Introducción
Para entender los acontecimientos acaecidos en nuestro país debemos tener en cuenta que, al concluir la Guerra Civil Española (1936-1939), Francisco Franco no quiso establecer una dictadura militar temporal. Su intención fue la de crear un nuevo Estado que desterrara toda la idea del liberalismo y de la democracia liberal. El nuevo régimen político se asentaba ideológicamente en un catolicismo conservador y en una idea unitaria de Estado, contraria a toda idea nacionalista o autonomista.
Ideología y características del régimen
El franquismo se estableció como un sistema totalitario sin constitución, donde todos los poderes se concentraban en la figura del Jefe del Estado, Franco. El Estado intervenía en todos los aspectos de la vida social y establecía la adscripción obligatoria de las personas a instituciones oficiales. Como en todo régimen totalitario, se producía una identificación entre la Nación, el Partido único y el Jefe político (caudillo). Este Estado corporativo y populista organizó un modelo político basado en la existencia de un partido único: FET y de las JONS (Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista).
El sistema se inspiraba en los modelos de los estados fascistas alemán e italiano, aunque a partir de 1945, tras las derrotas de las potencias fascistas en la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), las instituciones franquistas fueron cambiando sin perder nunca su carácter totalitario. Era un Estado antimarxista, antiliberal, antidemócrata, antimasónico, antieuropeo y antiseparatista, que culpaba al liberalismo de ser anticatólico y contrario a las tradiciones de España desde los RRCC y los Austrias, y presentaba afinidades con los fascismos europeos en sus aspectos externos (saludo, emblemas y músicas). Fue un régimen militar con un aparato policial que garantizaba el orden público y perseguía cualquier forma de disidencia.
Leyes Fundamentales y legitimación jurídica
La voluntad dictatorial de Franco quedó patente con la desaparición de todas las instituciones de la época republicana. Se suprimió la Constitución de 1931 y se prohibieron todos los partidos políticos y las organizaciones sindicales. La dictadura pretendió dar una imagen de legalidad con la promulgación de una serie de Leyes Fundamentales, complejas y a veces contradictorias, que aparecían según las necesidades políticas del régimen. Las promulgadas por el régimen fueron:
- Fuero de los Trabajadores (1938): articulaba las relaciones del mundo del trabajo, con las libertades sindicales prohibidas.
- Ley de Responsabilidades Políticas (1939): base jurídica en la que se sostuvo la actuación de tribunales y la represión y eliminación de oponentes políticos al régimen.
- Ley de Represión de la Masonería y del Comunismo (1940): respuesta a la obsesión de Franco por esas organizaciones, a las que se veía mezcladas pese a ser corrientes de pensamiento y políticas en muchos aspectos antagónicas.
- Ley Constitutiva de las Cortes (1942): con la que el franquismo establecía unas Cortes Orgánicas formadas por miembros natos en sus cargos y por otros nombrados directamente por Franco. Nace debido a la evolución de la Segunda Guerra Mundial, que ya empezaba a decantarse a favor de las democracias liberales.
- Fuero de los Españoles (1945): documento con la declaración de ciertos derechos teóricos.
- Ley de Referéndum Nacional (1945).
- Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado (1947): constituía a España en Reino y atribuía a Franco la jefatura vitalicia del Estado, reservándole el derecho de nombrar sucesor.
- Ley de Principios del Movimiento Nacional (1958): por la que todos los cargos y funcionarios eran, de hecho, miembros natos del Movimiento, obligados a jurar sus principios fundamentales.
- Ley Orgánica del Estado (1967): fue una especie de constitución que introdujo novedades como la separación de los cargos de Jefe del Estado y Jefe de Gobierno y la desaparición de restos de la terminología fascista, como el sindicato vertical.
Organización del régimen y etapas
El franquismo se desarrollará en dos etapas: la primera (1939-1959) y la segunda (1959-1975). Fue en la primera cuando el Caudillo constituyó su primer gobierno; aquí comenzó la verdadera tarea de construir el régimen franquista. El Caudillo era Jefe del Estado y del Partido, Jefe de Gobierno, y gozaba de poderes excepcionales para promulgar leyes en casos de urgencia.
La estructura del régimen se completó con el establecimiento de unas Cortes que no tenían nada que ver con una verdadera representación democrática. Todos los representantes en Cortes eran designados por el poder y entre ellos se encontraban los ministros. El régimen denominó a este sistema político «democracia orgánica». Asimismo, la justicia quedó supeditada y dependiente del Gobierno. En el plano territorial, el poder del Gobierno se transmitía mediante la vieja institución de los Gobernadores Civiles y se restableció la estructura militar de las Capitanías Generales.
Economía y control social: sindicatos, juventud y educación
Otro gran poder del Estado fueron los Sindicatos Verticales (Organización Sindical), que dependían de un ministro. El Estado controlaba todo el sistema sindical y la afiliación a los sindicatos era obligatoria.
