acción educativa de los padres: implica compatibilidad entre los objetivos educativos y las acciones que se llevan a cabo.
- Equilibrio psíquico de los padres, que les haga conscientes y responsables de sus acciones.
Características de la profesión docente
Características de la profesión:
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Delimitación de un ámbito propio de actuación.
Esta característica es peculiar en el ámbito de la educación, en la medida en que los fenómenos educativos son complejos: los problemas a los que se enfrenta un docente a menudo conllevan dilemas ante los cuales debe sustentarse en criterios ideológicos y de compromiso social.
Podemos destacar tres niveles de actuación profesional, cuya incidencia deberá valorarse teniendo en cuenta la realidad social y el grado de necesidad de los alumnos:
- Preferente: la culturización del educando y la evaluación del proceso y de los resultados (más propio del maestro).
- Compartida: en relación con las actitudes y la toma de decisiones que afectan al futuro del educando.
- Complementaria: el terreno de las creencias religiosas, preferencias artísticas… (responsabilidad fundamental de la familia).
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Preparación específica.
En el ámbito educativo existe un conocimiento pedagógico especializado que requiere un proceso de formación que permite obtener las bases iniciales para emitir juicios profesionales, sustentados en la teoría, en el conocimiento experiencial y en la práctica. Es precisa una formación inicial específica que supere la consideración generalizada de que sólo el sentido común y la experiencia empírica son suficientes para acceder a la docencia. Una parte importante de este conocimiento es de tipo científico y tecnológico.
Cualidades personales a las que hace referencia Benejam: paciencia, apertura de ideas, compromiso personal en torno a los valores, sentido de justicia…
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Compromiso de actualización.
La preparación inicial adquirida es insuficiente para afrontar los numerosos problemas propios de la profesión; por ello, el compromiso de actualización es imprescindible.
