El desarrollo económico y las transformaciones sociales
El fin de la autarquía y el Plan de Estabilización
Tras casi dos décadas de aislamiento y hambre, el régimen de Franco se vio obligado a cambiar de rumbo en 1959. El fracaso del modelo autárquico llevó a la entrada de los ministros «tecnócratas» (vinculados al Opus Dei), quienes diseñaron el Plan de Estabilización de 1959. Este plan buscaba liberalizar la economía, frenar la inflación y abrir España al mercado exterior. Se devaluó la peseta, se recortó el gasto público y se facilitó la inversión extranjera. Aunque inicialmente generó paro, a largo plazo permitió el «milagro económico español».
Los Planes de Desarrollo y el crecimiento
A partir de 1962, se pusieron en marcha los Planes de Desarrollo, dirigidos por Laureano López Rodó. Su objetivo era industrializar zonas menos favorecidas mediante los «polos de desarrollo» (como Huelva, Valladolid o Vigo), aunque en la práctica los recursos fluyeron hacia Madrid, Cataluña y el País Vasco. El crecimiento se basó en:
- El turismo masivo.
- La inversión de multinacionales.
- Las remesas de los españoles que emigraron a trabajar en Europa.
Transformaciones sociales y demográficas
El desarrollo económico provocó un cambio radical en la sociedad:
- Éxodo rural y urbanismo: Millones de personas abandonaron el campo hacia las grandes ciudades, lo que generó un crecimiento urbano acelerado y descontrolado.
- El «baby boom»: La mejora sanitaria y alimenticia provocó un fuerte aumento de la población.
- Nueva estructura social: Apareció una clase media con capacidad de consumo que accedió por primera vez al coche (el SEAT 600) y a electrodomésticos.
- Cambio de mentalidad: El contacto con el turismo y el exterior trajo valores más modernos, laicos y europeos, chocando con la moral rígida del régimen. La mujer empezó a incorporarse al trabajo, aunque seguía discriminada legalmente frente al hombre.
Las élites, la política exterior y el Sáhara
Soportes institucionales y «blanqueo» del régimen
El régimen intentó modernizar su fachada con la Ley Orgánica del Estado (1967), que separaba los cargos de Jefe de Estado y Presidente del Gobierno. En 1969, Franco designó a Juan Carlos de Borbón como su sucesor «a título de Rey». En el interior, las élites se dividieron entre los aperturistas (partidarios de reformas leves) y el Búnker (inmovilistas que no querían cambios).
La política exterior y la CEE
España buscó integrarse en Europa, pero su naturaleza dictatorial fue un obstáculo. En 1962, la oposición democrática se reunió en el Contubernio de Múnich para denunciar que España no podía entrar en la Comunidad Económica Europea (CEE) sin democracia. Al final, en 1970, solo se logró un acuerdo comercial preferencial con la CEE, mejorando las exportaciones pero manteniendo el aislamiento político.
La descolonización y el conflicto del Sáhara
España tuvo que adaptarse a las directrices de la ONU sobre descolonización, entregando Guinea Ecuatorial (1968) e Ifni (1969). El gran conflicto fue el Sáhara Occidental. En noviembre de 1975, aprovechando la agonía de Franco, Marruecos organizó la Marcha Verde (una invasión pacífica de civiles). España, para evitar una guerra, firmó los Acuerdos Tripartitos de Madrid, entregando el Sáhara a Marruecos y Mauritania, abandonando al pueblo saharaui y el referéndum de autodeterminación prometido.
La cultura durante el franquismo y la oposición
La cultura oficial
Durante años, el régimen impuso una cultura basada en valores católicos, tradicionales y falangistas. Se censuró cualquier idea «disidente» y se promovieron obras que exaltaban la victoria en la guerra, como el Valle de los Caídos. El cine oficialista (películas como Raza) servía de propaganda ideológica.
La cultura independiente y de oposición
A pesar de la censura, surgió una cultura crítica:
- Cine: Directores como Berlanga (Bienvenido, Mister Marshall) o Bardem usaron el humor y la ironía para denunciar el retraso del país.
- Literatura: Autores como Camilo José Cela, Miguel Delibes o Carmen Laforet reflejaron la dura realidad social.
- Arte: Grupos de vanguardia como El Paso (Antonio Saura) o el Equipo Crónica utilizaron la pintura para criticar al régimen.
- Prensa: Tras la Ley de Prensa de 1966 (Ley Fraga), que eliminó la censura previa pero mantuvo el control posterior, revistas como Triunfo o Cuadernos para el Diálogo se convirtieron en refugios intelectuales de la oposición. Profesores universitarios como Aranguren o Tierno Galván fueron expulsados de sus cátedras por apoyar las protestas estudiantiles.
La represión y la crisis del tardofranquismo (1973-1975)
La represión política
El régimen nunca abandonó la violencia. Se creó el TOP (Tribunal de Orden Público) para juzgar delitos políticos y la Brigada Político-Social (policía secreta) perseguía y torturaba a opositores. En los años 70, la represión se recrudeció con estados de excepción frecuentes.
El colapso del sistema
- Asesinato de Carrero Blanco (1973): El asesinato del presidente del Gobierno por parte de ETA dejó al régimen sin su principal sucesor político.
- Crisis económica: La crisis del petróleo de 1973 frenó el crecimiento, disparó el paro y aumentó la conflictividad laboral de los sindicatos clandestinos (CC.OO.).
- Aislamiento total: La caída de las dictaduras en Portugal y Grecia en 1974 dejó a España como la única dictadura en Europa occidental.
- Últimas ejecuciones: En septiembre de 1975, Franco firmó las últimas penas de muerte para cinco miembros de ETA y el FRAP, provocando una oleada de protestas mundiales y la retirada de embajadores.
La muerte de Franco y el tratamiento de la prensa
El 20 de noviembre de 1975 Franco murió tras una larga agonía. El presidente Arias Navarro anunció su fallecimiento por televisión con el famoso mensaje: «Españoles, Franco ha muerto». El entierro en el Valle de los Caídos marcó el fin de 36 años de dictadura.
Reacción de la prensa nacional e internacional
- Prensa Española: La mayoría de los diarios, agrupados en la Prensa del Movimiento, siguieron el guion oficial, alabando la figura del «Caudillo» y lamentando su pérdida. Solo algunos periódicos independientes fueron más atrevidos al dirigir sus esperanzas hacia la figura del futuro rey Juan Carlos I.
- Prensa Extranjera: Los medios internacionales no tuvieron piedad. Diarios como The New York Times o The Times cubrieron la noticia desacreditando a Franco como el «último dictador del mundo occidental». En Francia, periódicos como Le Monde lo describieron como un autócrata mediocre y recordaron su pasado vinculado a Adolf Hitler, señalando que su muerte por fin abría el camino de la democracia para España.