Tras la derrota del fascismo italiano y alemán, a partir de 1945 el régimen franquista procedió a una operación de maquillaje que, sin embargo, dejaba intactos los fundamentos de la dictadura. En esta etapa se aprueban dos leyes ya mencionadas: el Fuero de los Españoles (1945), en el que se presenta una selección de artículos; en estos se establece que todos los españoles tienen derecho a participar en la administración pública. Al mismo tiempo se declara la libertad de expresión y el ejercicio de derechos, siempre y cuando no vayan en contra del régimen impuesto y de su unidad. Esta ley declaraba derechos teóricos que resultaban imposibles de ejercer, puesto que no podían contradecir los principios del régimen totalitario. La Ley de Referéndum Nacional obligaba al plebiscito ciudadano en las grandes decisiones políticas.
Por último, la entrada en el Gobierno de dirigentes católicos sirvió para paliar de cara a la Europa democrática el carácter fascista del régimen.
El franquismo impuso profundos cambios en la vida cotidiana. Se produjo una vuelta al campo de la población, una especie de re-ruralización de la sociedad, por las difíciles condiciones económicas para poder vivir en la ciudad y porque el propio régimen se ocupó de elogiar las virtudes de la vida sencilla del campo.
La organización juvenil del franquismo se llamó Frente de Juventudes, de pertenencia obligatoria, que organizaba campamentos, concentraciones, etc. La rama femenina del Frente de Juventudes fue la Sección Femenina, encargada de organizar un servicio social que las mujeres debían realizar, equivalente al servicio militar de los varones.
El régimen introdujo en la enseñanza clases obligatorias de Formación del Espíritu Nacional, en las que se exponían los principios básicos de la doctrina falangista. Los libros, periódicos, etc., eran sometidos a una censura estricta.
La familia se convirtió en la unidad social básica, lo que implicó la vuelta de la mujer al papel doméstico tradicional: madre que cuida del hogar y de los hijos y que es sumisa ante su marido.
Apoyos sociales y pilares del poder
Las bases sociales que apoyaron al régimen fueron, junto al poder civil, militar y eclesiástico, los grupos sociales que habían apoyado la sublevación militar. La oligarquía financiera y terrateniente, apoyando al franquismo, consiguió la restauración de su poder político y su hegemonía como clase social. Sectores amplios de las capas medias urbanas y del pequeño campesinado en las regiones centrales del país fueron durante mucho tiempo el apoyo social de masas del franquismo.
Franco no sustentó nunca su régimen en un solo grupo político o ideológico. El poder se manifestó siempre en tres vertientes: civil, militar y eclesiástica. De ahí que las principales instituciones del franquismo fueran:
Poder eclesiástico
La influencia de la Iglesia fue una de las grandes bases del franquismo y resultó determinante. A esta vinculación hace referencia el segundo documento. La Iglesia había apoyado el alzamiento a través de la Carta Colectiva de los Obispos (1937). A cambio de su apoyo al régimen, la Iglesia se convirtió en un verdadero poder que gozó de privilegios a lo largo de toda la dictadura; por ello se habla del régimen franquista como un gobierno basado en el Nacional-Catolicismo, que permitió a la Iglesia re-evangelizar a la población y le dio el monopolio de la educación, lo que provocó la liquidación de la escuela pública y su sustitución por una escuela con fuerte presencia religiosa. De esta manera el régimen actuó contra otro objetivo republicano: la promoción de una educación laica.
Ejército
El Ejército fue siempre la columna vertebral del franquismo y nunca discutió el poder del Generalísimo. Su fidelidad fue recompensada con numerosos nombramientos para altos cargos del Gobierno; se hicieron cargo del orden público y juzgaron a los rebeldes en tribunales militares. Franco solo tuvo algunos problemas con ciertos generales monárquicos.
Falange
Otro de los grandes pilares fue la Falange, que fue perdiendo progresivamente peso dentro de los gobiernos franquistas. Las reformas externas, el lenguaje utilizado y su simbología procedían de este partido, fundado por José Antonio Primo de Rivera (1933), al que se añadirían elementos del tradicionalismo en el partido único constituido en 1937. Sus miembros se convirtieron en un aparato administrativo que solo conservó algo de su antiguo poder, sobre todo en los sindicatos.
Relaciones internacionales y evolución hasta los años 60
A pesar de los intentos del franquismo por ser aceptado entre las democracias europeas, la dictadura quedó aislada internacionalmente, en especial durante la primera etapa del Gobierno de Franco. Los aliados impulsaron declaraciones y acciones simbólicas, como la retirada de embajadores de Madrid. Finalmente, el comienzo de la Guerra Fría terminó con cualquier esperanza de restituir la democracia en España. El bloque occidental prescindió del carácter fascista del régimen y apoyó su lucha anticomunista. España fue aceptada en la ONU (1955) y se consolidó como Estado, aunque no fue admitida en un primer momento en la OTAN ni en el Plan Marshall.
En conjunto, los años 60 fueron una época de transformaciones culturales e intelectuales; a esta etapa se la conocerá como la Década Prodigiosa.
Conclusión
El franquismo articuló un Estado autoritario y totalitario que trató de rehacer las instituciones y la sociedad españolas según un modelo conservador, católico y corporativo. Sus leyes, su control social, su alianza con la Iglesia y el Ejército, y su capacidad para adaptarse tácticamente al contexto internacional permitieron la supervivencia del régimen hasta la muerte de Franco en 1975.
